Luke se da cuenta y trabaja en ello.

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—¿Qué sucede?—abrió la puerta del restaurante invitando al chico entrar—¿Por qué estás aquí?

—Dormí accidentalmente con Raphael—declaro soltando un suspiro pesado mirando a los lados temiendo encontrar algún otro hombre lobo—¿Está Alaric? Necesito hablarlo con los dos.

—Entra—invito con una mueca entre seriedad y una sonrisa divertida—llamen a Alaric—declaró Luke con voz decidida guiando a su hijo hasta una de las mesas del lugar.

Cuando los guardias salieron cumpliendo el mandado de su Alpha. El hombre lobo se dejó caer con poca elegancia. Sonriendo y mirando con determinación.
Entrelazó sus manos ocultando su sonrisa feliz al ver como Simon jugueteaba con una pequeña taza china de té. Sus manos temblaban y se imaginaba que un poco de fuerza arruinaría la porcelana.

—¿Y me vas a decir?—pregunto serio, sin apartar la mirada—¿Usaron protección?

—Luke, por favor—murmuro apenado, si pudiera estaría sonrojado—no quiero hablar...

—Simon—la voz fue dulce pero sería—no sé nada sobre enfermedades vampíricas. Pero estoy seguro de que ustedes dos deberían hacerlo.

Él de cabello marrón oculto su cara entre sus manos realmente avergonzado. Sus pies se movieron a un ritmo invisible.

—¿Por qué quieres saber si lo hicimos con..?

—Por que eres como mi hijo, ese que nunca tuve para obligarlo a inscribirse a el club de fútbol—expreso divertido—además debes usarlo la próxima vez que caigas en su cama.

—Yo no planeaba...—hablo nervioso, demasiado rápido para ser entendible.

—Se que no es así—acepto mirando a sus hombres regresar y abriendo la puerta como si tuvieran que hacerlo—Alaric podría estar de acuerdo conmigo.

Exclamó mirando la silueta alta, musculosa que fruncía el ceño a los miembros de la manada que insistían en ser corteses. Solo observó cómo los sacaba del lugar para poder hablar con calma.

—Simon—exclamó alegremente él hombre mientras tomaba lugar a lado de Luke—es un gustó verte. Los demás están un poco idiotas al no dejarte pasar.

—Alaric—arrullo con voz entrecortada—es un gustó verte.

—Oh, chico—murmuró con una dulzura extraña bailando en su voz—por favor. No me molesta que me trates como tú segundo padre—aseguro mirando al hombre a lado suyo—¿Y por qué está linda reunión? No es que me este quejando.

—Nuestro chico ha tenido su primera vez—Lucian se burló cariñoso tomando de la mano al de cabello gris—con Raphael. Pero no quiere decirme si uso condón durante el coito.

—¡Papá!—siseo agudo y profundo—¿Por qué tienes que llamarle incluso así! ¿Acaso alguien le llama así al sexo en el siglo XXI?—balbuceo acojonado.

La risa del otro hombre ocasionó más vergüenza. No se animó a mirar más de lo necesario.

—¿Y qué tiene eso de malo?—interrogó—he visto como miras a Santiago. Es como verte danzar. Pero aún más torpe.

—Él se fue antes de que despertara—murmuro tan bajo que Alaric casi no logra escucharlo—¿Y si solo fue algo de una noche? Estoy realmente interesado en poder tenerlo más que una noche.

—Oh Simon—la voz del licántropo salió tan apenada—¿Y qué te hace pensar que no te quiere?—le hizo alzar la mirada con una mano en la barbilla—Santiago te mira como si fueras quien cuelga las estrellas en el cielo, como si fueras su sol y su verano.

—¿En serio?—los ojos de color marrón brillaron emocionados e ilusionados—porque él cuelga mi mundo, crea constelaciones y me hace  pensar en galaxias completas.

—Ve, y dile como te sientes—ambos hombres le animaron con una sonrisa cariñosa—de seguro estaba tan asustado como tú. Temiendo que todo fuera diferente al día siguiente. Esperando que te arrepintieras de quererlo.

—¡Gracias!—grito emocionado abrazándolos al levantarse tan rápido como un parpadeó—¡Me saludan a Jocelyn y a Maryse!—informo intentando no salir corriendo emocionado pero resultaba imposible—¡En especial, gracias papás!

Se fue tan rápido que Luke solo pudo reírse. Mientras Alaric parpadeaba incrédulo y negaba con la cabeza. Necesitaban hacer algo pronto con el menor y toda su energía emocionada.

—Lo desangrare hasta la muerte si lastima a Simon—susurró él líder de la manda entre gruñidos.

—Eres un idiota—él de cabello gris le dió un pico en los labios—Raphael se merece a Simon. Los dos se merecen mutuamente.

—¡Tú solo lo dices porque te cae bien!

—Alguien tiene que ser el padre consentidor. Amable y de buen carácter ante los pretendientes de nuestro niño.

—Pfff, adorador de vampiros.

—Lobo gruñón y adorador de Nefelims.

Tengo un electroencefalograma mañana a las 11:00 a. m. Entonces no puedo dormir. Y se me ocurrió un Luke de papá y una relación establecida con Alaric, porque YOLO :v creo que esto terminaría las partes del libro que tenía planeadas. Amenos que quieran saber si Simon o Raphael tuvieron una sesión acalorada después de estas charlas.

Todo es culpa de Magnus Bane¡Lee esta historia GRATIS!