CAPÍTULO 10: EN LA MENTE DE NUBOFF

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Pese a ello, la confianza de los demás miembros de la Brigada Púrpura era en ese momento total. Una energía relajante los había iluminado, como si acabaran de conocer las claves universales del funcionamiento de la mente humana y cada uno de los límites que intentaba imponer la conciencia de Nuboff.

Por eso, cuando Nathan afirmaba que era la persona más adecuada para dialogar con el enemigo, esa convicción no solo provenía de su formación como psicólogo profesional, sino también del modo en que dichos conocimientos se habían potenciado con la magia de aquel instante. Potencia que fue percibida con mucha facilidad por lo demás.

—Cuando quieras—susurró la mente de Rasec—. Confiamos en ti, querido amigo.

Lo primero que hizo Nathan, ahora que estaba autorizado por los demás, fue disminuir su energía, hasta llevarla a un estado de serenidad profunda. Este estado permitió que el universo celeste de Nuboff se transformara en una pantalla de un color negro.

La serenidad que emanaba de Nathan fue aumentando y luego se sintió que sus sentimientos ejercieron presión sobre el corazón del payaso. En medio de la oscuridad, apareció una mujer hermosa de cabello negro, quien llevaba un vestido blanco cuya falda concluía antes del inicio de sus rodillas.

La mujer, cuya silueta resultaba bastante provocadora gracias a sus senos generosos y su rostro inocente, buscaba con enorme inocencia a alguien. Parecía una niña que anhelaba con ansiedad, pero con alegría, la presencia de sus padres. Una niña adulta, cuya edad no superaba los treinta años.

—Qué mujer tan hermosa—indicó el pensamiento de Troy—. ¿Es ella el lado más tenebroso de Nuboff?

—No lo creo—intervino la mente de Monique—. Quizá una de sus aberraciones.

—Dejemos que las cosas fluyan—advirtió Nathan.

En medio del silencio, la joven mujer, consciente de que su búsqueda era infructuosa, decidió desnudarse ante la vista de todos, inclinando su cabeza hacia adelante para levantar la franja de tela blanca que se apoyaba en su nuca y que servía de apoyo al vestido. Luego, uso sus manos para empujar la prenda desde un poco más arriba de sus senos y conducirla hasta sus talones.

Aquel gesto lo hizo con mucha rapidez, como si en un segundo se hubiera activado toda su potencia sexual y deseara a toda costa un macho cabrío que la saciara. Un gesto que no solo excitó el instinto de Marshall y Troy, sino que también alcanzó a generar un efecto casi orgásmico sobre Sofía y Luna.

Las cuatro personas agredidas por la sensualidad y provocación que inspiraba aquella mujer se mantuvieron en silencio, conteniendo con mucha paz sus emociones. Aquel desnudo en cambio sí generó un gran impacto sobre el alma de Nuboff.

La espesa oscuridad fue estremecida por un leve temblor que parecía originarse por el movimiento orgulloso y desafiante de un dragón que acababa de ser despertado. Era la furia misma del terrorista más famoso del mundo, quien intentaba a toda costa salvar los mayores secretos de su intimidad.

—¡Ya está!—indicó Nathan—. Hemos tocado una de las fibras más profundas de su vida.

El orgullo del invisible dragón que había ido en busca de la protección de su princesa, fue vulnerado entonces por el psicólogo profesional, al ofrecerle que respetaría la vida de la mujer y se olvidaría de ella, si a cambio le concedía la oportunidad de descubrir los recuerdos más fantásticos de su infancia.

Nuboff aceptó la propuesta, porque ello implicaba dar conocer una parte valiosa de su vida: un lado que dejaría a la vista su sensibilidad y la ternura que inspiraban sus alegres recuerdos, como lo haría cualquier niño que aún desconoce lo tenebroso, frío y absurdo que puede llegar a ser el corazón humano.

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