Capítulo 16

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Desperté a la mañana siguiente por un insistente y molesto sonido que procedía de la mesilla, mi móvil.

Lo cogí para parar el molesto sonido que producía al vibrar contra la mesilla y ví que lo que lo producía era una llamada entrante de Mar.

Vía llamada telefónica.

— ¡Hey bae! —gritó feliz.

— ¡Tía me has despertado! —me quejé incorporándome en la cama con voz molesta.

— ¿Estabas durmiendo? Son solo las once de la noche. —me dí una palmada en la frente. No me lo puedo creer.

— ¿Sí? Interesante, porque aquí en California son las ocho de la mañana. —hablé recalcando el lugar y la hora.

— Hostia. —y soltó una carcajada.

¿Qué cojones?

— A mí no me parece gracioso. —bufé frotándome los ojos y quitándome las sábanas de encima.

Una pequeña sonrisa torcida se me escapó al ver la camiseta de Nash.

— Sabes que en el fondo sí es gracioso. —y soltó otra carcajada esta vez acompañada por una mía como respuesta.

No solo es retrasada, si no que se ríe de su propio retraso. Señoras y señores, mi mejor amiga.

— Y bueno, ya que te he despertado cuéntame qué tal va todo con tus vecinos sensis. —pronunció mal para hacer la gracia.

— Siguen siendo igual de imbéciles. —arrugué la nariz al acordarme del episodio de la noche anterior.— Quizas un poco más que antes. —añadí levantándome de la cama.

— ¿Y el que era simpático?

Hm, Shawn.

— No sé si he cambiado mi opinión sobre él —bufé molesta removiéndome el pelo frente al espejo.

Vaya, mi cara por las mañanas da auténtico miedo.

— Nunca me dijiste cómo se llamaba. —añadió curiosa.

Bien, la situación no hace más que mejorar.

¿Le digo que soy la vecina de sus ídolos pero que son todos unos niñatos? ¿O le miento a mi mejor amiga y que continúe siendo feliz en la ignorancia?

— Eh... ¿Acaso importa?

Mejor aún, la evasiva.

— Supongo que no. —respondió extrañada.— ¿Me estás ocultando algo? —contraatacó ella.

— ¿Por qué lo piensas? —continué evadiendo sus preguntas en la medida de lo posible.

Entendedme, de esa forma técnicamente no le estaba mintiendo.

Sólo le estaba ocultando información.

— Estás rara.

Dios mío no se cansa.

— Es que no me apetece hablar sobre ellos. Os echo de menos a todos, especialmente a tí y a Dani. —solté con la esperanza de que eso supusiera un cambio de tema.

— Yo también te echo de menos.

Oh sí, funciona.

— ¿Qué tal estáis todos? No tengo noticias de nadie desde que me fuí. —proseguí con la conversación bajando las escaleras de camino a la cocina.

La verdad es que el hecho de que solo Mar y Dani se hubieran puesto en contacto conmigo desde que dejé España me molestaba bastante, aunque sobretodo me dolía.

El Clan Imbécil |Magcon Boys| EDITANDO¡Lee esta historia GRATIS!