Capítulo dieciocho: Midnight blues

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A la siguiente mañana, después de contemplar mi posible final, nos dividimos y el primer equipo salió a proteger al hijo de René.

Ese día no quise meterme demasiado en las actividades de los demás. Evadí a René tanto como pude, y ella también lo hizo.

Hasta el segundo día fue que el agente K se comunicó conmigo. El infeliz estaba acorralado y lo sabía, pero no se daría por vencido con tanta facilidad. Primero daría pelea, y es lo que esperaba.

Su llamada entró quizás a las 7 de la noche, no recuerdo la hora, pero sí recuerdo lo que dijo:

—Sauvage, quiero un trato.

—¿Qué tienes? —pregunté.

—Información de la compañía que querías, están hasta el cuello —contestó. Su voz rabiaba en orgullo, casi podía sentir que se ahogaba con sus propias palabras. Sin embargo, tramaba algo.

—Ya lo sé —respondí, quería hacer que se enojara más.

—Varios de sus inversionistas están más ahogados de lo que crees.

—También lo sé. No importa que tanta información puedas conseguir, ya la tengo.

—¿¡Entonces qué diablos quieres?!

—Que tú los entregues por mí. Verás, amigo mío, si tú los inculpas a ellos, yo me encargaré de sacarte de América y darte un nuevo trabajo.

El agente carcajeó y me maldijo en repetidas ocasiones. Después de que se desahogara, le aseguré que no tenía otra opción. «Puedes y tienes que inculparlos; pronto te darás cuenta que no te queda otra opción. Puedes venir al infierno como un pobre diablo o entrar por la puerta grande», aseguré. Colgué el teléfono y seguí contemplando la ciudad.

Algunas horas después tuve que reunirme en el club con el resto del equipo. René organizó un pequeño en evento, solo se permitió la entrada de los miembros más prestigiados del club, como ordené. Sin embargo, los McGonagall lograron entrar gracias a Elián Megalos.

La cena de gala que se hizo en «honor» a la fundadora del club fue un evento muy pequeño; René y Leah lo organizaron en un restaurante en el centro de la ciudad. Se tomaron todas las molestias posibles, incluso estábamos en un palco privado. Todos comimos en la misma mesa; algo irónico, porque estábamos cenando como si fuéramos amigos, cuando entre nosotros había un psicópata más peligroso que cualquiera de las bestias de Granada.

De todos los clientes que tenemos, hay 4 parejas y un single que tienen demasiado poder; prácticamente son intocables. Los matrimonios Huxley, Smith, Crowfor y Ludvin, además de Elián Megalos.

Sospechaba de todos, pero el matrimonio Huxley llevaba varios años «sometido» a nuestras demandas; ellos fueron los primeros que descarté. Tanto los Crowfor como los Ludvin tenían nexos con diversas mafias alrededor del mundo. Los Smith y Elián Megalos tenían demasiado poder político. La decisión era complicada, y no tenía tiempo para estudiarlos por separado.

Gracias a que esas parejas llevaban bastante tiempo visitando la isla, conocía muy bien sus gustos, modos y formas. Por ello decidí reunir solo a los Crowfor, Ludvin, y a Elián Megalos.

En un principio sospeché de Wess Smith, pero ese imbécil era muy idiota para crear cualquier clase de plan. Contrario a su esposa, ella era una mujer muy inteligente, pero nunca había mostrado interés por expandir su poder.

Los dos matrimonios que quedaron y Elián compartían algo en común: sus negocios en Granada. Los Crawford compraban armamento para sus empresas de «seguridad» (células paramilitares alrededor de todo el mundo); incluso, Rosario los proveía de entrenamiento. El matrimonio Ludvin compraba información y espionaje para políticos de su país. Y Elián Megalos intercambiaba todo lo que pudiera para continuar con su dictadura.

Sauvage (+18) (Pronto En Físico)¡Lee esta historia GRATIS!