Capítulo 4. Venganza.

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Dylan en su casa pensaba en por qué había sentido un enfado cuando vió a Marta besándose con Kol ¿Sentiría algo por ella? No, no puede, se conocian desde que eran unos mocos, y no podría sentir nada por ella, además, ella al besar a Kol no le aceptaría. Y tanto pensar en eso, se quedó dormido en el sofá.

Segundo día de instituto. Y de nuevo estaban todos allí en el aparacamiento del instituto reunidos, Dylan no miraba para nada a Marta, y Marta todo lo contrario, no paraba de mirarlo se acercó a él para a hablar.

-Oye Dylan... Respecto a lo de ayer...- dije pero en seguida me interrumpió.

-¿Lo de ayer? ¿Qué pasó ayer?- dijo haciéndose el loco.- Ah, te refieres al beso con Kol.

-Dylan, por favor, fue un simple beso, no significó nada...- me volvió a interrumpir.

-Marta, que me da igual si te has besado con él o no, no tienes porque darme explicaciones y menos por eso, solo somos amigos.- dijo eso y se fue sin más.

Me quedé alli como una tonta procesando las palabras que me había dicho, de pronto se me puso un nudo en la garganta, quería irme para mi casa y olvidar esas palabras. ¿Pero por qué tenía esas ganas de llorar? ¿A lo mejor sentía algo por él? No no, eso es imposible.

La última clase era Historia, y en esa clase me había tocado con Dylan, la profesora se retrasó 15 minuntos, y en vez de salir a las 3 menos cuarto salimos a las 3. Me tocaba que ir sola a casa, andando y era un camino un poco largo, y no sé, pedirle a Dylan que me llevase me daba cosa, pero bueno.

-Oye Dylan... Mira... Elena se ha ido y bueno,me preguntaba si podías llevarme a casa- dije con un poco de vergüenza.

-No, llama a tu novio Kol.- respondió friamente.

-¿En serio? ¿Todavía sigues con eso? Vale, pues adiós.- dije dándome la vuelta.

Me fui a casa andando aunque el camino fuese un poco largo, cuando de repente suena la bocina de un coche, era él.

-Marta, lo siento, venga monta, te llevo.-Me dijo casi gritando.

-No, ahora voy a ir sola, dejame en paz.- Le respondí con mi orgullo.

-Venga ya, montate, te queda un buen camino.

-Que no, que me dejes, ya he tenido suficiente con tus palabras y contestaciones como para ahora montarme en tu coche.

-Vale, tú lo has querido.

Se bajó del coche, se dirigió hacia mi y me cogió a sus espaldas. Yo no paraba de pegarle y de gritarle, pero él hizo los oídos sordos. Me montó en el coche y me vencí una vez montada.

-Eres un idiota. Ya estoy montada ¿Contento?

-Si, un poco. Lo siento por haberte dicho eso, en serio, perdóname.

-Perdonado, y como sigas hablando te juro que me bajo del coche.

-Vale vale...

Nos quedamos mirando cuando aparcó el coche en frente de mi casa, pero lo único que pude hacer fue bajarme de él.

A la noche habiamos quedado para ir a cenar a casa de Tyler, estabamos alli todos y de repente alguien a quien odiaba desde hacia muchisimo tiempo, llegó. Era Hailey. La lobita.

Las chicas y yo nos la quedamos mirando con cara de asco, como diciendo “¿Qué haces aquí, zorra?“ Se dirigió a todos y les dió dos besos a cada uno. Pero lo que me reventó fue que se los diese a Dylan ¿Quien era ella para darle dos besos? Espera, ¿Yo he dicho eso?

Al cabo de un rato, me di cuenta de que no estaba ni Dylan ni Hailey, asi que decidí salir y me encontré con algo que no me agradó nada, Hailey estaba besando a Dylan.

Cuando el amor llama a tu puerta. Crónicas Vampíricas, Dylan O'brien.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora