36. Dejame bajarte de esa nube.

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(Sonando "Dark horse" de Katy Perry)

No sé cuánto tiempo llevaba corriendo, pero sentía arder mis piernas y respiraba con dificultad, seguí corriendo, pero la silueta me ganaba por unos metros.

Conozco este camino, estoy bastante lejos de la cuidad.

¿Eso es un granero?

No, es… no tengo idea de que es. Pero no es un granero.

Empujé las viejas puertas de madera, me adentré, en un segundo tenía una mano en mi cuello apretándolo fuertemente dejándome casi sin aire - ¿eres estúpida? - pregunta la dueña de la mano - ¿Quién sigue a alguien que no conoce hasta un lugar remoto? – dice notablemente enojada - ¿Acaso tienes tendencias suicidas? – me suelta y me desplomo en el suelo.

-Algo así- respondo a su última pregunta –Pero prefiero llamarlo curiosidad- dije levantándome, una risa cínica trepó por su garganta y salió por sus labios, se da la vuelta encarándome –No sabes en lo que te metes- advierte - ¿Eres el viento? –

Muy inteligente Madisson ¿a qué persona se le pregunta que si es el viento así de la nada?

Soltó una gran carcajada y habló -Pertenezco a él- presume un poco -Mira Madisson Morgan, te conozco desde que naciste, se de lo que eres capaz de hacer, y no te gustaría averiguarlo por ti misma- advierte – ¿De que estas hablando? Espera un momento, el mensaje el de Victoria…-antes de que continúe ella habla –Todos ustedes van a sufrir las consecuencias si no paran ahora- la furia recorre mi cuerpo –Te metiste con el grupo equivocado, ¿Cómo te atreves a romper la ventana de Vic?Pudo haber pasado algo grave-

Su risa inunda la estancia y me llena más aun de furia–Todo lo estaba controlando, sabía dónde iba a caer cada pedacito de vidrio- dice con superioridad.

Oh linda déjame bajarte de esa nube.

Me acerqué con mis puños apretados e impacté su mejilla con uno de ellos, haciendo que cayera al suelo –Idiota-dije –Gran error- dijo levantándose y noté sangre en su labio y un tono morado en su mejilla.

-Cariño a mí no me engañas, no eres un ángel, eres peligrosa, eres impulsiva y eso te hace vulnerable- me mostró una de sus más malvadas sonrisas con aires de superioridad.

-Así es, no soy un ángel- caminé firme hasta estar cara a cara, una sonrisa triunfal se dibujó en mi rostro –Yo nací para arder-

Y en ese momento sentí todo mi cuerpo arder, como si una llama de fuego me envolviera y llenara cada espacio de mi cuerpo sintiendo el poder suficiente para hacer trizas su cuerpo con mis manos.

–Es imposible- susurró y tragó grueso seguido cerré mi puño y volví a impactar su mejilla, causando un gemido de dolor de su parte, la chica volvió a caer al suelo.

-Imbécil- se paró y me golpeó fuertemente, la tomé de su ropa para volver a golpearla, ella pateó mi estómago haciéndome caer, se abalanzó sobre mi golpeando mi cara, pero volteé y ella estaba debajo de mí, golpeé con toda mi fuerza su cara hasta verla completamente llena de sangre.

-Vaya, si eres peligrosa, déjala ya- giré mi cabeza para ver quien hablaba - ¿Y quién eres? - pregunté con desagrado al ver al chico a unos pasos de mi -Luke- dijo sencillamente, su cara ya la había visto –Mi hermana debió terminar contigo- procesé las palabras –Eres el de la pelea fantasma- dije más para mí misma que para él –Muy inteligente- dijo sarcástico –Escucha no sé qué quieres niña, pero deja las cosas como están, no metas tus narices donde nadie te ha invitado-gruñó con los dientes apretados.

En ese momento caí en cuenta de su musculoso y potente cuerpo, intimidante a la vista –Lo bueno de todo esto querido Luke, es que yo no necesito invitación- dije acercándome a él, sin ningún miedo, aunque me llevaba más de una cabeza de altura –Yo te lo advertí, es una pena, eres muy guapa, al igual que tus amigas, pero todas van a terminar mal, porque yo siempre gano, yo pongo las reglas-amenazó orgulloso –Eso tendrás que probarlo, por ahora no te metas en mi camino- rió sarcásticamente por mi amenaza –Eres tú la que se está metiendo en el mío, pequeña-

Mi cuerpo se empezó a sentir débil, miré mis nudillos y estaban sangrando, estaba totalmente segura de que también tenía golpes y sangre, el pareció notarlo –Vamos, estas muy mal- dijo tomando mi mano con cuidado –Ella está peor- dije irónicamente, y escuché una leve risa masculina de parte de él.

Yo nací para arder.¡Lee esta historia GRATIS!