Golpes del Destino

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Llevábamos varias horas andando por el bosque y yo seguía sintiéndome observada, en silencio volví a mirar alrededor pero entre la maleza y los árboles no se veía nada y aún así seguía con aquella inquietud. Hacía un día feo y gris, la temperatura bajaba cada vez más y llame a mi perro para que no se alejara. El resto de mis compañeros avanzaban como si nada hablando y riendo hasta que Beli se giro.

-¿Te ocurre algo Alú? Estas muy seria.

-No, nada – sonreí y miré el cielo – Sería mejor que fuéramos bajando o nos pillará la lluvia.

-Sí, me parece que no hemos cogido buen día para ir al bosque – suspiró Toni echando un vistazo al plomizo cielo.

Estábamos bajando cuando la primera gota me cayó en la nariz, apresuramos el paso cuando empezó a tronar y nos metimos en un saliente de rocas esperando que la lluvia arreciara un poco. Hacía frío y estábamos empapados, el resto se sentaron en el interior de la grutilla y yo me quede apoyada en la roca mirando el exterior, juro que creí ver una sombra moverse demasiado rápida entre los árboles, ajuste la vista pero no había nadie, sin embargo Azureus, mi perro gruño, parecía tan inquieto como yo. Ahí fuera había algo a parte de nosotros… intente pensar en otra cosa pero el llamado bosque de las brujas no ayudaba mucho ¿Por qué no habíamos ido al Corredor o a Cánovas? Suspiré y miré atrás observando a mis compañeros, al apoyar la mano en la roca una descarga me recorrió y una especie de flash me cegó. 

Parecía que la lluvia daba una pequeña tregua, salimos y nos dimos prisa en bajar y llegar hasta los coches. Nos despedimos y eche un último vistazo al bosque tras hacer subir a Azureus en la parte trasera de mi coche, este se acurruco sobre la toalla y yo subí cerrando la puerta. Le di al limpia y baje el volumen del Cd. Encendí las luces de mi 206 y metí marcha atrás para encararme hacía la carretera. Parecía que fueran las diez de la noche de lo negro que estaba ahora el cielo, el agua seguía cayendo, vi pasar los otros dos coches de mis colegas e indique incorporándome. Los adelante cuando pude y subí la calefacción, hacia un rato que los había perdido de vista cuando oí un golpe sobre el techo del coche, del susto perdí el control del volante momentáneamente y oí gruñir a Azureus, miré por el retrovisor pero no se veía nada. Llovía tanto que apenas se veía la carretera, afloje y fui trazando las curvas. No tardaría en llegar a Granollers, cogí el desvió de Les Franqueses y aparque al lado de casa. Baje del coche y mire el techo, no se veía nada, eche el asiento hacía delante y deje bajar a Azureus que olio todo el coche. Cerré y saque las llaves de casa. Subimos las escaleras y al entrar al piso encendí la calefacción, estaba helada.  Limpie y seque a mi perruno compañero y me metí yo también en la ducha con agua caliente. Cuando salí secándome el pelo el teléfono sonó. Era Beli.

-No veas que susto nos llevamos en la carretera, un poco más y nos comemos un jabalí, estaba medio muerto en medio de la vía. Con esa lluvia no se veía nada. No sé que le pasaría a ese animal pero un coche no lo había pillado.

-Vaya… bueno lo que importa es que estéis bien.

-Sí claro ¿Qué harás esta tarde?

-Quedarme en casa, tengo ganas de estar un rato tranquila tirada en el sofá.

-Ya, leyendo o con el ordenador, pues si te apetece estaremos en el Kaffa o allí en la plaza de la iglesia.

-Vale, hasta luego guapi.

Me estire y cuando acabe de peinarme me tiré al sofá, me eche la mantita por encima y pillé el mando de la tele. Creo que me adormilé por que cuando abrí los ojos estaban dando las noticias y subí el volumen.

En los últimos dos meses se ha incrementado el número de animales muertos o desaparecidos en el municipio del valles, las autoridades desconocen qué tipo de depredador puede estar causando estas muertes pero se recomienda que la gente que salga al bosque extreme las precauciones. Los ganaderos ya han puesto una queja ante los ayuntamientos por la indefensión con que se encuentran.  

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