Capítulo 21: Memorias.

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Por favor lee el aviso al final.

Su cuerpo estaba entumecido y frío como si estuviera paralizado. Poco a poco su vista se fue adaptando a la luz del sol que se colaba por la ventana y al acostumbrarse pudo reconocer una habitación en la que nunca antes había estado. Se miró a sí mismo y no llevaba el saco ni la corbata además de que la camisa estaba desabotonada. Volteó a su alrededor encontrándose con Carter acostado del otro lado de la cama aún con el traje formal puesto y dándole la espalda, se relajó pensando qué tal vez estaban en la habitación de invitados de la casa del rubio pero no se explicaba que hacía Carter durmiendo a su lado.

Volvió a acostarse y cerró los ojos esta vez solo queriendo pensar y recordar algo de anoche. Pasó una mano por el centro de su pecho recordando el dolor sofocante de la noche anterior, este había desaparecido por completo pero no lograba explicarse porqué y lo qué pasó después de desmayarse; solo esperaba que Carter pudiera responderle.

Tanteó en sus bolsillos encontrándose con su teléfono lo encendió viendo que eran las doce con treinta y dos minutos. Al parecer había recibido un par de llamadas de parte de Joe y otras tantas del dueño del bar preguntando por la camioneta pero hubo una llamada en particular que le llamó la atención.

Llamada perdida de "Chuck".

No lo había llamado en semanas hasta ahora. Suponía que algo quería.

Sin embargo no pudo detenerse a pensar en algo más pues el rubio a su lado se dio la vuelta haciendo que se encuentre con los ojos azules cansados del Alfa.

—Buenos días. —le saludó justo antes de bostezar— ¿Ya te sientes mejor?

— ¿Qué pasó anoche? —lo ignoró.

Observó cómo el rostro de Carter pasaba de uno somnoliento a uno confuso.

—Si te lo preguntas no tuvimos sexo.

— ¡Eso no, pendejo! Después de que me desmayé ¿Qué pasó?

—Nada en realidad, te sentiste mal así que tú y yo volvimos a casa y te tiré en la cama pero ¡Oh sorpresa! Me obligaste a acostarme contigo.

Andy, completamente ajeno a la dramática molestia de Carter solo se dispuso a sentarse en la cama.

—Y... ¿Ella está bien?

La expresión de Carter cambió pues no esperaba tal pregunta o al menos no tan pronto.

—Sí, mi papá dijo que en cuanto nos fuimos ella se empezó a sentir mejor así que continuaron con la gala.

— ¿Y Harrin?

El rubio se tensó ante la mención del mismo.

— ¿Conociste a Harrin?

— ¿Tú lo conoces?

—Es mi prometido.

—...

—...

—Mierda. —murmuró sin emoción alguna—Pero eso aún no explica porque me miraba como si quisiera matarme.

Carter entonces recordó lo que le había dicho a Harrin la última vez que lo vió en el hospital.

—Muy su problema, no te preocupes por él.

—Tal vez, pero... aún así... —el castaño se sentó al borde de la cama y Carter se preocupó al escucharlo tan serio así que se acercó a él desde atrás y estuvo a punto de colocar una mano en su hombro cuando una almohada impactó en su cara sorprendiendolo.

Un Amor Que No Quiere Ser¡Lee esta historia GRATIS!