Confesión

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Esperaba una reacción agresiva pero al no recibir ninguna reacción en si por parte del más bajo, volvió a unir sus labios pero esta vez el contacto fue más duradero. Decidió quedarse quieto un momento sobre los labios de Tony, por si este reaccionaba pero de nuevo nada.

Estaba malditamente nervioso. Su plan no era este, en lo absoluto, pero al ver que tony no quería escuchar lo que tenía que decir no le quedo de otra. Su corazón latía como loco y sentía que en cualquier momento se desmayaría ahí mismo, arriba del castaño. Su mente le gritaba que ya había pasado bastante tiempo sin moverse pero su cuerpo no obedecía a sus pensamientos y temía que Tony reaccionara y volviera a golpearlo. Grande fue su sorpresa cuando este comenzó a mover sus labios sobre los suyos. Un movimiento suave. Inmediatamente salió de su estado petrificado y comenzó a seguir el ritmo de los labios de su acompañante.

Era un beso suave como si sus labios fueran el mas frágil cristal y tan lento que podía sentir todas y cada una de las sensaciones en el cuerpo del otro. Sus labios encajaban tan bien como si de un rompecabezas se tratase.

Steve estaba en las nubes, la manera en la que Tony lo besaba era difícil de explicar y es que Stark no por nada tenía esa fama de playboy. A diario, desde hace meses, había soñado con probar aquellos rojizos y carnosos labios que no hacían mas que pasearse frente a el con comentarios sarcásticos, había deseado un millón de veces callar las habladurías del castaño con su boca y ahora que por fin su sueño se volvía realidad pensó que no, no era como se lo había imaginado. Era mucho mejor.

Tony por su parte, al principio se sorprendió un poco por la acción del más alto pero se dijo que, debido al gran descubrimiento de sus sentimiento por el capitán, no podía desaprovechar la oportunidad. Tenía miedo que Steve lo rechazara, lo cual sería estúpido porque para empezar fue el rubio quien lo beso primero, pero cuando este le siguió el beso su corazón dio un brinco y la esperanzas de que tal vez Steve sentía algo por el surgió. Ante esto su mente intento reprochárselo pero al instante desecho cualquier rastro de pesimismo, ya después se reprocharía por ser tan débil pero por le momento se dedicaría a disfrutar del exquisito beso.

Fue Steve quien muy a su pesar decidió romper el beso, debido a que todavía tenía que explicarle a Tony aquel asunto.

Cuando se separaron Tony sintió como si Steve se estuviera llevando un parte de él. No quería que terminara y daría todo lo que tiene para que el rubio se quedara a su lado. Pero sabía que eso no era posible, no todo dura para siempre y, además, Steve no lo quería y nunca lo haría.

Se miraron fijamente a los ojos hasta que el rubio hablo.

—¿Ahora si me vas a escuchar?

Tony no respondió, estaba demasiado abrumado con sus pensamientos que no podía responder.

—Por favor Tony, necesito que escuches lo que tengo que decir. —pidió suplicante a lo que este solo asintió— Bien, primero que nada sé que estas molesto por lo que hice y te entiendo, no debí reaccionar así, lo siento, pero es que todo fue un mal entendido. Ese saco de boxeo con tu foto que viste en mi cama no lo tengo porque te odie y quiera golpearte. Te considero una de las personas más importantes para mí y jamás podría pensar en siquiera odiarte, nunca.

—Entonces ¿por qué tienes tal cosa? —pregunto Tony confundido.

Lo tengo porque me gusta abrazarlo pensando en que eres tú. —confeso bajito un tanto avergonzado.

Stark se sorprendió ante tal confesión por lo que pregunto.

—¿Y por qué haces eso?

Steve bajo la cabeza y suspiro.

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