Capítulo 22: El llanto y el sobre amarillo.

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Apretaba el volante entre sus manos con nerviosismo e indecisión. Observaba el edificio frente a él y solo sintiendo como se le revolvía el estómago al pensar en entrar.

Inhaló y abrió la puerta de la camioneta para rápidamente bajar y caminar apresurado a la clínica.

Varios días habían pasado desde que se enteró y no había recibido más llamadas de parte de Chuck y junto con Carter habían decidido dejar pasar por lo sano el asunto de aquella mañana. Los exámenes para la universidad se sentían cada vez más cerca y la presión sobre los estudiantes mayores era palpable, ya no estudiaba demasiado con Carter pues él también tenía que presentar dos exámenes diferentes para la universidad. Su celo había comenzado hacía unos días por lo que su aroma era más notorio y claro, nunca faltaba el jodido idiota que trataba de tocarlo de más en el transporte público.

Al estar frente al edificio se leía más claro el nombre de esta. Apretó los puños y suspiró, ahí va.

Al entrar se acercó a la barra de la recepción donde una señorita le sonrió con amabilidad y le preguntó en qué podía ayudarlo.

Él, aún muy nervioso, se aclaró la garganta y habló.

—Ah, vengo con la doctora Camble por una cita para... la revisión de mi celo.

—Por supuesto, permítame su cartilla por favor.

Sintió su corazón casi gritando contra sus oídos e hizo lo pedido por la mujer. Esta al revisarla y ver su genero hizo un leve gesto de sorpresa, tecleó algo en la computadora y después le regresó la cartilla.

—Puede esperar por allá, te llamará en unos minutos.

Asintió y fue al pequeño rincón de sillones blancos a unos metros más adelante donde había un par de adolescentes y una mujer con un bebé dormido en brazos. Una vez tomó asiento dejó salir toda la tensión que acumuló junto con un suspiro.

Aquella sería la primera vez que iba a aquella clínica, era casi imposible que no se sintiera incomodo con eso. Tras su primer celo su doctora le había recomendado que fuera con un especialista en celo para monitorearlo en caso de que algo raro pasará con su ciclo. La última vez le habían hecho algunos análisis y en esa cita le darían los resultados de estos.

Un par de minutos después vio a una mujer de tacones rojos y abrigo largo negro sentarse a su lado, no le dió importancia y siguió buscando canciones para su siguiente presentación. Sin embargo, un aroma empezó a emanar de la mujer, olía a cigarrillos y miel. Volteó en dirección a la mujer y la reconoció al instante.

— ¿Señora Blake? —preguntó apenas quitándose un auricular.

La mujer volteó en respuesta y se sorprendió al verlo.

—Oh, eres tú, Andy. ¿Cómo has estado? No supe nada de ti después de la fiesta. —Ania giró su mirada para hablar más cómodamente con él.

—Estoy bien, supongo que solo fue un desmayo lo de aquella vez. —jugó nervioso con el auricular entre sus dedos— ¿Y usted está bien? Solo me dijeron que se repuso una vez me fuí.

—Sí, lo estoy. Seguro fue algo de la comida. —el silencio reinó y antes de que Andy quisiera decir algo Animan le preguntó:—Veo que vienes con la doctora Camble.

—Ah, sí. Hace poco tuve mi primer celo así que vengo por seguridad más que nada.

—Es raro que sea a tu edad, supongo que tu madre ya te estaba advirtiendo al respecto. —el tono de Ania cambió repentinamente a uno preocupado.

—No, nunca conocí a mi madre biológica y mis tutores son Beta así que nunca tuve como tal alguna advertencia.

—Oh, lo siento mucho. No debí preguntar.

Un Amor Que No Quiere Ser¡Lee esta historia GRATIS!