Capítulo 1 - Argentina can wait, un poco.

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La oscuridad de mi apartamento era total

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La oscuridad de mi apartamento era total. Algunas risas expectantes cortaban el aire cargado de electricidad. La puerta se abrió lentamente y la pareja entró a los trompicones, besándose.

— ¡Sorpresa!

Grité encendiendo la luz con un aplauso. Eran esas con el mecanismo de las películas, que sé que han pasado de moda pero yo las amo. Nunca falta el idiota que aplaude y apaga todo. Shiobban largó al muchacho confundida al ver mi sonrisa de cabo a rabo. Por supuesto que la había sorprendido a la señorita. No se esperaba encontrarme esta noche y menos a todas estas personas de testigo. ¡Diez puntos a Gryffindor para quien evitó que dos adolescentes usaran su apartamento para retozar!

— ¡Feliz cumpleaños! — Dije adelantándome a la multitud de gente que ahora salía de sus escondites, gritando "yeah" corriendo a buscar las bebidas apagando y prendiendo mis luces cual espectáculo estroboscópico con sus aplausos.

— ¡Allan cumplo en Noviembre! — Dijo Shiobban sorprendida desligándose de mi agarre.

—Bueno... ¡Feliz no cumpleaños! Es lo mismo Shobby. —

—Te dije que no me llamaras así. Suena a Dobby. — Me acerque hacia ella de nuevo y luego de manotear un poco de cotillón, le puse un gorrito de papel con Pepa Pig sobre su cabeza y le pasé un globo de arcoíris en la mano. El globo más gay e inclusivo del planeta.

—Por supuesto que si... ¡Eres mi elfo doméstico! — Anuncié con una sonrisa triunfal. Lewis (alias el chongo de Shobby) no entendía nada de nuestra camaradería. No entendía que bromeábamos con novelas Young adult y que viviéramos leyendo toda basura fantasy que saliera. Ya había pasado casi un año desde que me había despedido de mis amigos, así que también era un intento desesperado para conocer gente nueva y permanente por mi parte, aunque se requiriera tortura para admitir ese hecho.

—Oye, ella no es tu elfo...— Comenzó a decir algo enojado. Era delgado, rubio (de bote si me preguntan, yo no creo que ese amarillo esté tan alejado del peróxido) y pomuloso. Lindo, si pero definitivamente no mi tipo... quizás con tres destornilladores encima sus ojos celestes dejarían de estar tan hundidos en sus pómulos prominentes. Pómulos con los que se podría cortar un jamón en fetas... no, no estoy siendo seducido tan fácilmente. Los rubios y yo no nos llevamos tan bien. Soy bastante rubio por mi parte como para soportar más rubios, aunque sean de bote.

—Que te guste la azúcar morena de mi amiga, no te hace miembro de lo que hay entre Shobby y yo— Dije señalando nuestros corazones con mis manos.

— ¿Le tocaste el pecho? — Miró enojado Tomlinson. Si, encima se apellida como un One direction.

—Allan ¿Quiénes son todos ellos? — Preguntó extrañada mi mucama particular.

—Tus compañeros... ¿Acaso te bebiste? ¡Le diste bebidas a mi hija, Tomlinson! — Lewis se llevó la mano al puente de la nariz y por lo bajini dijo:

Siempre, mañana... (Allan Woodhouse # 3)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora