•quince•

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—¿Un cigarro? ─pregunta el chico de rizos a un pequeño de piel expuesta. Su espalda contra un árbol y manos rebuscando en el bolsillo de su ligeramente apretado pantalón.

El pequeño alza la mirada de su libro de matemáticas y arruga su nariz, adorablemente.

─Te dije que cerraras la boca si ibas a estar aquí, tonto ─responde y vuelve su vista al libro.

Harry rueda sus ojos y acerca sus pasos hasta la banca dónde el castaño había decidido tener una pequeña sesión de estudio.

─No sabes una mierda, no sé porque estudias ─dice y toma asiento frente al pequeño.

─De eso se trata esto, Styles. ─Da vuelta a una página─. Tú deberías hacer lo mismo. ─Encoge sus hombros, despreocupado.

Harry suelta una risa altanera e inmediatamente después saca su cajetilla del bolsillo de su chaqueta de cuero. Sus dedos cogen uno de sus preciados cigarrillos y lo pone entre sus labios sin despegar la vista del chico estudioso.

Puede notar que, su flequillo acaramelado cae sobre su frente y que, cada que se inclina un poco más en un intento de leer mejor las palabras, el cabello logra cubrirle el ojo derecho.

¿Por qué de pronto le parece que ese chiquillo tiene una nariz bonita?

Gruñe.

Y, preso de sus impulsos, estira su mano hacia el ojiazul y atrapa su nariz entre su dedo índice y medio.

—¡Hey! —exclama el más bajo e intenta separar su rostro de aquella mano—. ¡Suéltame!

Harry suelta una risa descarada y libera su nariz.

—Eres muy chillón —dice y saca el encendedor de su bolsillo—. ¿No tienes frío, pitufina? Todos podemos verte el puto ombligo y como te tiembla el cuerpo, todo ridículo.

Louis frunce el ceño y observa al más alto prender el cigarrillo. Sus ojos verdes mirándole con prepotencia y los labios gruesos ligeramente partidos.

—Estoy perfectamente —responde.

Harry exhala el humo en su aniñado rostro y ríe, altanero.

—¿Qué pasó con tu plan de enamorarme? —Da una calada.

Louis cruza sus brazos sobre el libro y mira al muchacho a los ojos.

—¿Qué tiene?

—Estás raro. —Encoge sus hombros—.  Estás más... —calla.

El pequeño enarca una ceja.

—¿Más...?

Humo sobre su rostro y una corriente de aire frío entre sus cuerpos.

—No sé —responde el más alto—. No me hagas caso, de hecho, ya me voy.

El castaño le observa con gesto confundido y le nota ponerse de pie.

—¿Tan pronto?

El ojiverde escupe al suelo, fuma un poco más y asiente.

—Tengo asuntos en casa, coqueto.

—¿Problemas con el papel higiénico?

Harry suelta una pequeña risa, pasa una mano entre sus rizos y sonríe.

—Niño tonto.

Louis le mira sonriendo, por alguna razón, Harry parece más pacífico que de costumbre. Su rostro se ve relajado y sus rizos revolotean con tanta elegancia que parece un súper modelo.

Harry se ve tan hermoso que, Louis en serio debe retener un suspiro.

Sus ojos azulados miran todos y cada uno de sus movimientos. Como, por ejemplo, la manera en que da la última fumada a su cigarrillo mientras observa al cielo, como sus largos dedos botan la colilla del objeto tóxico y, también, como el chico se acerca hacia él con los brazos deshaciéndose de su chaqueta.

¿Por qué se la está quitan...

—Ten. —Escucha hablar al más alto y justo después nota el pedazo de cuero negro frente a sus ojos.

Louis arruga el entrecejo.

—¿Qué?

Harry rueda sus ojos con ligero enfado.

—Te he visto temblar toda la puta mañana —dice como si fuera la cosa más obvia del mundo y Louis le ve intentando comprender—. Ya me voy, pero puedes usarla en mi ausencia. —Sonríe.

Louis abre sus ojos con sorpresa y quizá un poco de carmín se extienda por sus suaves mejillas.

—¿En serio? —pregunta. Sus ojos azules mirando los verdes.

El rizado le dedica una sonrisa cínica.

—Ningún coqueto que guste de mí puede andar por ahí pasando frío. —Encoge sus hombros.

Y, sin dejar que el pequeño de una respuesta, se inclina lo suficiente para  robarle un beso húmedo.

Labios moviéndose sobre otros.

Ojos cerrados.

Fresa y tabaco.

—Te veo mañana —promete el más alto al separarse de aquellos labios.

Louis sonríe sonrojado y muerde su propio labio.

—Adiós —responde. Sus manos se aferran a la chaqueta y nota al rizado dar la vuelta.

Harry le ha dejado la boca con sabor a cigarro, pero verdaderamente, ya no le interesa.

Strawberries and Cigarettes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora