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17/04/1998.  [2/2]



Cuando la película terminó, Steve ni si quiera se había percatado de aquello si es que Nat no le hubiera avisado para salir de la sala. Ella notaba que algo andaba mal con su amigo, no era ninguna tonta. Sabía que algo le preocupaba, o que algo le ponía mal, pero ella creía que era por lo de Peggy, no tenía ni idea de Tony.

Salieron del cine, ella lo abrazaba por la cintura, y el rodeó sus hombros con su brazo, y así caminaron durante unos minutos. Supuestamente irían a la cafetería que Natasha había propuesto. Él solo rogaba porque no sea la que estaba pensando, ya que el camino se le hacía escalofriantemente conocido.

Pero se equivocó.

Cuando le dieron la vuelta a una esquina, frente a él, como si existiera una clase de karma, se encontraba Taylor's Coffee. La maldita cafetería donde el castaño trabajaba.

«¿Ésto es una jodida broma?» pensó.

Hey, Nat. Creo que deberíamos irnos, yo... —pensó rápidamente en una excusa— quiero ir al baño. —nadie dijo que sería una gran excusa.

Su amiga sonrió y negó lentamente, mientras seguía caminando, intentando que Steve le siguiera el paso, pero éste no quería moverse.

Steve, dentro del restaurante hay baños, no seas dramático. —explicó, volviendo a jalar del brazo al rubio, que seguía resistiéndose.

Pero, yo no...

Maldición, Steve. —lo interrumpió, frunciendo el ceño— adentro hay baños, vamos.

El rubio frunció los labios, formando un pequeño puchero y asintió de mala gana, caminando al lado de la pelirroja, mientras murmuraba un Te odio.

Su estómago comenzó a revolverse al mismo tiempo en el que se acercaba a la puerta del restaurante. Se sentía extraño. Antes de entrar, miró el suelo, recordó la flor que tiró hace exactamente una semana, pero ya no estaba allí. Parpadeó de forma rápida y luego abrió la puerta del local, haciendo que la pequeña campana sonara, llamando la atención de algunas personas dentro del lugar. Se sintió idiota.

Steve buscó el asiento donde él solía sentarse siempre, pero grande fue su sorpresa al ver que el sitio estaba ocupado por un hombre de mayor edad, que comía tranquilamente una tarta. Giró para buscar a su amiga, que ya había encontrado una mesa para dos. El rubio suspiró y caminó hacia ella, sentándose frente a la pelirroja.

No vio a Tony por ningún lado, y eso en cierto modo le tranquilizó. Sin embargo, a los segundos luego lo vio salir de la cocina con una bandeja, que llevaba un jugo de color extraño.

«Maldición» pensó.

Dirigió su vista hacia otro lado, intentando con todas sus fuerzas no verlo. Hasta que vio al mismo chico de hace una semana, el novio de Tony, entrar por la puerta. Y no solo eso, llevaba otro jodido ramo de flores, pero ésta vez era más grande. Todos lo vieron, e inclusive Natasha, que suspiró emocionada por aquella escena.

El de cabello rizado extendió el ramo de rosas hacia Tony, mientras que éste último tenía un gesto de... ¿disgusto? no, no podía ser, se supone que están juntos.

—¿No son adorables, Steve? —dijo Natasha, girando el rostro hacia su amigo, que mantenía su expresión seria. Él simplemente asintió.

—Sí, hermosos.

Sintió aquel mismo nudo en la garganta que el de la semana pasada, su corazón bombeaba con fuerza, como si alguien estuviese estrujándolo con intención de romperlo. Bajó la mirada hacia el menú, antes de que las lágrimas lo traicionen. No volvió a mirarlos, pero luego algo llamó su atención, el chico de rizos se había ido del lugar, y la puerta del restaurante se cerró con fuerza.

Pasaron algunos segundos, hasta que alguien se acercó a tomar la orden del par de amigos. Y para la terrible suerte de Rogers, era Tony.

Bienvenidos a Taylor's Coffee. ¿Puedo tomar su orden?

La voz del castaño se hizo presente en los oídos, y corazón de Steve. Se maldijo por su corazón, que no dejaba de latir fuertemente dentro de su pecho, hasta sentía que lo tenía en la boca.

Alzó la mirada hacia el chico que vivía dentro de su mente desde hace más de una semana, y éste le estaba sonriendo. A él, a Steve. Y su corazón volvió a dar otro brinco.

Sí, yo quiero un... solo un capuchino, por favor. —ordenó Natasha, con una gran sonrisa en el rostro.

Tony anotó aquello en la libreta, aunque en realidad lo hacía para poder permanecer unos segundos más allí, realmente no necesitaba apuntar nada, él era bueno con la memoria.

Y para usted... —habló Tony, mirando al rubio con una pequeña sonrisa— supongo que un café expreso.

Natasha miró extrañada la escena. Mientras que Steve, estuvo a punto de responder que sí, pero en ese momento se sentía tan impotente, tan dolido, que quiso molestar al chico, y negó con orgullo.

Pues, supones mal. —confesó, y la sonrisa de Tony desapareció— quiero un jugo de fresa. —miró atentamente el rostro del castaño, que lo observaba asombrado, y a la vez, con una expresión... triste— por favor. —añadió, pero en tono de burla.

Tony simplemente asintió y se retiró del lugar, para traer sus órdenes. No entendió la razón de aquella respuesta, ¿Dónde estaba aquel chico tierno y caballeroso? Además, ¿Quién era aquella chica? ¿Su novia? sea lo que sea, se sintió mal por aquella respuesta.

Y quizá estaba exagerando, pero aún así, mandó a otro chico para que llevara las órdenes, y recibiera el dinero.

coffee. ↺ stony/au.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora