~Capítulo doce~

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Y aquí estábamos con Cassie, arrastrando nuestras maletas hacía la casa de campo de Scott. Si, leyeron bien... maletas.

Somos chicas, necesitamos más que un bolso de práctica para poner nuestras pertenencias. En este sentido los hombres tenían un punto.

—¡Por fin!—nos dejamos caer en el sillón en forma de L posicionado en la sala de estar.

—Tengo hambre—Cass se levantó del sofá tan rápido que apenas lo percibí.

Oí un grito horrorizado y pegué un brinco fuera del cómodo sillón. Corrí hasta la cocina. Antes de entrar tomé prestado un palo de golf que estaba a un costado apoyado en la pared. De Scott, supongo.

—¡¿Qué pasó?!

—¡NO HAY COMIDA!—lloriquéo.

—¡¿QUÉ?!—dejé caer el palo de golf al suelo y abrí la heladera de par en par. Y... era cierto la heladera estaba completamente vacía. Como si recién hubiese sido comprada.

—¡Vamos a morir! ¡Lo sabía! ¡Scott quiere matarnos! ¡Moriremos de hambre!

Cassie daba vueltas por toda la cocina dramáticamente. Rodé los ojos.

—Calma Cass, hay que pensar en algo...—froté mi barbilla en busca de inspiración—¡Listo! ¡Lo tengo! vamos a la tienda a por comida.

—Está bien—se secó las lágrimas.

—¿Estabas llorando?—alcé una ceja burlona.

—No. Mueve tu famoso trasero Scarlett, quiero comida—habló completamente seria.

—Wow. Tus cambios de humor aterran.

Fuimos a la sala y recogimos nuestros bolsos ( los pequeños, claro ) , y salimos de la casa. La mala notícia era que, no teníamos un auto. Por lo que tendríamos que caminar.

***

—Me rindo—Cassie se sentó en una roca que había por el camino.

Ya llevábamos cuarenta minutos caminando, bajo el rayo de sol en busca de un almacén.

—Vamos a morir de hambre, o incineradas con este calor o abandonadas o peor puede que salga de los pastorales un asesino y nos mate—se lamentó abanicándose con una ... ¿Hoja?

—No va a salir ningún ase...

—SE MOVIÓ ALGO! ¡UN ASESINO! ¡CORRE SCAR CORRE!—me di la vuelta y vi a mi amiga correr como una desquiciada hacia un árbol. Y era cierto algo se movía.

Corrí hasta alcanzarla y nos subimos como pudimos al árbol.

—¡No quiero morir!—chilló Cassie.

—¡Yo menos!—estuve de acuerdo. 

Luego de cinco minutos salió un pato de los matorrales.

—¡Era un pato genio!—grité—¡¿Y ahora cómo bajamos?!

Miré hacia abajo. Era muy alto, para ser verdad. Genial. Íbamos a morir y todos se preguntarán que fue de noso...

—¿Hola?

—¿Scar?

—¿Niall? No te escucho muy bien.

—¿Dónde estás? Estoy afuera de tu piso y no atiende nadie...

—¿Niall eres tú? OH, SANTO CIELO.  TIENES QUE AYUDARNOS, VAMOS A MORIR. ¡AUXILIO!—le arrebaté el teléfono a Cassie.

—Niall soy yo.

—¿Scarlett? ¿Qué está pasando? ¿Dónde están? Voy a llamar a la Policía.

—No, no,  no. No llames a la Policía, No es tan grave. Mira lo que pasa es que estamos en un árbol y no podemos bajar y en la casa no hay comida y estamos en un campo. No sé dónde.

—¿Un árbol? ¿Me estas jodiendo?

—¡No te estoy jodiendo! ¡¿Por qué te estaría jodiendo?!

—Calma. Lo siento, ¿tienes una dirección?

—No... ¡Scott! Llama a Scott y dile lo que pasó, te dará la dirección sin problemas.

—Bien. En una hora a más tardar estaré allí.

—¿Niall? ¡TRAE COMIDA!—Cassie gritó arrebatándome el celular. 

Escucho una risa y a continuación la línea muere. ¡Genial! La bateria ha muerto.

Golpeo mi cabeza con una rama, pero no es una idea inteligente ya que me clavo una astilla.

—¡AHHH! ¡Quita! ¡Quita!—Cassie me mira y rie muy fuerte, le gruño y al segundo ella está intentando sacar la espina de mi frente. Joder, duele.

¡Hola! Bueno, primero: perdón por no haber subido en meses. Espero que lean la novela, por que me esfuerzo demasiado en ella. Gracias a los que votan y/comentan. Eso enserio es un gran apoyo moral.

Besos,

Coni xoxo.

¿Atracción? |N.H| ©¡Lee esta historia GRATIS!