•once•

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—Entonces, ¿ya te vas? —pregunta un chico de ojos verdes.

—En unos minutos —responde el castaño—. ¿Tú no vendrás?

Una risa.

La risa de Harry baña los oídos del más bajo y el olor a tabaco nace en el ambiente.

—Ya te he dicho que no, pitufina. —Chupa de su cigarrillo—. A decir verdad, no entiendo por qué vas a ir. ¿Tanto miedo le tienes a la vieja? —Alza una ceja, prepotente.

Louis rueda sus ojos.

—Puedo reprobar si no voy, Harry —responde—. No porque a ti no te interese la escuela significa que a los demás tampoco.

Humo cae sobre el rostro del pequeño.

Harry le mira con suma diversión. Su espalda recargada contra el poste de luz frente a la institución.

—Cobarde. —Expulsa más humo.

El castaño le mira con enfado.

—¿Disculpa?

—Haces lo que otras personas quieren. —Sonríe altanero—. Eres un cobarde por ir a ese puto viaje. —Da una calada.

Louis suelta una risa incrédula.

—No soy un cobarde. —Sus brazos se cruzan—. ¿Tú qué haces aquí de todos modos? ¿Ya vienes a invitarme a una cita? —Alza una ceja divertido.

Sin embargo, el gesto que hace el más alto le provoca algo de confusión. Hay una sonrisa decorada por un hoyuelo y, quizá, un brillo de malicia destellando en los fanales arbolados.

—Tú en serio quieres salir conmigo, ¿no? —cuestiona altanero y da una última calada al cigarro.

Louis muerde su labio y asiente.

—Eso no es novedad, me la paso día tras día pidiéndote una cita pero tú solo te niegas y eso así que...

Harry alza su mano.

Exhala el humo.

—No divagues. —Sonríe prepotente—. Te propongo algo.

El pequeño frunce su ceño.

—¿Qué?

—Demuéstrame que no eres un cobarde. —Sus pasos se acercan al pequeño hasta quedar cara a cara con él—. Falta al puto viaje y yo dejaré que me invites una hamburguesa.

Louis le ve extrañado.

—¿Qué? ¿Estás loco?

Harry sonríe altanero.

—Cobarde. —Se aparta del castaño—. Entonces no lo quieres tanto.

—¿Eso que tiene que ver, Styles?

Su risa baña sus oídos de nuevo. Observa al chico de rizos girar su cuerpo y puede también ver el camino de sus pies en otra dirección.

—¿Lo dices en serio? —inquiere el ojiazul.

Harry detiene su paso y se gira, egocéntrico.

—¿Me ves cara de que juego? —Alza una ceja—. Eres un coqueto tremendamente cobarde y es una lástima porque yo en serio tengo ganas de una hamburguesa.

Hay una sonrisa altanera.

Louis muerde su propio labio y empuña con fuerza el tirante de su mochila.

De pronto, una sinfín de emociones emergen de su interior y, la adrenalina de querer aceptar aquella propuesta le pica en la lengua, en la garganta, en la mente.

El sonido del autobús estacionándose frente a la institución le distrae.

Y Louis solo piensa, piensa, piensa.

¿Será prudente?

Harry le ve a dos metros de distancia con la sonrisa plasmada en el rostro y la propuesta falleciendo entre ambos cuerpos.

¿Y si esa es su gran oportunidad?

Pero...

¿Qué pasará con su promedio?

Una lista de pros y contras invade la mente del pequeño.

—¡Hey, Lou! —exclama la voz de su mejor amigo, a la distancia.

De pronto todos están llegando y el rizado, él empieza a irse.

La adrenalina corre por la sangre de Louis y, todo le da vueltas y...

—¡Harry! —exclama en un grito agudo.

El chico no detiene su caminar.

Louis da un vistazo a sus propias espaldas y nota a un rubio y un castaño acercarse a él, ambos con el gesto de confusión.

—¡Tommo! —exclama el ojiceleste.

El castaño niega.

—¡Lo siento, chicos! —grita en respuesta.

Y, entonces, con el corazón brincando dentro de su pecho y, el cabello alborotándose gracias al viento...

Louis corre rápido.

Sus pequeños pies resonando contra la banqueta.

La mochila revoloteando contra su espalda.

Su mano tirando de la típica chaqueta del chico de rizos.

—Voy contigo —dice agitado una vez que lo ha alcanzado—. Te llevaré por una hamburguesa.

Unos ojos verdes le miran atentos.

Y, Louis sonríe porque, ha dejado de ser cobarde... por primera vez, en mucho tiempo.

Strawberries and Cigarettes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora