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No se por que estoy escribiendo esto, ni siquiera se por que aun sigo con la mirada en el celular, cuando ni siquiera tengo fuerzas para continuar.

Cada vez es peor, quiero ocultarlo, ignorar todo lo que siento a cada minuto, pero me asfixio y siento que mi interior se quema como si de leña en una fogata se tratase.

Mi mente da vuelta una y otra vez en las mismas preguntas, "¿Qué he hecho mal?" "¿Por que doy tanto asco?" Una y otra vez me miro en el espejo y no reconozco a la persona que se ve reflejada.

Mi rostro se humedece para luego quedar empapado de lagrimas, "¿Qué he hecho?" Abrazo mi cuerpo y palpo mis brazos, no me siento completo...no me siento yo.

Me tiemblan las piernas pero me mantengo de pie, frente al espejo, expectante, con las esperanzas de que si sigo observando me pueda reconocer, me pueda aceptar, me pueda amar.

Ladeo la cabeza, oh querido, ¿Qué haz hecho mal?, te haz dejado influenciar por tus demonios, te haz abandonado sin siquiera darte cuenta, te haz hecho intimidar por las palabras de quienes más quieres, por creer que si ellos lo decían era mas real y no tan solo estupideces.

Grito, lloro, caigo inerte sobre mis rodillas, ¿QUE HE HECHO? Mi garganta se desgarra, mis oidos no captan sonido alguno, estoy solo otra vez, no soy el del espejo, nunca lo he sido, tantos años esforzandome por creerlo pero ya no puedo.

Hoy he quebrado bajo mi propio reflejo y en esta etapa ya no hay transporte de regreso.

La Mente De Un SuicidaWhere stories live. Discover now