25- Félix

4.8K 547 766



Un mes después de que Francisco y yo empezáramos a salir, Irene decidió acorralarme mientras veía dibujos animados en el comedor. Tamborileó sus dedos en la mesa y se sentó haciendo alarde de una postura muy digna. Me hice el imbécil, sin despegar los ojos de Bob Esponja. 

Pero la mirada de ella estaba envuelta de tanta firmeza que sentí como si intentara desgranarme.

—¿Qué? —resoplé al fin, mirándola con fastidio.

—¿Cuándo pensabas decirme que estabas saliendo con un chico?

—Cuando tus antenas de metiche se activaran. Ya estabas tardando.

—No me hables así.

—¿Y qué quieres que te diga? —mascullé—. No tengo por qué contarte todo.

—Solo tienes decidieseis años.

—¿Y?

—¿Y? —repitió ella, empezando a enfadarse—. Eres un renacuajo alto, eso es todo. Una cosa es que te de permiso para trabajar en ese... ese boliche de frikis, pero al menos debiste comentarme que saldrías con alguien mayor que tú.

—Solo es dos años mayor.

—No me importa. Soy tu hermana, pero también soy tu tutora oficial. Tengo la autoridad para prohibirte que te conviertas en el novio de alguien a quien no conozco.

Sentí una rabia caliente subiendo desde mi estómago, directo hasta mi lengua. Me levanté y ella me imitó, imponiendo su altura: aún era algunos centímetros más alta que yo. Estúpida genética. Respiré hondo y apreté los puños.

—Seguiré con él.

—Pues al menos ten la decencia de presentármelo —sostuvo Irene, sorprendiéndome—. Sé que eres un desobediente, que seguirás haciendo lo que quieres. Pero tengo derecho a saber con quién sale mi hermano.

Abrí la boca para replicar que era muy pronto, pero mi ira se había esfumado y comprendí, un poco a regañadientes, que ella tenía razón. Llevaba un mes con Francisco. ¿Eso ya significaba algo, no? Irene merecía saber quien era. Sobre todo si con ello conseguía que me dejara en paz.

—Le... le voy a decir que venga.

Irene enarcó las cejas.

—¿Cuando lo traerás?

—No sé —Me froté el flequillo, un poco nervioso—. Tengo... que preguntarle. Él está estudiando para las pruebas de admisión a la universidad del próximo año, así que...

—No sé si me gusta mucho eso de que salgas con alguien mayor —suspiró Irene. Abrí la boca para protestar, pero ella alzó una mano, pidiéndome que la dejara continuar:—No soy una bruja. A tu edad yo también quería salir con gente y no voy a impedirte que lo hagas. Pero quiero que elijas bien...

—Francisco es genial.

Hizo un gesto difícil de interpretar, pero me bastó para deducir que desaprobaba la situación.

—Dijiste que está preparándose para la universidad. Claramente te lleva ventaja. Es más experimentado y eso me preocupa.

—Siempre te preocupas demasiado.

—¿No puedes salir con alguien de tu edad? —La miré ceñudo—. Alguien... no sé, como Lucas. Ese chico es...

Mis carcajadas la interrumpieron en seco. Me doblé un poco sobre mi estómago y sacudí la cabeza, incrédulo de que lo sugiriera.

BICOLOR¡Lee esta historia GRATIS!