Nunca más solas (I) + Próximamente: Defendiste un violador (otro más) (II)

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El Feminismo está atravesando todo y está metiéndose donde más duele y este artículo va a ser largo y se va a ir por las ramas, pero prometo escribir, literalmente, la conclusión al final

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El Feminismo está atravesando todo y está metiéndose donde más duele y este artículo va a ser largo y se va a ir por las ramas, pero prometo escribir, literalmente, la conclusión al final. O al menos, una de las conclusiones posibles ¿en qué estaba?

Ah.

El Feminismo cuestiona los pilares fundamentales de una sociedad tan cerrada en sí misma y con tantos muros alrededor, que es incapaz de ver lo que le pasa a la minoría que no representa. Una sociedad capitalista heteropatriarcal y como me encanta utilizar estos términos larguísimos de multiple choice, me da gracia, alguna vez contaré porqué. Pero la verdad es que esa pregunta permanente que instala el movimiento, la respeto. Si yo lo cuestiono, es porque no soy fiel a nada, ni me banco el dogma, ni me interesa que me represente. No necesito un manager, gracias. Con que esté instalado el debate en la calle y los medios, me alcanza.

¿Hay más violencia ahora que antes?

Lo dudo mucho. Solo que antes no se hablaba. Antes escuchabas historias de minas que se escapaban con desconocidos o abandonaban a sus hijos de un día para el otro y nadie más en el pueblo volvía a saber de ellas. Antes era normal pegarle a la mujer y hasta se hacían canciones con esto y el pobre tipo era la pobre víctima y cómo les gustaba llorar en el tango. Antes estaba bien visto y nadie decía nada si me tocaban el culo en el boliche, me gritaban barbaridades en la calle y así mis amigas tenían que recordarme que les mande mensaje si me iba con un tipo, para ver si seguía viva, literal.

Me criaron con miedo y culpa. A mí, a mi vieja, a mi abuela y toda la generación anterior. Y si bien muchas mujeres en mi familia se rompieron el orto y estoy segura que sabían lo que valían, sin que ningún graffiti, pañuelo verde o campaña de Avon, se los dijera, este no es el punto.

El tema es que, y lo escuché hace años, si vivís en la emergencia, no tenés porqué bancar la emergencia. A mí no me hizo más fuerte apretar los dientes cuando un tipo me chiflaba desde el auto y no tuve una sexualidad más libre por acostarme con quien quisiera y tener que escuchar que me hacía falta enamorarme o que si salía vestida así, con semejante escote, quién iba a respetarme.

Yo no quiero que las más chicas sean cuestionadas por las mismas pe-lo-tu-deces (porque esto es lo que son) que nosotras nos tuvimos que bancar. Prejuicios y estigmas estructurales, tan metidos debajo de la piel y tan grabados en las células que nos componen, que cada vez que salta una mujer a decir que sufrió acoso o violencia, o que INCLUSO fue violada, todos a su alrededor se alejan. Y no solo dudan de ella, sino que para colmo necesitan insultarla y rebajarla, para volver a ponerse en su posición de superioridad moral.

 Y no solo dudan de ella, sino que para colmo necesitan insultarla y rebajarla, para volver a ponerse en su posición de superioridad moral

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