Capítulo VI

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-¡Raven! Comportate como se debe, no puedes ir por ahí preguntando a cualquier Omega si el aroma de un alfa le parece diferente, es como preguntar a un Beta como se reproduce sin un celo, ¡es descortés! - Dijo escandalizado el Omega, haciendo visible un fuerte sonrojo en sus orejas.

-Déjame en paz, Murphy, es solo una pregunta, Lexi jamás ha tenido interés por ninguna chica de la corte, quiero saber si al menos puedo estar segura de que mi hermana puede engendrar descendencia para el reino, no hay otro heredero Murphy, y lo sabes, es indispensable que Lexa encuentre una linda Omega para que sea su compañera, y dado el revuelo que Lady Griffin causó en mi hermana, no está de más preguntar... - dijo Raven, con toda la naturalidad del mundo.

-Sinceramente, y disculpe que se lo diga, princesa, pero la gente de Skaikru no toma mucho en cuenta la leyenda de los destinados... - dije un poco incómoda, era extraño hablar con ella sobre su hermana, era muy extraño...

-Oh, si, lo recuerdo, los de Skaikru no creen en las leyendas... Sin embargo, supongo que mi hermana no te pasó desparecida, te invitó a una contienda personalmente... Si te soy sincero, mi hermanita no es muy buena con las Omegas, nunca ha mostrado interés en ninguna chica, pensábamos que nunca lo haría... - John Murphy, era sin duda tan extrovertido como su hermana, pero aún conservaba la finesa de un Omega real...

-Es un poco pronto para pensar en ello, príncipe, pero no, no ha pasado indiferente, la princesa Lexa es verdaderamente interesante, además tiene unos modales exquisitos...-

Comenté totalmente sonrojada, claro está que no puedo decirles todo lo que su hermana dijo en mis aposentos, ni tampoco que estuvo a punto de besarme; ni que creía que en su presencia mi celo comenzaría mucho antes de lo previsto, eso sin dudas excedía los límites de la descendencia, ¡aquí y en cualquier parte!

-Usted, Lady Clarke, es la Omega perfecta, tan recatada y propia que es impresionante. - comentó la otra Omega en la habitación, en su voz pude percibir un pequeño matiz irónico.

-Sinceramente, Raven, a veces me sorprende lo similar que eres a Lexa, tan descarada que es imposible pensar que eres una Omega real... - Casi suelto una carcajada ante el comentario del bastardo del rey.

-Calla Murphy, eres tan desagradable como yo. - contraatacó su hermana con descaro y una mueca infantil.

La ridícula discusión fué interrumpida por 3 golpes en la puerta, haciendo a los hijos del rey adoptar posiciones de propiedad así como acomodar su cabello, una vez estuvimos presentables, Murphy pronunció un "adelante" con toda la propiedad que logró reunir; es realmente impresionante la forma en que pueden comportarse como un par de hermano pequeño en un momento y al siguiente, ser Omegas dignos hijos de la casa Woods.
Apenas la puerta fué abierta, el rostro de Lexa se asomó con una expresión divertida, viendo a sus hermanos dejar escapar un suspiro cuándo la reconocieron.

-¡Lexa! ¡Pensamos que eras madre! - reclamó Raven en cuanto su hermana mayor se adentró a la sala.

-No puedo creer que le tengan tanto miedo a mi madre, ¡no es posible! - dijo en tono divertido.

- No es que le tengamos miedo, es solo que los temas a tratar en esta habitación no eran apropiados...- comentó el joven, con una sonrisa pícara y la mirada fija en mi y la chica de piel canela.

- Quiero preguntar fervientemente los temas inadecuados que trataban 3 Omegas nobles en una habitación de tejido, aunque pienso que no es propio. - dijo la Alfa sin dejar de alternar la mirada ente sus hermanos y yo.

-Sabia decisión, hermanita... - comentó el bastardo Omega en la habitación, negando con rapidez la cabeza.

- De cualquier forma, no es el tema que nos atañe, son casi las 10 de la noche, y como la anfitriona del combate, debo llevar a mi invitada de vuelta a sus aposentos, Lady Griffin, ¿nos vamos? - preguntó con cierto aire pícaro.

Me sonrrojé sin remedio.

- Claro, hasta pronto, princesa, príncipe, un placer. - dije con una pequeña reverencia de despedida antes de salir por la puerta que la alfa de ojos verdes me sostenía con amabilidad.

Una vez en el pasillo, Lexa se giró a verme con una mirada tranquila y juguetona, colocando sus manos tras la espalda, una posición relajada.

- Así que al fin conociste a mis hermanos, ¿te han tratado bien? -

- Así es su majestad, son muy divertidos, es bueno encontrar Omegas tan agradables, en casa mis hermanos menores son mellizos, y mi otra hermana es demasiado pequeña para poder hablar tan fácil, me siento un poco sola en casa... - dije un poco más tranquila en su presencia.

- Lo entiendo, me sucede lo mismo, mis hermanos son mi más grande adoración, pero ninguno es un Alfa, es algo solitario... - comentó mirando al frente.

- Su majestad... creo que no es un secreto el por qué mis padres han decidido que aceptaríamos la invitación de vuestro padre, aspiran a que me casé con usted, de no ser por qué mis hermanos debían quedarse a cuidar el reino, habrían venido también, con la intención de desposar a vuestros hermanos... - comenté con cierta inquietud, la princesa de verdad movía algo en mi interior, mi Omega de sentía segura a su lado, no podría vivir con estos sentimientos sabiendo que hasta cierto punto eran forzados por ambas familias.

- Soy consciente de ello, pero no sé si es lo más apropiado para nosotras, si le soy honesta, me es difícil pensar en que esto suceda tan rápido, aunque sin dudas, me siento bastante bien a su lado, lady Griffin, mi alfa reacciona por si sola, es extraño...- dijo con un tono ligeramente vago.

Esa maldita alfa me iba a matar...

- Concuerdo con usted, aunque si me lo permite princesa, usted es verdaderamente una mujer impresionante, yo y mi Omega nos sentimos realmente bien a su lado... No es apropiado comentar esto, pero estamos solas en el corredor, faltando poco para media noche, no debería importar... - Comenté apenada y bajando la mirada, mi madre había repetido hasta el cansancio las normas de conducta de un Omega con un alfa, había dicho una barbaridad.

En ese instante la princesa frenó en seco y me tomó por la barbilla, Maldita sea, creo que la ofendí.

- Mírame Clarke. - dijo forzandome a levantar la cara, mirándome con esos ojos tan verdes y profundos, que me sentí pérdida en el bosque de mi hogar...

- Deja de fingir, no eres la timida Omega de la casa Griffin, eres mucho más descarada que eso, eres fuerte y feroz; tu Omega tiene la determinación de un alfa, eso sin duda, pero te contienes, no debes hacerlo, no conmigo. No debes temer, Clarke... - esa oración me desconcertó, está fuerte alfa estaba pidiendo que dejara de lado el código que conozco de un extremo a otro para hablar con ella sin temor, esto era extraño, y a la vez tan tentador...

- ¿En serio quieres saber lo que opino? - Comencé a avanzar, lentamente, obligando a la Alfa de ojos verdes a retroceder con una expresión indescifrable en el rostro.

- Bien, te lo diré, Mi maldita Omega está a punto de enloquecer... - Otro paso más cerca de ella.

- Tu aroma me está enloqueciendo y en el combate usé absolutamente toda mi fuerza de voluntad para no detener la pelea y pedirte llevarme a la habitación, creí que mi celo empezaría en ese mismo instante... - para cuando terminé de decir toda esa cantidad de obscenidades, ella se encontraba prácticamente acorralada contra la pared, con una mirada de algo similar a lo que ví durante la pelea, una expresión que hizo mis piernas temblar sin remedio...

¡Por el padre! ¿Yo había dicho todo eso? ¿A la princesa Lexa en persona?

Una vez lo razoné, retrocedí rápidamente e hice lo único que me pareció lógico en su momento : Huir.

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Hey! No sé si aún hay alguien vivo, pero aquí aparezco yo con otra parte de esta mierda, espero les guste, muchas gracias a tod@s es@s acosador@s que han leído, agregado y comentado esta historia, lo aprecio. En fin, sin más por añadir, me despido.

RKE14B 👁️‍🗨️

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