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20/04/1998. [2/2]




Desde que Tony se fue, luego de haber traído las órdenes, Natasha no dejaba de mirar de manera coqueta al rubio. Seguía esperando a que éste le confesase lo que sentía por el chico que atendía el lugar, pero no lo hacía, solo se dignaba a tomar a sorbos pequeños y cortos su tonto café. Ni si quiera podía mirarla a los ojos.

La pelirroja ya no podía soportarlo.

¿Ya me dirás que te gusta él, o qué? —escupió de frente, provocando que el café casi se le salga por la nariz al rubio. 

Steve comenzó a toser, al parecer se atoró con el café cuando su amiga dedujo aquella teoría. Tomó una servilleta y comenzó a fingir que se limpiaba la camisa, con el propósito de evadir la pregunta. Natasha lo sabía.

—¿Y bien? —volvió a preguntar, ésta vez con un tono más firme y fuerte, uno que logró asustar al rubio— no me mires así, ya, dime. ¿Es cierto lo que digo?

—¿Qué dijiste? —sonrió haciéndose el tonto, pero al recibir un golpe en la cabeza comenzó a hacer pucheros— sí, es cierto. —suspiró con las manos entre el rostro, se sentía tan avergonzado, tan miserable— ¿no te molesta?

Natasha frunció el ceño al escuchar lo último, retiró las manos del rostro de su amigo y lo miró en silencio durante unos breves segundos. ¿Cómo podía decir eso? ella jamás se sentiría así por algo como eso.

Cariño, nunca digas eso. Yo jamás me molestaría por algo así. —sonrió dulcemente, acunando el rostro de su amigo entre sus manos— Eres mi mejor amigo, y te apoyaré en todo, además, no hay nada de malo en querer a alguien de tu mismo sexo, el amor es hermoso, sin importar que ames a un hombre o a una mujer.

Steve sonrió, sintiéndose la persona más afortunada del mundo al tener a una amiga cómo lo era Natasha, pero también sé sintió estúpido por no habérselo dicho antes.

Pero él tenía miedo, miedo de que ella no aceptase lo que Steve sentía por ese chico, miedo del rechazo, de todo, pero debió saber que ella no era así, y que jamás lo sería.

Eres la mejor, en serio que sí. —añadió Steve, para tomar la mano de la pelirroja y apretarla suavemente. Ella igual sonrió.

Lo sé, lo soy, ¿verdad? —ambos comenzaron a reír— pero ahora lo importante es conseguirte una cita con Tony. Es lindo, por cierto.

Steve mostró una mueca, y comenzó a negar rápidamente. Sentía que había jodido las cosas con él, a pesar de ni si quiera conocerlo, sentía que le caía mal al moreno.

Él es... la persona más hermosa que he visto, pero... no sé si sea buena idea lo de la cita. ¿Y sí no es...? ¿Si no le gusto?

—¿De qué hablas? —interrumpió la pelirroja, confundida— eres Steve Rogers, y podrías gustarle a cualquiera. —sonrió, contagiando aquella sonrisa al rubio frente a ella— y tengo la idea perfecta para que tengas una cita con él, pero ya será mañana, cariño. Debo ir a trabajar.

coffee. ↺ stony/au.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora