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21/04/1998.





-¿Entonces qué, Nat? -preguntó el rubio. Caminando al lado de su amiga, hacia la cafetería- Nat, Nat, Nat.

Natasha no le había dicho absolutamente nada sobre su plan para unirlo con Tony, simplemente le dijo que irían ese día a la cafetería, y que allí inventaría algo. Steve sintió que le explotaría la cabeza en algún momento, la ansiedad lo estaba matando.

-Por Dios, Steve, cállate. -gruñó. Steve abrió los ojos asombrado, pero luego siguió molestándola- tú solo espera.

Steve comenzó a hacer pucheros, como si fuera un niño a punto de llorar, y guardó silencio por el resto del viaje. Aunque no faltaba mucho para llegar, ya estaban a una cuadra del lugar.

Luego de unos minutos, entraron a la cafetería, haciendo sonar la campanilla de la puerta. Se sentaron en el primer lugar que vieron disponible, aunque Steve miró con cierta tristeza el asiento en el que se solía sentar todos los días. Esperaron unos segundos a que los atendieran, Natasha rogaba porque fuese Tony el que lo haga, pero eso no pasó. Llegó un chico llamado Stephen, que el rubio reconoció de inmediato, era el malhumorado de hace dos semanas.

-¿Qué les ofrezco? -preguntó el castaño, con una sonrisa forzada, y una mirada cansada. Natasha frunció el ceño.

-Dos hamburguesas, solo eso, gracias. -Natasha sonrió de la misma manera en la que el chico lo estaba haciendo, y éste sólo se retiró, sin apuntar nada- es algo...

-¿Idiota? -Steve terminó la frase, creyendo leer la mente de Natasha. Ella sonrió mientras negaba.

-Yo iba a decir malhumorado.

Steve rió sin ganas, comenzó a jugar con las servilletas que estaban en su mesa, aburrido y también desesperado, no lo veía por ningún lado, y estaba comenzando a arrepentirse. Rogó porque él sea el que les traiga la orden, como sucedió el día anterior, pero eso tampoco pasó. Llegó el mismo chico de antes, el idiota.

Dejó las órdenes y se fue con la misma indiferencia con la que llegó. Los dos amigos comenzaron a hablar de cualquier cosa, menos del tema por el cual estaban allí, y era porque Natasha evadía cada pregunta que el rubio le hacía con respecto a ese tema. En cambio, el rubio comenzaba a cansarse, no veía al moreno por ninguna parte, y estaba perdiendo la esperanza de lograr... algo, cualquier cosa, con él.

-Nat, ya vámonos. -rogó Steve, mientras se levantaba de la mesa, dejando el dinero sobre la mesa- estoy cansado, y creo que ya no de...

Steve no pudo terminar de decir la frase, ya que su amiga le dio un fuerte -pero bien disimulado- empujón, que logró que el rubio tambaleara un poco, y se golpeara contra alguien más. Rogó porque no sea el chico que acababa de atenderlos, pues si de por sí ya era un dolor de culo, ¿cómo sería con un empujón?

-Lo siento, yo...

Era Tony. "oh, carajo", pensó Steve. Se dio cuenta de que había tirado accidentalmente lo que el moreno llevaba en una bandeja, un par de tazas de café, que se rompieron apenas cayeron al suelo, manchando los zapatos de ambos. El rubio se sintió más avergonzado que nunca, intentó limpiar los zapatos con unas servilletas que encontró sobre la mesa donde él estaba sentado hace un momento, pero Tony le dijo que no era necesario, y se sintió aún peor.

-Yo lo haré, no se preocupe, para eso trabajo aquí. -siguió explicando Tony, con una sonrisa amigable.

Se arrodilló a la altura en la que Steve se encontraba en ese momento, y lo miró sin dejar de sonreír. Steve alzó la mirada, y se encontró con los ojos acaramelados del moreno, que lo miraban con una dulzura indescriptible. El rubio desvío rápidamente la mirada, y siguió limpiando los zapatos, a pesar de lo que el moreno le había dicho. Todas las miradas de las personas que se encontraban en el restaurante estaban puestas sobre ellos dos, pero a ninguno de ellos le importó.

Cuando terminaron de recoger el resto de vidrios que estaban esparcidos por el suelo, se levantaron casi al mismo, sin quitar la vista el uno del otro. Hasta que Steve sacó un billete de diez dólares de su bolsillo y se lo entregó a Tony, para luego susurrar un "lo siento". El moreno quiso devolvérselo, pero Steve ya había salido de la cafetería, con una pelirroja persiguiéndolo.

Tony sonrió al recordar el rostro nervioso de aquel chico rubio.

coffee. ↺ stony/au.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora