Encontrá las siete diferencias

91 9 39

Los "fetófilos" mercenarios hacen la fiesta de graduación y culminación de la violación de una menor con cada parto. La violación no es sólo el acto sexual, la violación es todo el proceso de la penetración, la denuncia, las explicaciones, la culpa; el asco por el cuerpo propio, el útero robado, el seguimiento, el pedido de aborto legal y terapéutico en muchos casos; la negativa, el rechazo de los políticos, los provida afuera del hospital festejando con banderas argentinas como si Messi hubiera metido un gol. El parto, la cesárea, la eterna cicatriz (una más del montón), el recuerdo, la marca; todo lo que no fue, el estigma. Todo eso es parte del proceso de la violación: del cuerpo, de la niñez y sus derechos.

Sol Ferreyra




Ayer, a pesar de ir a ver a Darío, no pude evitar hablar una y otra y otra y otra vez del caso de la menor violada en Tucumán. Otra nena que obligan a parir con solo once años. Una nena vigilada por la policía, sin ningún tipo de asistencia psicológica, ignorada por los médicos, acosada por el personal que la cuestiona («¿querés matar a ese bebé? ¿estás segura?»), silenciada por los funcionarios («quiero que me saquen esto que me puso adentro el viejo») condenada por los hijos de puta, leíste muy bien SON UNOS HIJOS DE PUTA, que van y marchan con el pañuelo celeste.

Ya no sé cómo repetirlo. Esto es tortura. Me quedo corta cuando digo que pisotearon cada uno de los derechos de esta nena. Un caso que nadie debería discutir. Por favor, si alguien entendió algo: este aborto es legal. Legal desde 1921 con el Código Penal. NO HAY NADA MÁS QUÉ HABLAR.

Pero, claro, olvido donde estoy parada. Me olvido de los fanáticos religiosos antiderechos que mezclan lo sacro con la biología y torturan en base a una ideología. MUERO porque me digan que estoy exagerando. Estos soretes se imponen sobre cuerpos violados, ultrajados y sin vida. A ver si me terminan con toda esta hipocresía. Es muy obvio que no les importa nada más que crucificarnos como a su dios.

Una nena de once años violada por la pareja de su abuela.

Y la obligan a parir.

Porque una cesárea no es una Interrupción LEGAL del embarazo, es parte de un trabajo de parto.

Porque le arrancan los juguetes de las manos. Estamos hablando de una nena en sexto grado. Pensate vos un segundo en primaria. Ponete en la piel de una nena que al hablar terminó presa en un hospital, llorando en brazos de su madre y siendo vigilada por la policía. Una nena que tuvieron que DORMIR porque NO PODÍA (si no entendiste esto, no entendiste nada) quitarse la ropa interior.

¿A dónde va a escapar?

Una nena rechazada por la conciencia de los médicos que le horroriza más el aborto que la violación. Y a estos tipos hay que hacerles juicio, uno por uno. Porque te llega un chorro con un balazo en la pierna, como me contaba mi vieja, y un policía al lado, y lo atendés igual. Sos médico. Es tu trabajo y ni hablemos del secreto profesional.

Esa nena con 16 semanas de embarazo, pidió el aborto, como pudo.

«Quiero que me saquen esto que me puso adentro el viejo».

Y a la semana 23 esta nena seguía esperando.

No salvan vidas. Vean el caso de Jujuy, hace un mes atrás. Vean lo que va a pasar. Una vez más escuchando que es una asesina por los soretes celestes que ultrajan el hospital. Gente que nunca vio en su vida y que nunca más va a ver. Gente que no le va a dar un peso para criar a ese pibe, ni va a estar ahí cuando despierte con la cicatriz, un recuerdo permanente de toda la impunidad y vulneración sobre su cuerpo, otra vez violado por estos tipos.

No hay lugarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora