Capítulo veinte: Interlude

13 5 0

Un hombre sabio me dijo que no le tuviera miedo a las personas que hablan mal de mí a mis espaldas, que por algo se escondían. En cambio, me dijo, «teme al que es capaz de mentirte mirándote a los ojos, que él sin dudas está dispuesto a traicionarte».

Vi por primera vez a Céline una tarde en un restaurante. Nunca lo creí, pero tuve miedo. No le temí a ella, sino a lo que me ocasionaba. Jamás nada puede prepararte para enfrentar tu pasado.

Después de enfrentarme a la posibilidad de que Juliette aún siguiera con vida, tuve que plantearme un mar de dudas, preguntas y problemas. Jamás quise hacer el trabajo de las bestias de Granada, sino que quería provocar que se mataran entre ellos mismos. Y quizás quería morir con ellos.

Aquella noche pensaba en mis posibilidades. No podía dar marcha atrás; pero si, de alguna forma, Juliette estaba ahí, no quería volver a provocar que la mataran.

Solo faltaba un día para reunirme con las parejas en la casa de René. Todo el equipo, que estaba en la isla, trabajó al máximo para revelar el misterio.

Joanne me entregó las primeras pruebas. En mi departamento había huellas de varios miembros del equipo, además de las D' Alban. Pero ninguna otra. De acuerdo a lo que encontraron, D' Alban había forzado la puerta. Sin embargo, él no era así. También encontramos una carta —único objeto que estaba de más en mi departamento— escrita con la propia letra de ese infeliz. «Decidimos que solo tienes 1 día», decía el papel arrugado.

Todo estaba preparado para la masacre. Sin embargo, Joanne me mostró los documentos que me había mencionado en la mañana, sin dudas Doyle McGonagall había pagado por esa mujer, reconocí su firma apenas la vi.

Conocí muy poco al viejo, pero era una persona que desbordaba orgullo y soberbia, él jamás hubiera ayudado a alguien solo porque sí. Así que decidí tomar la última oportunidad. En cuanto René y los demás se enteraron, tomaron un avión para llegar a la isla. El equipo completo enfrentaría conmigo el final. Yo hice todo lo que pude para alejarlos, pero todos se negaron.

Engañé a D' Alban, me esforcé demasiado para hacerle creer que estaba negociando con él, cuando en realidad le estaba tendiendo una trampa. Yo ya sabía que la Hiena les robaba territorio, y pensaba enfrentarlos.

Cuando ese infeliz me amenazó, pensé en llegar a un acuerdo con Arata para acabar con ambos. Sin embargo, después de que robé la información en el White Bunny, me di cuenta que tenía entre manos algo más grande.

Granada es una isla muy vieja que esconde demonios muy peligrosos. Fue una base militar durante la segunda guerra mundial. Y D' Alban tenía parte de los planos del alcantarillado. Quizás parezca poco, pero esos planos dan una ventaja significativa a quienquiera que los tenga. Hay una ciudad completa oculta entre los túneles y ductos de las alcantarillas.

No mentiré, después de reunirme con las bestias de Granada, pensé en llegar a un acuerdo con la Hiena para terminar con todos. Sin embargo, ese día me alegré de no haberlo hecho.

El día que Céline entró a mi habitación y contempló el cuadro sería el día que cambiaría el rumbo de todas las cosas. Por la noche llamé al agente para entregarle un ultimátum. Tenía 3 horas para decidirse e inculpar a Trickstar. No dejé que me respondiera. En cuanto colgué, llamé a Elián Megalos para decirle que estaba interesado en Céline.

Elián carcajeó y me dijo que había tardado mucho. Pero me pidió que me reuniera con él esa misma noche.

Después de que arreglé esos detalles, salí del departamento y conduje por todos lados. Después de las 10 de la noche me dirigí al White Bunny. Esperaba que todos se percataran de que iba a ese sitio.

Sauvage (+18) (Pronto En Físico)¡Lee esta historia GRATIS!