40. Leo Harries

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Abrí la puerta y salí corriendo hasta alcanzarlo, sonrió y me besó lentamente, -Descansa princesa- me despedí y volví a entrar, subí a mi habitación, me cambié, cepillé mis dientes y me dormí.

Me desperté alrededor de las diez de la mañana, me bañé rápidamente, me vestí con unos jeans y una blusa negra, me quedé en frente del espejo, resoplé, planteándome si realmente iba a arriesgarme de tal manera.

Todo o nada.

Hagamos esta mierda de una vez.

Tomé una mochila negra, puse lo necesario dentro de ella y bajé las escaleras esperando ver a mamá o papá ya que ayer llegaron de Rusia.

-Hola Madi- escucho la voz femenina de mi madre a mis espaldas –Hola ma, hoy voy a salir- anuncié temiendo por su respuesta –Bien, tienes hasta las diez en punto para estar aquí de nuevo- advirtió y yo asentí repetidas veces.

Salí de mi casa, tomé un taxi que me llevó directo al Royal. Ayer, después de ver el disco que había tomado del expediente de A. Jones, así es, después de tanto tiempo me acordé de ese disco.

Flash Back

Puse el disco en mi laptop, esperando temerosa por su contenido, se escucha una voz varonil algo distanciada, la imagen se empezó a ser más clara, hasta mostrar la cara de un sujeto de mediana edad. Algunos cabellos ya tenían un color plateado, sus ojos negros miraban atentos la cámara, pero no hablaba.

Cuando la voz se esfumo, el sujeto frente a la cámara suspiró pensando en las palabras que diría a la cámara.

-Mi nombre es Andy Ruggles Jones, tengo 43 años, por este medio no puedo decir mucho, pero ya que estas viendo esto, sabes la mayoría, o al menos lo que los demás dicen.

-Si, no soy la mejor persona de todas, hice innumerables crímenes, me dicen loco, ¿loco? Alguien con problemas mentales no hubiera hecho crímenes perfectos- río irónicamente –Esto no es para detalles, ven al Royal, si eres la persona correcta no vas a morir.

Me quedé viendo la pantalla, por unos minutos, sinceramente prefiero vivir, pero dicen que de riesgos se vive.

Fin del Flash Back.

El taxi se estacionó en frente a la inmensa estructura, le di el dinero y bajé, me adentré a paso lento por los jardines - ¿Hola? – llamé en voz alta -¿Andy? – dicho esto el sujeto del video apareció en frente a mi haciendo que me sobresalte, al cruzar nuestras miradas, de nuevo pude contemplar esos ojos amarillos dominados de maldad.

Tyler’s POV

Faltan alrededor de una hora y media para aterrizar en Irlanda, Brad se encuentra a mi lado viendo una serie –Bro, no puedo más, quítate tengo que ir al baño- me dice Brad, ruedo los ojos con molestia, es la cuarta vez que va al baño - ¿Tienes vejiga de ardilla Brad? –le pregunto divertido, el niega y casi corre al baño del avión.

Un rastro de preocupación pasa por mi mente, Madisson, ella es muy impulsiva, puede hacer una locura, la última vez que la dejé sola, tuvo un balazo en su brazo.

Saco mi móvil y busco a Chest, le escribo que cuide a mi novia. Se siente genial poder llamarla así, aunque no creo que ella sienta lo mismo después de que se entere de todo lo que he ocultado.

Tengo que hacer este trabajo rápido, tengo que disfrutar cada segundo en Los Ángeles con ella, con los chicos.

La voz de una azafata suena en los parlantes anunciando el descenso del avión.



Brad y yo llegamos a la dirección que Newsome nos indicó, entramos y nos encontramos con un par de agentes que nos saludan con un gesto, uno de ellos comienza a hablar –Miller, Clark, un gusto, yo soy Leo Harries, trabajo al igual que ustedes para Newsome- se presenta, -Deben ponerse estas camisas para que nuestros agentes puedan identificarlos- Brad y yo nos quitamos la camisa para ponernos la que nos entregó.

Yo nací para arder.¡Lee esta historia GRATIS!