Parte 1/2

1.1K 81 30
                                        

Si le hubieran dicho que iba a experimentar la mejor fantasía soñada por él..., no lo hubiese creído.

Estar en medio de sus personas favoritas era lo más abrumador que había sentido jamás. Lo embriagaban de las mejores caricias, lo guiaban en el más exótico baile, robaban sus jadeos cual expertos. Simplemente deliraba del big bang de emociones dentro de él.

Pero lo que más le gustaba era observar. Siempre le gustó. Por ello, aunque su erección protestó por obedecer el «siéntate allá» que le ordenaron, él cumplió.

Admirar la belleza de los otros dos; ver quién dominaba a quién; deleitarse con los sonidos de placer ajeno. Le encantaba. Razón por la que no pudo evitar moverse hacia donde la pareja estaba en la cama, colocándose a su lado y observando cómo uno ordenaba mientras el otro obedecía sin rechistar.

Y en el momento en que un par de manos tomaban por sorpresa su miembro, apretándolo y acariciándolo en un ritmo cadencioso, en ese entonces él se dejó llevar.

*****

Estaba cansado, realmente muy cansado y adolorido.

Ir de campamento a la playa le había parecido una grandiosa opción cuando Junmyeon lo invitó diciéndole que irían todos, con esa sonrisa de modelo vendiéndole la idea en un santiamén. Y habría seguido siendo un buen plan, hasta que llegó la hora de protegerse contra el sol y se dieron cuenta que nadie se acordó de echar un maldito bloqueador para la piel.

Lo peor de todo no había sido eso.

LaLa parte más triste y jodida fue cuando tuvo que ir a 'marcar territorio' lejos de ojos curiosos, en esos momentos por fin había escuchado el grito de victoria de Jongdae porque «les he salvado el trasero, idiotas, alaben a su salvador o no les doy bloqueador», pero, cuando llegó, ya sólo quedaba la botella vacía.

Ahora, mientras todos estaban dentro de la furgoneta, Sehun maldecía mentalmente a todo el mundo por no alcanzar ni una gota del bendito bloqueador y terminar como un camarón.

Ya sentía los primeros indicios del dolor recorriendo su espalda, caminando desde la parte baja hasta los hombros, también sus mejillas arder y su nariz resecarse. Estaba tan cansado y adolorido que hasta el barullo que sus amigos armaban le molestaba un poco.

Tenía una expresión en el rostro de desinteresado y aburrido, pero la realidad era que, en cuanto comenzaron a hablar de sus sueños más locos, más aterradores y más íntimos, Sehun paró oreja y prestó atención a las locuras de sus amigos.

Escuchó a Jongdae contar sobre el sueño que constantemente tenía de él siendo el mejor cantante del país y ganar un concurso nacional; pero que, al llegar al punto de la premiación, se orinaba en sus pantalones y despertaba. La burla le duró todo el camino de regreso y el resto de la semana.

También le pareció gracioso –e irónico– la imagen de un Junmyeon con alas de oro puro, vagando por el río Han. No fue tan extraño escuchar a Yixing decir que le daba pena contar cuál era su sueño más recurrente, pero sí que era extraño que Jongin no recordara ni uno solo de sus sueños a pesar de ser quien dormía prácticamente en cualquier lugar y a cualquier hora (incluso se había dormido en la playa).

—¡Es en serio! —alegaba Jongin con un puchero y ojos somnolientos—. O nunca sueño nada o siempre olvido lo que fue.

—Eso es imposible, Jonginnie. Siempre tenemos más de un sueño por noche, pero es común que olvidemos la mayor parte de ellos.

—Pues desearía recordar al menos uno, Xing hyung.

El moreno recostó su cabeza hacia el asiento. Ya todos daban por hecho que en menos de tres minutos Jongin estaría babeando entre su viaje al mundo onírico, ese al que nunca recordaba ir pero que siempre mostraba una expresión relajada y hasta de disfrute. Y pobre del chico si eso era un buen sueño que no recordaría.

Dreamer [ChanBaekHun]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora