4. Un día especial

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Hoy es el día de mi descanso, aunque no pude evitar venir a la cafetería solo para entregar la nota al chico elegante del distraído de Will. Solo vine a eso, después de lograr que tan siquiera se saluden tengo pensado regresar a casa... O tal vez me quede un rato más a mirar cómo se desenvuelven.

Cuando veo entrar al apuesto hombre vistiendo de manera formal como siempre, saco la nota sintiendo mariposas en el estómago. Tengo que contenerme de dar brincos de emoción, ya quiero ver su reacción al leer el mensaje de Will. Preparo las bebidas y los postres en una bandeja y me acerco a la mesa a un lado de la ventana para servir.

El chico elegante levanta una ceja al ver su café acompañado de un bagel de nuez y frente a él un té de mora azul con un delicioso brownie.

—Es 14 de febrero y supongo que aprovechará la oferta del 2 x1 —comento dándole la nota de Will y me retiro con una sonrisa emocionada.

*****

"Me gustaría que ese día fuera pronto, Will".

Un mensaje corto, aunque muy directo.

Miro de nuevo el té helado y el brownie frente a mí, es la oportunidad perfecta gracias a la oferta que sospecho no es genuina.

*****

Es 14 de febrero y espero que Emily no esté tramando nada, le doy un vistazo a mi reloj y corro un poco más aprisa sabiendo que James ya debería estar en la cafetería. Hoy estoy completamente decidido a saludarlo, aunque sea un simple gesto que nos ayude a romper el hielo.

Visualizo la cafetería y a James sentado frente a la ventana. Al verlo levantarse trago en seco, es muy temprano como para que se vaya, tal vez se haya arrepentido de conversar conmigo, aun así, corro más rápido para averiguarlo.

Cruzo la calle y entro percibiendo el delicioso aroma del café de mi establecimiento favorito. A mi lado aparece ese chico apuesto de traje y yo solo puedo mirarlo mientras recupero el aliento tanto por mi ejercicio matutino como por la emoción de tenerlo tan cerca. Pensé que se había parado para pagar su cuenta, sin embargo, solo se mantenía allí de pie mirándome.

—Buenos días —saluda con esa voz profunda que me gusta escuchar cuando paga su cuenta.

—Buenos días —respondo aún agitado.

—Veo que vienes solo, ¿aceptarías tomar una bebida conmigo para aprovechar la oferta del 14 de febrero?

Este pobre cliente embaucado, si tan siquiera supiera que Emily se inventó esa oferta para provocar este encuentro.

—Claro —respondo tomando un largo respiro y lo sigo a su mesa donde aguarda su desayuno tan formal y mi té con mi postre favorito.

No puedo evitar sentirme nervioso pues siempre me dio la impresión de ser un hombre que solo hablaría de temas muy maduros y de cierta manera complejos. Grande fue mi sorpresa al darme cuenta de que era un chico relajado, a pesar de que ya estaba entrado en los treintas y para mi sorpresa descubro en la tranquila conversación que ambos poseemos gustos similares.

Me costaba un poco de trabajo concentrarme en la conversación cuando sus movimientos al expresarse y el tono de su voz eran armoniosos y seductores. Con cada trago de su café, el movimiento de su manzana de Adán me invitaba a probar un poco de esa bien afeitada piel, o tal vez, solo eran mis propios deseos por acercarme y tocar un poco a ese bien parecido hombre.

Hubo un momento donde noté su silencio y yo solo me sentí como un estúpido perdido en una conversación que dejé de seguir hace minutos por estar devorando cada uno de sus movimientos con la mirada.

*****

Me siento muy halagado por tener un poco de atención de este chico tan atractivo después de un par de semanas deseando tener contacto visual con él. Y ahora que lo veo tan entretenido con algunas partes de mi cuerpo y obviamente perder el hilo de la conversación no puedo evitar una suave risa que parece despertarlo de golpe.

siento se disculpa llevando a la boca su vaso de té helado.

No hay problema, solo preguntaba si tenías planes para la noche.

Él se atraganta un poco con su bebida y después niega enérgicamente. Cada vez me parece más adorable e interesante con ese toque de torpeza tan tierna.

No, en realidad trabajo desde casa y puedo darme un tiempo libre.

Pongo un poco en duda su respuesta pues su celular no ha parado de sonar en el tiempo que hemos estado platicando. Aun así, ni siquiera ha volteado a verlo.

Me gustaría invitarte a cenar, uno de mis pasatiempos es la cocina gourmet. Sería fantástico continuar con nuestra charla con un tiempo más holgado.

Sin poder evitarlo miro mi reloj, es un poco tarde, pero todavía alcanzo a llegar a mi trabajo.

Está bien, no me gustaría entretenerte más, solo déjame invitarte el desayuno.

*****

Me levanto con rapidez para dirigirme a la barra y pagar la cuenta de ambos, no voy a dejar que Emi me siga avergonzando con ese chico lindo fingiendo una promoción inexistente.

— ¿Todo fluye bien? —Pregunta ella abriendo la caja para buscar mi cambio— ¿Es tan interesante como lo es de apuesto?

—Sí, Emi. Me gusta y gracias por el empujón.

Ella guiña un ojo y me hace una seña para que me vaya.

Al dar media vuelta lo veo esperando por mí en el umbral de la cafetería, el reflejo de la luz de la mañana le da un aspecto todavía más impresionante. Creo que he quedado enganchado de este hombre.

Me deja acompañarlo a su destino mientras nos ponemos de acuerdo para nuestra próxima cita. Y el pensar en que voy a salir con él me provoca cosquilleo en el estómago. Había olvidado lo bien que se sentía tener la atención de alguien que me gusta.

Finalmente llegamos a un edificio muy alto de un corporativo muy importante de la ciudad.

—Aquí es donde trabajo —explica James con una sonrisa deslumbrante— entonces, ¿te veo más tarde?

Asiento sin llegar a decir más y ambos sonreímos sin saber qué más hacer. Deseo algo específico de él, pero creo que es muy pronto para intentarlo, comienzo a caminar en retroceso a paso lento para retirarme y antes de girarme para fijarme hacia donde voy, James me alcanza con un par de pasos para tomar mi muñeca y me da un beso rápido en los labios.

—Lo siento, Will, pero San Valentín no está completo si no hay un beso.

Emito una pequeña risa con el poco aliento que me queda y lo acerco tomándolo de la nuca para un beso un poco más minucioso. No puedo evitar encenderme al percibir que es muy buen besador y su cálida piel es tremendamente tentadora. Aun así, tengo que romper el beso para dejarlo ir, quizás vaya a llegar tarde por mi culpa.

—Hasta más tarde —se despide con una sonrisa deslumbrante antes de darse media vuelta y entrar al edificio. Yo tengo que dar un respiro profundo y obligarme a seguir mi camino de regreso a casa.

Soy muy afortunado al haberle causado tan buena impresión al hombre que me había gustado desde hace un tiempo. Ahora tengo una cita con ese chico tan interesante. Mi día de San Valentín pinta a ser uno de los mejores.

FIN

*****

Espero que tengan un feliz San Valentín y que les haya gustado este corto. Prepárense porque más tarde publicaré el corto de los profesores, el cual dará la introducción a la historia de Alejandro ❤️

Café expreso y té heladoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora