Quinque

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Capítulo largo.

El tiempo transcurrió de una forma que a mi parecer fue bastante presurosa e inesperada, como si te fueras a dormir Con el frío del invierno calándote los huesos y luego despertases en primavera a causa de bastantes alergias primaverales afectando tu organismo.

Me encuentro sentada en una desgastada y oxidada banca de la estación, mientras hablo con Yang Mi vía mensajes, entre tanto bebo pequeños sorbos de la botella de agua que cargo conmigo en el tiempo que espero al chico de cabello rubio de piel cuidada. El viento sacude de forma agradable mi cabello mientras el ruido de los pasos ajetreados de los individuos al caminar se cuela por mis oídos. El tren que supuestamente nos transportará llegará en algunos minutos y no hay ni rastro de Jimin.

¿Y si se arrepintió?

Absorta en las millones de opciones por las cuales Jimin pudo haberse arrepentido o los percances de los cuales pudo haber sido victima y no le hayan dejado estar presente en el lugar acordado. Comencé ha morder inconscientemente mi uña del dedo pulgar, pensando en si le marcaba o simplemente me iba.

Ok, estoy siendo demasiado paranoica.

Luego de un rato sentí unos toques repetitivos y suaves sobre mi hombro me sacaron de mis especulaciones bastaste irracionales, provocando que fijara mi atención en un chico con las sienes adornadas por finas gotitas de sudor y las mejillas coloreadas evidentemente por el esfuerzo.

Jimin.

--L-la alarma no ha sonado y desperté tarde. Lamento haberte hecho esperar. --Jadeó mientras posaba sus manos sobre sus rodillas y recuperaba el aliento.

--No te preocupes, me alegra verte. --Largué emocionada.

El joven de voz dulce, tras unos segundos retomó una postura erguida y automáticamente le ofrecí mi botella a medio beber para que pudiese hidratarse, botella que no dudó en tomar y beberse de un trago lo que quedaba en el interior.

--Gracias.-- Emitió antes de deslizar el dorso de su mano cubierto por su chaqueta de mezclilla, sobre sus rosados labios para así quitar las gotas traviesas que se escaparon por los bordes de su boca.

Está vestido con unos vaqueros negros ajustados, acompañados de una playera del mismo color y una bonita chaqueta de tono azul que trae agregada una capucha de color negro y trae el cabello húmedo.

Le sonreí para luego tantear el lado desocupado de la banca, haciéndole una clara invitación a que tomara asiento junto a mi y así lo hizo.

--¿Has esperado mucho?-- Preguntó al mismo tiempo que acomodaba el gorro sobre su cabeza y miraba a la gente pasar delante de nosotros.

--No, he llegado hace poco.--Mentí mientras miraba mis desgastadas zapatillas.

Ya se va haciendo tiempo de pasarme por una tienda de calzados.

--¿Asustada?--Intentó sacarme un tema de conversación luego de un rato al verme tan encismada y callada.

--Más que asustada, me encuentro ansiosa y a la vez preocupada de lo que pueda llegar a decirme.-- Hablé con voz sosegada.

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