•uno•

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—Sí, Niall. ¡Fue tan lindo! Me llevó a la feria y estuvimos en la rueda de la fortuna mientras yo abrazaba el oso que ganó para mí. Lo amo.

Hay un silencio incómodo.

—Louis, sabes que fue un sueño, ¿cierto? —pregunta alzando una ceja—. Quiero decir, Harry Styles jamás haría eso contigo, o con nadie, él es, uhm... ¿un imbécil?

El castaño le dirige una mirada despectiva.

—Me tienes envidia, rubia mal teñida.

El ojiceleste rueda los ojos.

La puerta del salón de clases se abre de golpe y por ella pasa un chico de cabello rizado y gesto malhumorado. Lleva la mochila colgada al hombro e inicia a caminar con superioridad hasta el lugar desocupado justo frente a los chicos que se encontraban hablando hace un par de segundos.

Louis le observa emocionado, y Niall... bueno, él desea que su amigo no haga algo vergonzoso.

El chico de cabellos rizados deja caer su cuerpo sobre el asiento y saca de su bolsillo lo que parece ser su celular. Navega un poco entre sus aplicaciones y de pronto, un golpe en su hombro lo distrae.

—Oye... —dice una fina voz detrás de él.

El rizado no voltea. Continúa con la acción de utilizar su aparato electrónico, sin embargo, un par de nuevos golpecitos en su hombro le interrumpen de nuevo.

—Hey... —repite aquella voz.

El chico suelta un gruñido y gira su cuerpo, enfadado.

—¡¿Qué quieres?! —exclama molesto mientras sus ojos verdes se encuentran con un pequeño castaño de ojos azulados y labios finos.

El chico se encoge un poco sobre su asiento, sin embargo, se reincorpora cuando nota los ojos verdes destellar frente a sus propios ojos.

—Soñé contigo y en ese sueño fuiste muy lindo y amable, así que, me preguntaba si te importaría llevarme a una cita. El sábado no puedo, pero, creo que el viernes por la tarde es buena opción. ¿Qué dices?

Silencio.

Louis sonríe coqueto.

Niall se esconde entre sus brazos.

El rizado frunce el ceño claramente confundido.

—¿Y tú quién mierda eres?

Louis se lleva una mano al pecho, ofendido.

—En mi sueño no eras tan grosero, Harry.

El ojiverde gira los ojos.

—Me importa una mierda, no me estés jodiendo. ¿Quieres?

—Claro, solo dime... ¿Cuándo me llevarás a nuestra cita?

—¿Qué pendeja cita?

—La que te estoy invitando a que me invites —responde con obviedad.

Harry dirige su completa atención al pequeño y cruza sus brazos por encima del respaldo de su propio asiento.

—¿Eres estúpido? —dice sarcástico—. ¿Por qué mierda te llevaría a una cita?

Louis suspira, calmado.

—Soy lindo y tú eres sexy. Haríamos una pareja increíble. —Concluye con un encogimiento de hombros.

El ojiverde suelta una fuerte carcajada y asiente mientras delinea su labio inferior con su pulgar e índice.

—No me meto con niñitos. —El pequeño le sonríe y pasa la lengua entre sus propios labios, persuasivo—. Aunque... me gustan los coquetos.

Harry guiña un ojo y gira su cuerpo para regresar la vista a su celular.

—¿Eso fue un sí? —Escucha la voz fina detrás de él.

El ojiverde ríe.

—Averígualo en tu siguiente sueño.

Strawberries and Cigarettes.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora