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Niall tan solo estaba viendo televisión, su guitarra estaba en su regazo y sus lentes se deslizaban un poco por su nariz después de haber pasado bastante tiempo tan solo viendo las cuerdas de la guitarra. Su celular comenzó a vibrar justo en el momento en el que sus dedos las tocaron y suspiró, estirándose un poco para tomarlo.

Tu nombre apareció en la pantalla y tan solo podía preguntarse por qué estabas llamándolo tan de repente, especialmente cuando se supone que pasarías la noche con tus amigas para poder celebrar en un club el cumpleaños de una de ellas.

—Hey, nena. ¿Qué pasó? ¿Todo bien?

Niall podía escuchar la música fuerte y las voces de chicas gritando y riéndose al mismo tiempo, y después, escuchó tu voz suave y somnolienta.

—¿Niall?

Presionó su celular en su oído y dejó la guitarra a su lado en el sillón, sentándose para poder escucharte mejor.— Qué pasó, amor?— Preguntó con urgencia.

Murmuraste algo pero no pudo escucharte bien debido al ruido fuerte detrás de ti.

—No te escucho.— Murmuró.

—Espera.— Contestaste. De repente la música al fondo desapareció y te escuchó suspirar en el teléfono.— Hola.

Niall no pudo evitar sonreír y sabía por tu tono de voz que habías estado bebiendo de más y el alcohol se estaba apoderando de tus sentidos. Tan solo podía imaginarse la manera en la que tus ojos luchaban por quedarse abiertos y la manera en la que jugabas con tu cabello como cada vez que bebías de más.

—Hola, preciosa. ¿Cómo va la fiesta?

Soltaste un quejido.— Estoy aburrida, Niall.

Soltó una risita y se acostó de nuevo en el sillón ahora que podía escucharte con mayor claridad.— ¿Por qué, nena?

—Porque no estás aquí.— Contestaste sin dudarlo. Después de una pausa, continuaste.— Te extraño, amor.

Y con eso sabía que realmente el alcohol se había apoderado de ti pero no pudo evitar sonreír.

—¿Sí? Yo también te extraño, amor. Pero nos veremos mañana. ¿Cuántos te tomaste?— Preguntó, refiriéndose a la foto que le habías mandado de los shots de tequila que estaban en la mesa hace unas horas.

Hubo un momento silencioso antes de que contestaras con culpabilidad.— Cinco.

—¿Cinco? Jesús, nena.— Niall repitió, sorprendido. Normalmente tú no eras mucho de beber tequila ni ningún tipo de alcohol en grandes cantidades, normalmente dos copas serían suficientes para tu gusto.

—Sí... ¿amor?— Mencionaste, suavemente.

Niall sonrió a pesar de que no podías verlo.

—¿Mmmh?

—Te amo.— Respondiste, dos palabras simples que te había escuchado decirle demasiadas veces, pero de alguna manera en ese justo momento de tu estado gracioso y tierno de embriaguez, le parecían más sentimentales.

—Yo también te amo, nena.— Niall respondió— ¿Quieres que vaya por ti?

Te escuchó soltar una suspiro de alivio.— Sí, sí, por favor. Yo solo... quiero abrazarte mientras vemos una película.

Niall soltó una risita.— Está bien, amor, lo que tú quieras. Iré por ti y después puedes abrazarme todo lo que quieras. Pero necesito que regreses adentro con tus amigas, ¿está bien?— Trato de hablar claro y directo porque sabía que en este estado era más difícil para ti enfocarte en lo que te decían y no quería que tuvieras que esperarlo afuera de un club tú sola.

—Está bien. ¿Sí vendrás?

El asintió pero la llamada no terminó hasta que escuchó la música y a tus amigas de nuevo a través del teléfono. Subió a su auto y comenzó a conducir. Después de treinta minutos estaba por estacionar el auto afuera del lugar cuando su celular vibró de nuevo.

Contestó de inmediato cuando vio tu nombre en la pantalla pero al instante supo que no había sido tu intención llamarlo. Tal vez en un error el teléfono se había marcado solo pues podía escuchar la música y alguna que otra parte de tu conversación con las chicas.

—No te vayassss.— Había podido reconocer la voz de Ana quejándose.

—Tengo que irme.— Respondiste sin dudarlo.— Niall vendrá por mi.

—¿Por qué?— Preguntó otra amiga.

—Porque lo extrañaba.— Contestaste como si no fuera obvio pues parecía que Janice no estaba en la misma página que tú.

Niall soltó una risa y negó un poco mientras encontraba un lugar donde estacionarse y una vez que lo hizo, desabrochó el cinturón de seguridad. Estaba a punto de colgar e ir a buscarte cuando escuchó tu voz de nuevo.

—No se pueden enojar conmigo, chicas... Niall... es el mejor novio de todos. Es tan lindo y bueno conmigo y hace todo lo que me gusta.

Las chicas comenzaron a dejar salir sus "uuuh" y Niall sintió la sangre subir a sus mejillas.

—No, no, pervertidas... quiero decir, sí, pero me refería a que se preocupa por mi. Me hace muy feliz.— Declaraste con una voz somnolienta.— Lo amo muchísimo.

Niall sintió su corazón latir con fuerza. ¿Como solía decir la gente? Que las palabras llenas de alcohol en realidad eran pensamientos sobrios. Él te amaba con todo lo que era, y en parte era un gran incremento a su ego escucharte hablar de lo mucho que lo amabas con tus amigas pero sobretodo, lo hacía feliz saber que tú eras feliz con él.

No espero más para colgar la llamada y dirigirse adentro del club. Porque incluso cuando sólo había sido una sola noche, él también te extrañaba. Tan solo estaba vistiendo un par de shorts deportivos y una sudadera y había pensado que sería buena idea utilizar una gorra también para que la gente no lo reconociera, pero tú si lo hiciste y antes de que siquiera pudiera encontrarte tú ya te encontrabas casi corriendo hacia él.

Una vez que llegaste a él de inmediato envolvió sus brazos en tu cintura y dejo un beso en tus labios.— Hola, preciosa. Vayamos a casa.

Después de acompañarte por tu bolso y saludar a las chicas y, sobretodo, asegurarse que aunque sea una de ella estuviera los suficientemente sobria para que se asegurara que todas llegaran bien a casa, te llevo hacia su auto y de inmediato emprendió camino a casa.

Y una vez que ya te habías cambiado por tu pijama y estabas acurrucada en su pecho desnudo, complemente dormida, se dio cuenta que no había otro lugar en el mundo en el que preferiría estar.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!