Eres tan buena

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-¡Leah!- grita un chico de tes blanca, alto y con unos hermosos ojos grises, era el supuesto chico ese Luis, el que me había mandando un mensaje hace un par de horas.

Me volteé, ya estaba frente a mi auto, el chico venía corriendo hacia mi, un tanto desesperado y observando me de arriba hacia abajo, cuando llegó hacia mi le dio un vistazo a mi audi.

-¿Te conozco?¿Que quieres?- mencioné sin rodeos.

-Soy yo, Luis, fui quien te envió el mensaje esta tarde, y pues quiero saber si irás a la carrera...

Sabía perfectamente que el era quien me había mandado el mensaje, pero por Dios, nunca eh corrido mis autos fuera de mi pista, pensé unos segundos y me dispuse a contestarle.

-Bueno, está bien, iré.

En aquel chico se formó una gran sonrisa, era increíblemente guapo, esos ojos grises enloquecería a cualquier chica, pero este chico no era mi tipo, no quería pareja tampoco, preferiría quedarme sola, pero ya era hora de salir al mundo, ya hace un par de años que mi padres murieron, y no disfrutaba fiestas oh carreras desde entonces.

-Bueno, Pues ¿Pasó por ti?

-Esta bien...- respondí y me monté en mi auto, lo encendí, y arranque hacia mi casa, todo esto no me llama mucho la atención alcohol, apuestas, pero ¿quien sabe? posiblemente la pasa bien, y tal vez ya es hora de ser aquella chica de hace 3 años.

Llegue a casa, como siempre vacía y silenciosa, sólo se escuchaban las conversaciones de la servidumbre en la cocina, que más da, aquí no hay mucho que hacer, Luis pasaría por mi en 1 hora, pues me dispuse a ir a mi habitación, cuando llegue me despoje de las prendas que llevaba y me fui al cuarto de baño, tome una ducha de 20 minutos, salí, y me colé una T-shirt rojo, unos jeans negros bien pegados al cuerpo, y por último una chaqueta negra de cuero importado, se que no debería usar ropa tan cara para ir a un evento ilegal, pero me daba igual, dejé mi cabello suelto, y mientras esperaba a ir me dispuse a buscar elegir el auto con el que correría esta noche, si... correría, apostaría, por diversión solamente.

Estaba en la gran cochera de mi mansión, más bien parecía un parqueo, tenía una gran cantidad de autos, me puse a elegir, vi varios lamboghinis, roll royce, audi, pero decidí por ir en un Mustang negro, bastante genial y rápido para mi, tenía los aros pintados de rojo, combinaban con mi atuendo, escucho el timbre de la casa, y fui a abrir la puerta...

hay estaba Luis, con un T-shirt negro, unos jeans caídos y una gorra hacia atrás, me miro de arriba a bajo y me sonrió- ¿Lista?- Me pregunto, con esa gran sonrisa en sus labios, yo era la razón, pero eso no me importaba- Más que lista- respondí y el me dijo que siguiera su auto Un Honda azul marino, muy lindo a decir verdad.

Me monté en mi auto, lo encendí y seguí a Luis todo el camino, en mis amplificadores sonaba una canción estupenda que siempre amé, Like home de Djs Nervo, iba tarareando hasta que veo que el auto de Luis baja la velocidad, habíamos llegado, había mucha gente, alcohol, chicas en biquinis y de más, el auto de Luis se estaciono, y yo pues estacione al lado de su auto, salió de el, al igual que yo, me quede frente a mi auto mirando el panorama y el se me acercó.

-¿Apostaras?

-Claro, no vine aquí a mirar...- respondí sonriendo, estaba junto a Luis riendo, y de repente lo veo, veo a Anthony al otro lado de la calle, mirándome, el me derrite, el siempre me ha gustado, pero...¿Desde cuando tiene novia?, se estaba besando con una chica rubia, quizá una ramera, pero eso me causó celos, sin ser nada simplemente conocidos, de repente, Luis me toca el hombro sacándome de mis pensamientos.

-Correrás ahora

-Dime a donde debo ir

-Ve allá-  señaló la salida, me monté en un Mustang y me dirigí al punto de salida, correría con Anthony y tres chicos más, un chico se paró en la ventanilla de mi auto y la tocó para que bajará el cristal de aquella ventanilla.

-Wao nena Que valiente eres, ¿ en serio correrás?- yo asentí y de la cartera que tenía en el asiento de al lado, saque 15 mil dólares, 5 mil más de lo apostado, el tipo abrió bien grande sus ojos, al ver todo ese dinero, se quedó sin habla, de repente alguien grita "Que empiece la pura carrera" el tipo se volteó y se fue.

Una chica rubia teñida, se paró enfrente con un pañuelo verde en la mano, sentía adrenalina, nunca había competido, me sentía fuerte e invencible.

La chica elevó el pañuelo, dando salida, salí a toda velocidad,  pero no iba en primer lugar, éramos 5, pero yo era la única chica en esta carrera, pisé un poco más fuerte el acelerador, pero un auto verde, iba delante de mi aún, pisé más el acelerador, quedaban 500 metros, acelere más, hasta comenzar a alcanzar el auto de mi oponente, quedaban 200 metros, mis manos sudaban, quería ganar, y fue cuando acelere por completo, pasando a primer lugar y ganando aquella carrera.

Admito fue genial, gané, que bien se siente, me dirijí a donde me había aparcado antes y allí estaba Luis, con una gran sonrisa en su cara, baje del auto y camine con una sonrisa triunfadora hacia el.

-¡Eres buena!- me grita feliz y me da un abrazo Luis.

-Si lo sé fue genial, lo volvería a hacer, pero estoy cansada.

-¿Te quieres ir?- Me preguntó.

-Si y no, pero si me voy, gracias por invitarme a venir aquí - le dije y besé su mejilla, haciendo que este se sonrojara.

-Bueno, ¿Te veo mañana? - me preguntó y asentí, para luego montarme en mi Mustang y salir de hay.

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Llegue a casa, al bajar del auto lo dejé enfrente, estaba muy cansada como para llevar el auto a la cochera, me dirijo hasta la entrada, pero en el transcurso escuche pasos que ignore, cuando...

-Eres tan buena...- me dijo alguien con una voz ronca, y haciéndome girar.

-¿Quien eres?¿Que quieres? - pregunté aún sin voltearme, puso sus manos en mi cintura y me me pego a una erección, Dios, eso me a excitado.

-¿Eso responde tu pregunta?

Me quedo petrificada, estoy nerviosa, pero tengo fe en que nada pasará, no soy tan estúpida, ni siquiera conozco a este chico, de repente me voltea,¡Dios!, es Anthony...

Me mira con lujuria se muy bien lo que quiere, pero de mi no lo obtendrá aunque me guste ese chico, no me deja decir nada, porque me besa con fuerza y a la vez con pasión.

Concedo que su lengua entre en mi boca, pero tengo que hacer que pare, que no, llegue a segunda base, esto no puede pasar de un beso, claro que no...

Adiós Virginidad.¡Lee esta historia GRATIS!