Dearly Beloved

3K 427 649

Pienso en ti donde quiera que estés. Rogamos para que terminen nuestros pesares y nuestros corazones se unan. Ahora me pondré en marcha para cumplir ese deseo
Y ¿quién sabe? quizá no sea tan duro emprender el viaje. O quizá ya haya comenzado... Son muchos los mundos, pero todos comparten el mismo cielo. Un cielo... un destino.

Kingdom Hearts

A la señora Kim siempre le pareció rarísimo que, desde muy bebé, Taehyung sacudía su manito derecha con fuerza, o se la tiraba firmemente con la otra, como si algo le molestara, y quisiera quitárselo. Como madre preocupada, miraba su mano buscando alguna marca, picadura de insecto, alguna herida, lo que fuera, pero no tenía absolutamente nada. Hasta lo llevó al pediatra buscando ayuda, pero el hombre tampoco encontró ningún indicador de enfermedad.

Era una situación para la que la medicina tradicional no tenía respuesta. La mujer lo llevó también con un monje, quien encendió unos inciensos y bendijo al niño, diciéndole que era "único en el mundo" y que "estaba en una búsqueda". La señora Kim se devolvió a casa haciendo muecas, pensando que "todos somos únicos en el mundo y todos buscamos algo" y concluyó que, finalmente, el monje era un charlatán.

El padre de Taehyung no le daba mayor importancia. Buscaba una explicación racional para calmar a su esposa. Quizás simplemente el bebé jugaba con sus manos, como muchos niños lo hacen. Los bebés todo lo quieren tocar, no le parecía tan raro. Pero la mujer seguía con dudas al ver a su hijo tan inquieto.

Cuando el chico aprendió a hablar, no había quien lo callara. Hacía las preguntas más curiosas que se le podían ocurrir. Sobre los nombres de todas las cosas, o e qué color era el viento, cuántos peces hay en el mar, cuántos pelos tiene un humano, cuántos años viven los perros y los gatos... era interminable.

- ¿Qué es eso rojo que hay en todas partes? - preguntó un día el niño, interrumpiendo su propio desayuno. Se había quedado con la cuchara sujeta, mirando su mano.

- ¿Qué cosa roja, hijo?

- Una lana que tienen mi papá y tú, en su dedo chiquito. Los abuelos lo tienen también, toda la gente, también hermano, y yo

- ¿Una lana roja?

- ¿No lo ves, mamá?

La señora Kim no quiso preocuparse, pero era una ocurrencia bastante singular para estarla inventando.

- No lo veo, hijo, pero dime cómo es, y podré verlo

- Es rojo, tiene un nudito en el dedo pequeño, brilla. Hay personas que comparten el mismo, como papá y tú, y los abuelitos. El de Namjoon y el mío son como sin final, cruzan las puertas, las calles, se enreda entero cuando vamos al centro comercial

- Oh... pues ten cuidado de no tropezarte con él - le dijo su madre, sonriéndole

- No, mamá, lo cuidaré

La madre sonrió. Taehyung podía imaginar cosas muy bellas con tal de hacerla sentir bien y verla sonreír. Cada uno de sus hijos la llenaba de alegría a través de distintas cosas, Namjoon, con un rendimiento brillante en la escuela, y Taehyung, con cada una de las historias que creaba en su cabecita.

~


Los años pasaron y Taehyung entró a la escuela. Su madre lo vio, como miraba el piso una y otra vez, abrumado. Cuando le preguntó qué pasaba, el muchachito sólo respondió que todo estaba rojo, demasiados hilos en todas partes. No había vuelto a hablar de eso en mucho tiempo, desde la vez en que lo preguntó en aquella mañana, pero a su madre nunca se le olvidó, porque en muchas de las reuniones familiares y en matrimonios, Taehyung lucía inquieto. A veces le jalaba la ropa, quería decir algo, pero finalmente no lo hacía.

Dearly Beloved {TaeJin}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora