Pike pertenecía a Skaikru una pandilla de importancia en la zona, pero también era reconocido por facilitar la droga de Trikru, la banda narco más buscada del país.

Pike lo atendió con rapidez, cruzo algunas palabras con John y le dijo que los esperaba a las siete menos cuarto en el callejón de siempre, exigiendo puntualidad, ante todo.

Lexa decidió darse un baño antes de salir y por su parte John que había conseguido levantarse del sofá, al no encontrar cerveza en la nevera había comenzado a beber uno de los whiskies de etiqueta del abuelo de Lexa.

Cuando llegó el momento de dirigirse al encuentro, Lexa volvió a colocarse la misma chaqueta dónde tenía el dinero y los dos amigos salieron camino al callejón mientras el sol se escondía a sus espaldas.

_ Pasan los años y la adrenalina se sigue sintiendo. - Dijo John con sus ojos rojos y expandidos, con movimientos algo robóticos y exagerados. -

_ Pues yo aún no me acostumbro a lo mal que huele. - Respondió Lexa arrugando su nariz en cuanto comenzaron a adentrarse en la oscuridad del callejón - Huele aún peor que tú. - Bromeó y su amigo le dedicó un golpe en el antebrazo al que ella respondió con una sonrisa. -

Las paredes estaban cubiertas de formas realizadas a base de aerosol y la palabra "Skaikru" aparecía más veces de las que podían contar con los dedos de las manos de ambos, esa zona les pertenecía, el resto de bandas no podían realizar allí transacciones de la índole, así se manejaban.

Mientras se adentraban los gritos eufóricos de una pareja discutiendo captaron la atención de Lexa, lo que la llevó a mirar hacia la ventana de dónde provenían, lo cual la benefició en notar el jarrón de vidrio que de allí salía despedido y le dio el tiempo necesario a esquivarlo.

Buscó a su amigo y ambos rieron ante la situación. Siguieron sus pasos, antes de llegar al final pudieron ver a Pike esperando en el fondo con tres hombres enormes y musculosos a su lado.

Unos sonidos un tanto particulares llamaron la atención de los dos amigos y cuando buscaron divisar de dónde provenían se encontraron con una muchacha que llevaba su cabello rojizo en un moño, con su cuerpo inclinado sobre un cesto de basura y la minifalda a la altura de su cintura, detrás de ella un hombre musculoso y con su cuerpo cubierto de tatuajes se movía frenéticamente mientras su cinturón rozaba el suelo.

Lexa se volvió rápidamente hacia Pike mientras que a su amigo le costó un poco más de trabajo alejar la mirada de aquella escena.

_ Está pagando. - Le explicó el moreno robusto. -

_ ¿Tienes lo nuestro? - Preguntó ignorando sus palabras. -

Le realizó un gesto con la cabeza a uno de los grandotes que tenía a su lado y este le tendió a Lexa una pequeña bolsita.

_ Trescientos gramos. -

_ Pero habíamos dicho medio kilo, puedo costearlo. - Lexa metió la mano en su bolsillo dejando ver el dinero. -

_ Eso solo cubre trescientos gramos teniendo en cuenta lo que tu amigo me debe. -

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