El chico comenzó a quemar la galleta con una extraña emoción, esta vez el aroma sí llamó la atención de las pocas personas que quedaban.

Almendra lo consideraba un desperdicio de oreo.

"Oye" volvió a susurrar.

"¿Qué?"

"Las oreos no se queman, se comen."

Ashton tomo la galleta y la introdujo en su boca.

"¿Así?" respondió sarcástico mientras masticaba.

"Cerdo."

"Oh, me encanta cuando me hablan sucio." y trago "¿Me das otra? Tienes demasiadas" sonrio mostrando el chocolate que manchaban sus dientes blancos, unos hoyuelos decoraron sus mejillas, Almendra pensó que eran muy tiernos para alguien como él.

"No."

"Por favor." e hizo un puchero que resultaba adorable.

"No."

"Si no las compartes, engordaras." 

Y se giró a verlo con expresión indignada.

"Tengo buen metabolismo." dijo jactándose.

El chico clavo sus ojos verdes en ella detallando cada parte de su cuerpo.

"Detente."

"No quiero."

"Pervertido."

Y él rió. "Verte no quiere decir que lo haga con mala intención" dijo entrecerrando los ojos "Quizás solo quiero memorizarte."

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