•tres•

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—Así que... ¿estás en algo con el chiquillo caliente? —pregunta un pelinegro mientras exhala el humo de su cigarrillo.

El rizado a su lado encoge sus hombros. Su vista está clavada en el camino que le lleva a su casa y sus manos se resguardan del frío de la noche dentro de su chaqueta de cuero.

—No —responde de inmediato—. No sé.

El chico del cigarrillo alza una ceja.

—¿Ya te lo follaste? —pregunta divertido y da una calada más.

—No. El marica no se deja y eso está estresándome.

—Ah, ¿se hace el difícil?

—Algo. Es un jodido niño coqueto que cree que va a encontrar el amor con un cabrón como yo. —Suelta una risa—. El muy imbécil me provoca y cuando al fin parece que va a darme algo, solo... se va. Quiere un puta cita, y a mi no me gustan esas estupideces.

El pelinegro ríe. Deja caer la colilla de su cigarro al suelo y la pisa, fuerte.

—Vaya tonto, ¿eh? —dice y detiene su andar para dirigirle la mirada a su amigo de ojos verdes—. Tiene buen culo, no voy a negarlo, pero... parece un niño muy estúpido. Búscate otra puta, Styles.

Harry le mira alzando una ceja.

—Quizá debería fijarme en su amiguito el rubio. Parece buen pasivo. —Encoge sus hombros.

—¿Horan? —Ríe—. Oh, no. Ese rubiecito es mío.

El rizado le da una mirada de sorpresa.

—¿Te gusta el rubio? —cuestiona asombrado—. No pensé que fuera de tu tipo, ya sabes, desde Liam y...

—Bah. —Alza su mano para hacer callar al más alto—. Liam parecía buen chico, demasiado mojigato y resultó ser un hijo de puta. No me lo recuerdes.

Harry asiente mientras ríe.

—Quizá Liam debería salir con mi puta. Ya sabes, a ambos les gustan esas mierdas cursis.

Hay un silencio.

El rizado mira al cielo y su amigo observa el suelo. Ambos pensando en chicos que quieren y que, si fueran menos idiotas, quizá podrían tener.

—Quizá —responde después de unos segundos el chico de cabellos negros—. Como sea, debo irme. Waliyha quiere que la ayude con un proyecto escolar.

Harry sonríe.

—¿Un nuevo tinte?

El chico tuerce su boca en un gesto de desagrado.

—Algo así. Le gusta practicar con mi cabello, pero no me quejo, esos colores me han conseguido algunos chicos.

El rizado rueda los ojos, divertido.

—Como digas, Zayn. Como digas.

—Nos vemos, Styles —dice el de ojos miel antes de desaparecer del otro lado de la calle, calmado.

Harry le mira con una sonrisa y alza su mano en forma de despedida.

Emprende de nuevo el camino hasta su casa, que en realidad no es tan largo, le faltan tres cuadras por recorrer y tiene un par de cigarrillos que lo acompañan junto a un bonito cielo estrellado.

¿Qué más puede pedir?

Su mano recorre los bolsillos de su chaqueta de cuero y logra sacar de ella su encendedor y cajetilla. Una sonrisa pinta sus labios y los toma rápidamente. Da una calada que aviva el fuego y siente de inmediato el humo y tabaco adueñarse de su sistema.

Strawberries and Cigarettes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora