Capitulo 29 | Quédate conmigo |

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—Ju-Jus-Justin. —Seguía besandome y no dejaba que hable. —Por favor, para. —Finalmente me separe de el.

—¿Que pasa?. —Su voz sonaba rara, triste podría decirse.

—Mira en el estado que vienes, odio verte asi Justin. —Soné superior.

—No me odios, yo te quiero. —Se acerco tiernamente a mi y empezó a besar mi mejilla. —Duerme conmigo. —Susurro en mi oído, me tense por completo.

—Justin, no hagas esto más difícil por favor, ven.

Lo tome de la mano y lo dirigí hacia las escaleras.

—¿A donde me llevas gatita?. —Ronroneó en mi odio, solte una carcajada, El me siguió.

—Te llevare a mi cuarto, en este estado es imposible hablar contigo. —Mi cara no era nada amigable.

Largo un gran suspiro.—Esta bien, tengo sueño. —Bostezo.

Entramos a la habitación, por suerte podía mantenerse de pie, lo recosté en la cama y le avise que iría abajo por un café.

—Quédate conmigo. —Me agarro del codo.

—Vuelvo enseguida, te lo prometo.

Le bese tiernamente la mejilla para que se quedara mas tranquilo.

—¿Te quiero lo sabes? —Dijo adormecido, solo me digne a dar un mueca.

Salí de la habitación y me dirigí a la cocina. Le prepararia un café para sacarle esa borrachera de encima.

No me di cuenta que a la mitad de la escalera se me había escapado una lágrima, y luego otra, estaba llorando. Mi corazón había vuelto a recordar esas pequeñas cosas que lo hacían frágil, me dolía saber que el posiblemente este jugando conmigo, y con diez chicas más.

Deje mi sensibilidad de lado y le prepare el café con unas tostadas por si tenia hambre. Lo acomode en una mesita portable y subi las escaleras, la luz estaba apagada pero el velador naranja que se posicionaba sobre la mesita de luz me daba algo de iluminación.

Camine con cuidado hasta el otro el lado de la cama para sentarme y poder despertarlo. Deje la mesita sobre la cama y apoye una mano sobre su hombro.

—Justin. —Susurre, el estaba boca abajo y totalmente acurrucado con su campera, podría jurar que tenia frio. —Justin despierta.

Lo moví un poco y se quejo. —Dejame dormir un poco más ____.

—No Justin, ya te levantas y te tomas esto. —Lo regañe.

Se di vuelta, mirando hacia el techo y luego me miro - hace demasiado frio en tu habitación ____.- hizo una mueca dando a entender que estaba muriendo de frio.

—¿Que dices Justin? No esta frio. Es mas hace demasiado calor. —Lo mire y pide notar que su frente sudaba. —Mi dios, Justin estas delirando de fiebre.

Corri asia el baño en busca de un termómetro, y un paño húmedo. Lo encontré y regrese al cuarto. Le tome la temperatura y dios, 39 grados centígrados.

—Justin, debes quitarte el abrigo y la camiseta. —Dije tocándole la frente, sonrió leve.

—Con que quieres verme sin camiseta eh. —Bromeó.

Rodee mis ojos. —Idiota. —Susurre.

El carcajeo y se deshizo de su abrigo, me lo dio para que lo guardara. Fui a dejarlo al armario y cuando di vuelta mis ojos se fijaron en su cuerpo de dios griego.

—Cierra la boca pequeña, te pueden entrar moscas.

Tonto Justin, seguía siendo un completo patan, no podía ahorrarse sus estupidos comentarios.

—Recuéstate. —Dije fríamente y le coloque el paño húmedo en la frente. —Ahora tomaras el café y la aspirina, mañana estarás como nuevo.

Me sonrió. —Gracias pequeña. —Me sonroje.

—Ven, toma algo. —Le coloque la mesa sobre sus piernas y comenzamos a comer las tostadas mientras el tomaba su café.

Terminamos de comer y ordene todo. Lleve las cosas a la cocina, acomode la sala un poco y al terminar subí, para ver como seguía Justin.

—¿Como te sientes?. —Le pregunte am entrar y sentarme junto a el.

Hizo una mueca. —No muy bien.

—Bueno, te dejare dormir. Si me necesitas estaré en la habitación de al lado. —Me levante, pero me detuvo.

—Quédate, por favor. —Suplico. —Te prometo que no te molestare.

Dude un momento, pero accedí. —Promételo. —Dije firmemente.

—Por la garrita. —Levanto su dedo meñique y sonrió.

Hice lo mismo y cruza nuestros dedos. —Por la garrita. —Reí.

Me recosté a su lado, mirando hacia el techo y el me abrazo por la cintura. Quedamos varios minutos en silencio, pero aun ninguno lograba conceder el sueño.

—Lo siento, lo siento tanto. —Susurro en mi oído. —Soy tan idiota al no darme cuenta el daño que te estoy haciendo. No me dejaste explicarte lo del mensaje, ni nada de eso. Pero eso no fue lo peor que te he hecho, lo peor fue haberte gritado esas cosas, lastimar tus pequeños bracitos que aunque ya estaban dañados yo volví a hacerlos sentir dolor. Y de verdad, estoy tan arrepentido con todo lo sucedido, que ni merezco estar asi contigo ahora. —note que estaba triste.

Lo mire sin moverme, me quede observándolo por minutos, dándome cuenta que en verdad estaba arrepentido. Pero realmente no sabia que hacer, si perdonarlo o dejar todo como estaba. El por su lado y yo por el mío.

—Justin yo...

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