Capítulo 19

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— ¡Eh! —me quejé pegándo en la espalda a quien me había levantado sin oportunidad de verle la cara.

— Tenemos que hablar. —habló y mi tolerancia menguó a la par que le reconocía.

— Bájame. —exigí controlando el impulso de partirle la columna de un codazo.

— Tenemos que hablar. —repitió Nash serio y yo le dí un nuevo golpe en la espalda.

— ¡Que me bajes! —insistí pataleando y le dirigí una mirada de súplica a Shawn.— Ayuda.

— Yo te quiero pero creo que es mejor que habléis. —me pidió perdón con la mirada para alejarse.

— ¡Shawn Mendes vuelve aquí! —grité removiéndome en el hombro de Nash— ¡Matthew! ¡Alguien! —seguí desesperada mientras todos pasaban por nuestro lado camino al exterior y Nash y yo nos quedábamos solos.

— No te voy a soltar hasta que te calmes. —anunció burlón y yo me crucé de brazos bufando en su espalda.— ¿Me vas a escuchar?

— Bájame.

— ¿Me vas a escuchar? —se repitió nuevamente con un tono sereno.

— No prometo nada.

No sé si es porque la sangre se me estaba subiendo a la cabeza pero la idea de ceder empezaba a cruzar mi mente.

— Ana. —me nombró con un punto de advertencia.

Maldito cabezota.

— Está bien. —cedí finalmente y él me bajó despacio.— ¿Qué quieres? —me crucé de brazos frente a él.— Si vas a seguir insultándome te lo puedes ahorrar.

Él sonrió arrogantemente como era típico en él y yo le fulminé con la mirada amagando con irme, provocando que él reaccionara tirando de mi brazo, poniéndose serio por fín.

— A ver. —comenzó removiéndose el pelo, planteándose sus palabras.— Siento haber dicho eso, no pretendía ofenderte.

¿Se está disculpando?

— Sí, ya. —me reí irónicamente y él alzó una ceja.

— ¿Qué?

— Que no te rías de mí.

— ¿Esa opinión tienes de mí? —sonrió burlón provocando que bufara.

— ¿Por qué no maduras? Diecisiete años va siendo la edad, imbécil. —le miré mal.

— ¿Y tú eres la indicada para hablar de madurez? —espetó dando un paso hacia mí.

Yo le fulminé con la mirada y me mantuve firme.

— En serio, hablé sin pensar, lo siento. —volvió a disculparse.

— Por supuesto, tú sueltas mierda así sin pensar. —ironicé y una sonrisa torcida se dibujó en su rostro.

— No entiendo cual es tu problema conmigo. —se cruzó de brazos.— Me odias desde que llegaste y ni te has molestado en intentar conocerme. Me estoy disculpando contigo y no eres capaz de relajarte. —se acercó aún más mientras a mí se me hacía difícil no dar un paso atrás.

— Yo no me relajo con imbéciles.

— ¿Te ofendes por llamarte insoportable pero tú puedes llamarme imbécil? —sonrió alzando una ceja y reduciendo el espacio que nos separaba a centímetros.

Su altura claramente superior a la mía me intimidaba y su cercanía me sofocaba, así que por fín dí un paso atrás carraspeando.

— ¿Qué pasa? —se acercó de nuevo.— ¿Te pones nerviosa?

Levanté mi vista para encontrar la suya a escasos centímetros de mí.

Mi orgullo se vió seriamente afectado al darme cuenta de que sí, me ponía muy nerviosa.

Pero una vez más dejándome llevar por mi inmenso orgullo, entrecerré mis ojos y le mantuve la mirada.

— Más quisieras.

— Te pones nerviosa. —se reafirmó.

Bufé para alejarme de él y salir del salón camino al jardín trasero de la casa.

Pedazo de imbécil.

Intenté dejar a un lado lo que acababa de ocurrir al salir por la puerta e intentar pasar un dia tranquilo, pero mis intentos se fueron a la basura al ver a los chicos hablando con mi padre.

Fantástico.

Me acerque disimuladamente y los chicos respiraron aliviados al verme.

Tenían cara de haber sido sometidos a uno de los incómodos interrogatorios de mi padre.

— Papá, ¿cómo va la comida? —le sonreí y él se cruzó de brazos.

— ¿Eso es una indirecta para que vaya a comprobarlo?

— Muy bien, te he visto rápido.

Mi padre negó con la cabeza y tras reír se dirigió a la barbacoa.

— Le caemos mal. —me susurró Matt con ligero miedo cuando se fue y yo me reí.

— Bah, como si a mi me importara. —me reí.

— Te he oído. —espetó mi padre desde la barbacoa sin dirigirme la mirada.

Todos reímos, aunque esa risa acabó en un bufido al ver a Nash acercarse hacia nosotros con su típica sonrisa.

Por suerte, antes de que pudiera abrir su bocaza, mi madre nos llamó a comer y yo corrí a la mesa donde me senté en una esquina con las piernas cruzadas sobre la silla.

Shawn se sentó a uno de mis lados y tras una discusión con Hayes, Matt se sentó al otro alegando "derechos de edad".

La comida transcurrió bastante mejor de lo que me esperaba, todos se comportaban extrañamente bien.

Supongo que la presencia de mis padres tenía algo que ver con eso.

¿Y Nash? Para ser sincera, ni le miré. Porque no le soporto.

Aunque algo dentro de mí, una vocecita que me negaba a escuchar, me decía que era porque temía que al conectar nuestras miradas esa sensación de nerviosismo que queda fuera de mi control volviera.

L cierto es que le estuve dando vueltas hasta el momento en el que mis padres se retiraron tras la comida dejándome con El Clan Imbécil para pasar lo que se presentaba como una larga tarde.

Aunque lo que más me inquietaba, era el hecho de que la idea de pasar una tarde con ellos ya no me molestaba tanto como antes.

¿Qué esta pasando?

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Y hasta aquí el capitulo de hoyyy ♥

Muy corto y muy malo, I know, pero me acaban de poner los brackets y pues llevo un día horroroso, la boca me duele horrores y el dolor se me extiende a la cabeza lo que afecta a mis dotes para escribir, lo siento :( Plus el cajón de la imaginación sigue cerrado y es desesperante sos

Anyway, ¿qué ha pasado con Nash?

¡Gracias por leer! Comentad y votad ♡

Os quiero baesss ♥

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