20. ¡Tiene una puta arma!

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Sonaron dos disparos y todo quedó en un silencio sepulcral, en ese momento todo el miedo en mi interior se hizo presente, unas lágrimas bajaron mis
mejillas mientras mis manos y mis piernas empezaron a temblar.

Tyler estaba tranquilizando a Palmer mientras ella mojaba su camisa con sus lágrimas, me volví a armar de valor, sequé mis lágrimas, regulé mi
respiración, mis manos y mis piernas dejaron de temblar.

Si ellos no pueden mantener la calma yo lo haré, no voy a dejar que un
maldito psicópata nos llene de miedo.

-Chicos ya basta- susurré, todos me miraron y en ese momento tomé el valor necesario para hablar –No voy a dejar que un maldito psicópata nos arruine, tengo un plan, ustedes tienen que salir, mientras yo lo entretengo por un tiempo, van a correr hasta el auto y se van a ir, yo volveré en un taxi o algo ¿Entendido?, genial- me puse de pie lista para enfrentar al maniaco, pero Tyler tomó mi brazo - ¿Estas loca? Ni se te ocurra poner un pie fuera de aquí- dijo apretando su mandíbula –Tiene que haber otra manera de salir- dijo Palmer aun llorando –No puedes salir, ¡tiene una puta arma! – levantó la voz Chest –Hagan lo que les digo chicos, voy a estar bien y ustedes también- dije
con voz suave para calmarlos –Por supuesto que no, te quedas y punto- me señaló Tyler –Tyler, tranquilo, en serio, vayan prometo estar con ustedes en un par de horas- dije calmada.

Si, aunque estamos muriendo de miedo ¡Va a matarnos!

-Por favor Madi, no hagas esto- suplicó Tyler tomando mi mano –Es la única salida- dije y me tiré a abrazarlo, al segundo él me correspondió.

Me solté lentamente y sus ojos llenos de impotencia, -Ya saben que hacer-
dije y todos asintieron con sus ojos llorosos.

Genial, en la que te metiste Madisson.

Suspiré intentando tomar valor, porque en realidad lo último que tengo es valor en este momento, mis piernas flaqueaban mientras intentaba caminar, mis ojos empezaron a arder, pero quité todas las posibilidades de llorar, lo único que quiero es demostrar determinación.

Otro disparo.

Mierda.

Mi mirada se fue a dos personas una junto a la otra, heridas en la cabeza, una lagrima resbaló por mi cara, escuché una risa sínica y unos pasos
acercándose.

-Vaya- y pude ver a una mujer con un arma, era castaña, muy alta y sus ojos color avellana demostraban maldad –Es una pena que una chica tan linda
este aquí sola- dijo, en su cara apreció una sonrisa macabra y falsa, de
inmediato reconocí su voz, era la misma mujer del sueño, esa era su voz.

- ¿Quién eres? – pregunté con el ceño fruncido -No importa, ¿Qué haces
aquí? – preguntó acercándose a mí –No importa- respondí mirando sus ojos sus ojos directamente, una carcajada sin gracia salió de su boca.

-Tienes valor nena, estar aquí de pie, intentando retarme cuando en
cualquier momento puedo disparar y créeme no me da miedo hacerlo- dijo con una media sonrisa –Lo sé- dije seria - ¿Estás sola? – pregunté y alcé una ceja –No, estoy con mis hermanos- respondió tranquila.

-Vaya falta una- dijo un chico moreno y colocho, sus ojos verdes chocaron
con los míos y sonrió abiertamente - ¿Por qué sigue viva Ash? – preguntó el chico con maldad –En realidad no lo sé, es valiente- dijo encogiéndose de
hombros –Ya veo, ¿Cuál es tu nombre? – interrogó el chico –Jane- mentí, el
chico lanzó una fuerte carcajada –Si claro, dime tu nombre real- paró de reír –Diré mi nombre real, si me dices el tuyo, sin mentir- dije tratando de
conseguir información, el chico pensó por un momento y asintió con la
cabeza –Bien, mi nombre es James, James Owen- dijo mirándome fijamente.

Madisson la posibilidad que sea su nombre real es cero.

-Madi- dije –Madi…- dijo esperando que dijera mi apellido, lo pensé un
momento y lo dije –Madisson Morgan- ambos abrieron sus ojos como platos
–No, puede, ser- dijo la chica.

- ¿Qué esperan? – dijo un chico mayor que ellos, me miró de pies a cabeza –Idiotas- espetó molesto –James, vámonos, Ash tú te encargas- dijo
señalándome, los dos chicos se fueron y la chica me miró –No sé por qué, pero me caes bien- dijo y cargó su arma.

El sonido del disparo resonó por el lugar, mi brazo empezó a arder, lo miré y estaba lleno de sangre, que empezaba a caer al suelo, un dolor punzante que se iba intensificando poco a poco se apoderó de mi cuerpo.

Yo nací para arder.¡Lee esta historia GRATIS!