» Capítulo V

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¿Por qué lloraba? ¿Por qué dejaba que lo tratara así?
   
     “Entonces demuéstralo”. ¿Cómo podía existir alguien que retara de tal manera a un pobre ser humano? TaeHyung se hacía constantemente esas preguntas mientras en su cabeza se formulaban cientos más. Sus ojos llorosos miraban al techo de la habitación; sus manos jugaban desconsoladas en el borde de su cadera. Llegó a su casa minutos antes, y sin saludar a alguien, corrió a su cuarto para soltar todo lo que no lloriqueó enfrente del pelinegro.

    — Ugh —solloza bajito antes de ponerse las manos sobre la frente—. ¿Por qué es tan difícil quererlo?

    Querer era una palabra ligeramente fuerte. TaeHyung lo tenía en cuenta. Sabía que esa palabra era demasiado, sin embargo, por más que lo deseara, no existía en ese momento una palabra que pudiera describir con exactitud lo que sentía por el pelinegro.

    “¿Cómo te puede gustar alguien que no conoces?”. TaeHyung pensaba en esa pregunta, en esa cuestión que le hIo mantenerse callado. ¿Era cierto? Si era así, ¿era posible? El querer a alguien sin siquiera conocerle.

     — ¿Qué te gusta de JungKook? —se pregunta a sí mismo en voz alta.

    Recuerda, mientras cierra los ojos, la cara del pelinegro. Aquellos ojos negros, aquel cabello azabache que caía por el borde de sus cejas; los labios. La impresión alta al verlo, que tenía que alzar la vista para que sus ojos se conectaran por segundos. O que el tuviera que abrir sus piernas a los lados, inclinándose, para simplemente burlarse en su cara.

   Un momento.

   ¿Por qué demonios le gustaba que él se burlara?

    — Oh, no, no, no, no, no, no, ¡soy un tonto masoquista! —se levanta abruptamente de la cama, llevando las manos a sus cabellos castaños—. Jamás creí que esto pudiera pasar fuera de las novelas. ¡Estoy loco!

    En ese momento... ¿Qué fue...? ¿Qué fue lo que hizo que sus ojos se dirigiera a él?

    ¿Era porque reflejaba ser muy lindo? ¿Porque era un chico famoso? ¿Porque era el mejor jugador en el basket? ¿Le gustaban esas cosas tan banales de él? “No me digas lo que todos dicen: eres guapo, eres lindo, juegas bien basketball”. Sí. Era más que probable que JungKook odiara aquello, pero, viéndolo de ese modo, a parte de sus cualidades físicas, ¿por qué le gustaba JungKook?

     No era difícil de saber. O quizá sí. Era incierto. ¿Tantas preguntas son necesarias? Se ha vuelto a recostar en la cama, con la vista fija ahora en la ventana. Observa las hojas de la entrada del verano: tan castañas, quemadas, café puro. El ambiente caluroso, todo a su alrededor.

    — ¿Qué me gusta de ti?

    Tenía la manía de hablar con él cuando nadie veía. Al menos en su imaginación eso podía pasar. La mayoría del tiempo, claramente, nunca contestaba. No era la excepción. Hasta en su propia imaginación era difícil (imposible) conversar con JungKook.

    No hallar una respuesta de manera rápida comenzó a hacerle sentir mal. ¿A caso no había nada más que ver lo malditamebte atractivo que había en él? ¿Tan hueco era como todos los demás que salían con él?

     — Me gusta de ti... —dice TaeHyung en voz baja, cerrando los ojos.

    La imagen de JungKook aparece una vez más en su cabeza. Antes de que fueran novios, ¿qué notó en él? Con los ojos cerrados, TaeHyung sonríe.

     — Por más frío que parezcas... Todos los días saludas a la señora Min, aunque en realidad todos parecen ignorarla. Parece que notas que eso la hace feliz —vuelve a hablar. Resulta ser raro.

  Cualquiera pensaría: demonios, qué loco; ¿con quién habla? Pero era más malditamente fácil decirlo así. Imaginando que JungKook le está escuchando con aquellos ojos que juzgan, serio y frío.

    — Me gusta que seas frío.

    Lo dice sin pensar (según él, porque en realidad lo estaba haciendo). Así que, cuando abre los ojos, se encuentra con la pared. Quedándose un momento callado.

    — Antes de conocerte, me gustaba que eres difícil de tratar. Haces que tenga curiosidad de ti —habla de nuevo. Sus ojos apegados a la pared, como si esa misma fuera el chico—. Me gustaba, noté en ti, que eras amable aunque tu verdadero ser es tan gélido...

    ¿Te gusta todo de lo que te quejas?

     TaeHyung vuelve a abrir los ojos y suspira. Pone ambas manos por detrás de su cabeza, apoyando su cabello, dejándolo caer. Suspira fuertemente justo antes de cambiar sus ojos por toda la habitación. Quería saber qué pasaba, el sentimiento en su corazón se extendía por todo su cuerpo. Tenía ganas de vomitar, sentía su cuerpo extremadamente caliente, tenía ganas de llorar.

   ¿Por qué? Quién sabe.

     — Y ahora que somos novios... Me gusta que me esperes antes de ir a casa. Que en los pasillos me revuelvas el cabello aunque te he ducho que lo odio. Que me molestes —su voz suena entre animada y triste.

    Una punzada en el estómago le hace llevar ambas manos hasta el lugar y se retuerce. Odiaba el sentimiento de estar tratando miles de insectos en su vientre. Queriendo hacerlos salir, de golpe en golpe.

   Mueve los brazos en lo alto y grita algo irritado.

    — ¡Soy tan masoquista! —grita jalando sus cabellos con mucho temor.

    Sí. Era un masoquista. Un estúpido masoquista que encontraba cosas especiales en actitudes que no a muchos le gustan. No era un fetiche. No era el tipo de persona que le gustaría; JungKook no estaba ni cerca del tipo ideal. Pero, no podía evitar mirarle cada vez que estaba cerca. Quería saber más, y más, y más. Quería saber si estaba completo o destrozado. Qué hay detrás de sus actitudes.

    Le gustaba sentir que JungKook disfrutaba divertirse al menos un momento.

    — Algo me dice que esto va a salir mal —quiere mentir pero resulta imposible hacerlo. Las cosas de ese tipo siempre salían mal.

    ¿Por qué de todos el estúpido pelinegro?

    “¿Crees que puedes llegar a gustarme?”

     Cubre su rostro con la almohada más cercana y suelta un grito en lo bajo antes de sentir sus ojos picar. Llevándola al borde de su barbilla, presionando el objeto blanco contra su pecho, suelta un suspiro puro.

     — Creo que sí, JungKook.

     "Creo que puedo llegar a gustarte".

   

    

   

   

Love Ends // kookv¡Lee esta historia GRATIS!