Capítulo II

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Una vez nos encontramos en nuestros aposentos, tomé mi baúl con ropa y con ayuda de algunas sirvientas betas del palacio, puse mi guarda ropa en orden, más tarde, una vez fue hora de la cena, coloqué mi broche con el escudo de mi familia cumpliendo con la función de mantener mi pashmina en su sitio, la cabeza de un león rugiendo, y en el fondo, un emblema de una flor de 3 pétalos y 12 estrellas a su alrededor, símbolo de la provincia de Skaikru.

Cuando fue la hora de la cena, mi padre llamó a la puerta con delicadeza, a lo que respondí un "pase" arreglando un poco más mí ya perfecto cabello.

- Estás preciosa hija, vamos, el rey, la reina y su hija nos esperan.- dijo con tono amable y cariñoso.

Me ofreció su brazo con un gesto de cortesía y nos condujo por los pasillos del palacio, hasta llegar a la puerta del salón donde se encontraba mi madre, esperando por nosotros para entrar con el rey; una vez entramos a la sala, nos encontramos con una amplia mesa, donde ya estaba sentada la familia real y algunos consejos y sus esposas.

El rey y compañía se levantaron al vernos entrar, así como su esposa y la hermosa mujer a su lado, quién asumo sería su hija, Dioses, era realmente grande, y lucia fuerte, con esas expresiones tan duras, propias de un alfa, ella sin duda lo era.

-Lord Jackson Griffin, guardianes de la provincia de Skaikru y los prados de las violetas!- anunció el hombre al lado de la puerta cuando nos vió.

Una vez presentados, dirigí la mirada a la mujer sentada en el trono a la derecha del rey, la princesa Lexa, vestida con las prendas adecuadas para un alfa de la realeza, unos pantalones de color negro entallados a sus torneadas y fuertes piernas, sobre ellos una túnica, color negro también, con filamentos verdes metálicos, en conjunto con unas botas oscuras.

Nos colocamos justamente enfrente de la familia real, exactamente en el mismo orden, mi padre de frente al rey, a su lado mi madre, de cara a la reina y por último yo, sentada delante de la mujer de ojos verdes, quién no dejaba de observarme sin ninguna vergüenza.

Esa mujer de ojos verdes tan profundos y tranquilizantes como lo son las llanuras de mi tierra.

- Un verdadero placer tenerlos hoy aquí, señores Griffin, espero que su estadía en la capital sea agradable.- dijo el rey formalmente mirando a mi padre, quien simplemente asintió en señal de respeto, en cuanto el rey tomó asiento, todos los demás el la sala hicimos lo mismo.

-ahora, doy por iniciado el banquete de bienvenida a la gente del cielo, ¡buen provecho! - dijo animado el rey, dando así la señal a los sirvientes para llevar a la mesa 6 lechones a lo largo de toda ella, además de toda la otra comida que ya se encontraba ahí.

Con vergüenza, tomé un pequeño pedazo de carne del lechón, justo al mismo tiempo que la alfa delante mío aproximaba su cuchillo para cortar un poco.

-Disculpe mi lady, tome usted primero, un largo viaje desde el sur debe tenerla agobiada.- dijo con cortesía mientras me cedía el trozo que ya había cortado para ella, todo esto acompañado de una sonrisa ladina.

-Gracias su majestad, deberá disculparme por mis modales, pero verdaderamente siento que este lechón me llama a probar su carne.- comenté con nerviosismo, ella de verdad tenía una mirada penetrante...

-No hay por qué avergonzarse lady Griffin, para mí es un honor tener a tan bella chica sentada delante mío, aunque concuerdo con usted, este lechón luce delicioso...- comentó mientras volvía a cortar otro poco de carne.

De un momento a otro, mi madre notó nuestro pequeño intercambio, y giró la cabeza rápidamente, mirando a la princesa con amabilidad.

-Su alteza, veo que ya conoció a mi hija Clarke Griffin, hija de las violetas, maestra de los bosques mineros-.dijo mi madre en tono casual.

- Así es señora Griffin, una muchacha encantadora, y además de todo, sumamente bella, tengo entendido, que la señorita Clarke es tan solo 2 años menor que yo, ¿estoy en lo correcto?- preguntó mirando a mi madre con una sonrisa encantadora y cortéz.

- Precisamente, mi hija es la mayor de mis 4 hijos, por lo que yo y Lord Griffin nos sentimos sumamente afortunados por tener a una Omega tan bella como Clarke.- comentó mi madre con una mirada dirigida a mí con una sonrisa cálida, mi madre no sabía cómo hablar discretamente, eso es seguro.

-Estoy segura que si señora Griffin, he escuchado mucho de ti Clarke, y disculpa mi atrevimiento, pero pienso que las formalidades son innecesarias cuando nos encontraremos más de una vez en el palacio a lo largo de su estancia.- dijo con una pequeña sonrisa mientras servía vino en la copa de mi madre, la mía y finalmente la suya, verdaderamente tenía unos modales exquisitos.

-Concuerdo contigo Lexa, aunque creo que por el momento, mi madre se escandalisaría si me escuchara hablarte así, sería una falta de respeto enorme.-

Dije tratando de mantener mi atención centrada en sus ojos y no en sus muy carnosos labios o en sus facciones tan bellas, ni tampoco prestando atención a su impresionante olor, sobre cualquier otro que inundaba la habitación, el aroma de un fuerte alfa.

- Entonces mi Lady, deberemos guardar este pequeño secreto, con la mayor discreción posible, una madre enojada es aún peor que una espada amenazando su cuello, se lo puedo asegurar...- dijo con voz baja y áspera, mientras mantenía los ojos clavados en mí, con su embriagante escencia en el aire, me sentí abrumada, pero aún pude reaccionar con cordura y cortesía, a pesar de la incomodidad presente en mi entrepierna, espero que no fuera muy evidente.


-Un placer su alteza, será nuestro secreto.- dije en voz baja y dulce, tratando que sonara de la manera más normal posible.

- Es usted muy amable lady Griffin. - dijo cortésmente la joven, mientras lanzaba un travieso guiño. Causando en mi un muy visible sonrojo

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Hasta aquí el capítulo, espero lo hayan disfrutado y les haya emocionado lo suficiente la aparición de Lexa, al fin, más adelante les daré más detalles de la Princesa Lexa, nos leemos luego.

RKE14B👁️‍🗨️

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