•dos•

2K 458 109

—Hey, ¡coqueto! —exclama un chico de rizos mientras recarga su espalda contra la rugosa pared de la institución.

El castaño gira su rostro y una sonrisa se forma en sus labios al encontrar en su campo visual a nada más ni nada menos que al chico de sus sueños; literal y metafóricamente.

Harry Styles es un chico rudo. Su piel está bañada en tinta y su cuerpo es similar al de algún buen modelo de Calvin Klein. Los cigarrillos jamás faltan entre sus labios y el aroma a tabaco siempre se desprende de su persona junto con el de alguna colonia muy masculina.

Y Louis ama eso. Más de lo que debería.

—Hola, guapo —contesta mientras camina hacia el rizado y le regala un guiño descarado.

Harry sonríe amplio y exhala el humo de su cigarrillo.

—¿Qué tal tus sueños? —pregunta arqueando una ceja—. ¿Más húmedos?

El pequeño rueda los ojos mientras se aferra a las correas de su mochila roja.

—Que cerdo, Styles —contesta y acomoda su flequillo con coquetería—. Creí que te había quedado claro que yo soy un chico decente. —Sonríe.

Sus finos dedos arrebatan el objeto de los labios del ojiverde y los lleva a los suyos dando una pequeña calada sin romper el contacto visual.

La cosa es que, mientras Louis ha intentado ganarse el corazón de Harry con mil y un estrategias de coquetería. El rizado solo se ha empeñado en meterse en los apretados pantalones del castaño.

Y ninguno de los dos da su brazo a torcer.

—Déjame follarte decentemente, entonces —responde el rizado con la sonrisa burlona en el rostro.

Louis exhala el humo un tanto malhumorado y devuelve el cigarrillo a los labios del rizado.

—¿Es qué solo piensas con el pene, tarado? —pregunta enfadado.

Harry le regala una carcajada cínica.

—Tu culo no me deja pensar con otra cosa —responde simple.

El pequeño suelta las correas de su mochila y cruza los brazos por debajo de su pecho.

—Una cita, Harry. Llévame a una cita si es que tanto deseas mi trasero.

El rizado da una última calada a su cigarrillo para después dejar caer la colilla al piso y niega.

—De ninguna puta manera, Louis —dice mientras se acomoda unos rizos—. A ti te gustan las mariconerías y eso daña mi reputación.

Se gira, dispuesto a dejar al ojiazul con las palabras en la boca, pero... Louis es terco, casi tanto como él.

—Ven acá —dice el pequeño y tira de la muñeca del más alto hasta atraerlo a su curvilíneo cuerpo.

Harry le mira intentando reprimir la sonrisa y automáticamente después siente como el castaño inicia a llenar de besos cortos su mandíbula y barbilla.

—¿Qué haces, coqueto? —pregunta a la par que el pequeño regala mordidas a su piel lechosa—. Aunque me la chupes aquí mismo no voy a llevarte a ninguna pendeja cita.

Gruñe.

Los besos de Louis bajan a su cuello y él intenta con todas las ganas no tomarle de la cintura y aferrarle a su propio cuerpo.

Louis le besa tan bien y tan dulce que el contenerse cada vez era mucho más difícil. Puede sentir sus labios delgados subir hasta los suyos y, justo cuando cree que el pequeño está por besarlo, se detiene.

—Si me llevas a una pendeja cita te dejaré que me beses —dice el pequeño y le guiña el ojo, sonriente.

Harry suelta un suspiro frustrado. Su mano se posa en la parte trasera del cuello del más bajo, enredando sus largos dedos entre las hebras de cabello acarameladas.

—Jodido coqueto —replica y tira del cabello del pequeño.

Louis suelta un jadeo y Harry sonríe victorioso.

—Coqueto y mío.

Acerca al pequeño hasta sus labios y roba un pequeño beso. Un pico sencillo de piel contra piel.

—¡Harry! —exclama con molestia el ojiazul.

El rizado suelta una carcajada cínica.

—Te veo en tus sueños, coqueto —finaliza con un guiño y se da la vuelta para emprender camino, dejando al castaño sonrojado y confundido.

Strawberries and Cigarettes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora