Magnus no es él mejor escuchando.

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Luego de un tiempo he decidido darle continuación a esto. No sé, necesito a Magnus haciendo burlas de esto. Y creo que muchos quieren saber exactamente como se acostaron por accidente y tal vez tengamos a Luke avergonzando a Simon sobre el sexo (sí es que les gusta la continuación), jajaja.

Magnus miró al vampiro en frente suyo. Sus dedos temblaron ante lo asustado y preocupado que se dejaba ver. Pocas cosas habían logrado asustar al buen líder del clan, en realidad lo único que había permitido que lo pusiera tan inestable fueron las muertes de sus hermanos. No le hizo mucho caso mientras preparaba el Bloody Mary, realmente sangriento con un poco de licor.

Se sentiría ofendido si cualquiera le dijera que parecía una vieja chismosa con una vieja amiga. Pero no podía evitar sentirse bien al saber cómo iba todo con su hijo adoptivo. Eso fue hasta que los estragos del alcohol tomaron lugar en el cuerpo del vampiro.

—Hace aproximadamente una semana me acosté accidentalmente con Simon—confeso ya un poco pasado de copas, apenas empezaba a sentir el efecto, nada grave como Magnus.

Las palabras un poco arrastradas consiguieron que se riera por lo bajo. Ya que podía ver los colmillos pinchar un poco sus labios.
Hubo una pausa algo inesperada del brujo. Eso no sabía cómo tomarlo. Porque no había un método exacto para tener sexo accidental.

—¿En serio?—no entendía el hecho de decir que fue un accidente cuando Raphael babeaba por Sheldon.

—Sí.—parecía que ni él entendía el punto.

—Dormiste accidentalmente con Simon—repitió con calma como intentando encontrar una forma de acostarse con alguien accidentalmente.

—Mi novato. Mi cría.

Hablo como sí todavía fuera él polluelo ya que pensaba que no lo estaba ubicando.

—¿Accidentalmente?—en su voz había incredulidad, nadie tenía sexo por accidente.

—Sí Magnus.

—No entiendo—la duda por fin se deslizó de sus labios—¿Y tropezaste con algo?—dio un largo trago intentando borrar los pensamientos tontos.

Porque podía imaginarse a Simon desnudo y a un Raphael aprovechándose de eso. Saco esa maldita idea, no necesitaba tener la imágen de un Sheldon muy desnudo, o tal vez de imaginarse a los dos desnudos y tropezando para tener coito. Sacudió la cabeza con calma y miró al hombre enfrente suyo. Parecía tan pequeños en esos momentos, casi un siglo viviendo y nada podría compararse con la mirada perdida del chico. Ni cuando aprendió a sostener de nuevo su fe.

—Bueno, todo fue realmente confuso—declaró entretenido en lo que parecía ser una costosa tapicería—solo recuerdo que se estaba riendo.

—Una risa no provoca que te acuestes con alguien—se burló tomando de su cóctel de color púrpura—a menos que esté tan caliente como Alexander.

Raphael rodó los ojos con odio.

—En primera—aclaró su voz extrañamente aguda por el alcohol—Simon es mejor que tú cazador de sombras. Esos labios son una maldita condena cuando están en el lugar adecuado—comento sin darse cuenta—en segunda. Tú fuiste él que me hizo darme cuenta que habían algunos sentimientos inconclusos hacia él polluelo. Y en tercera, no puedes culparme tiene un trasero que, Dios podría tocar todos los días...

—Magnus hizo una mueca de asco sin dejar de beber para no tener que imaginarlo—¿Estás seguro de que no perdiste el cerebro al conocer a Sherman?

—Vine aquí buscando ayuda. No a que me critiques.

—Bien—acepto de mala gana—¿Qué fue exactamente lo que sucedió?

—Estábamos teniendo una noche—murmuro con el ceño fruncido intentando recordar algunos detalles de lo ocurrido—él aseguraba que me gustarían estás películas llamadas Star wars o algo así.

—Shelly, siempre tan nerd.

—Su nombre es Simon—siseo enojado—¿Y me dejarás terminar o seguirás interrumpiendo?

Hizo un gesto despectivo con la mano señalando al de rizos. Le restaba importancia. Su cóctel había desaparecido hace poco y en vez de levantarse a preparar otro. Solo hizo que apareciera en su copa con un chasquido de dedos.

Dios, bebía de la bolsa como si fuera un bebé, sus colmillos clavados con tan poca elegancia, y esas manchas de sangre bajando por su barbilla—Raphael pudo jurar que su garganta se secaba ante el recuerdo—Simon lamiendo sus labios. Solo termine encima suyo succionando, mordiendo y limpiando la poca sangre que desperdicio.

Magnus se sorprendió al escuchar su lengua natal. Él latino no solía hablar tan seguido en español. Solo cuando realmente las emociones le sobrepasaban.

Se que no quieres escucharlo. Pero sus gemidos, que Dios me perdone pero he pecado—afirmo soltando su vaso vacío sobre la alfombra afelpada—no pude aguantarlo Magnus. Apenas se ocultó el sol salí corriendo de la cama, ¿Y sí no siente lo mismo?

—Bueno, en verdad no necesitaba tantos detalles—bromeo intentando aligerar el ambiente—pero debes ser todo un hombre e ir a hablar con Simon. No creo que haya aceptado estar contigo para que no signifique algo.

Estoy asustado—acepto jugando con sus manos—él decía que era su primera vez. No creo poder soportar esto, los nervios, la necesidad de protegerlo y que al final no sea tan importante en su vida, porque moriría por él.

—Lo eres—aseguro dejando su bebida olvidada en algún lado—Raphael, eres él chico más dulce que conozco, luego de mi Alec—mirar al vampiro rodar los ojos con diversión, le hizo sentir un poco mejor—así que él sería un tonto si no puede verlo.

Raphael suspiro recostandose mejor en el caro sillón mirando el techo. Qué extrañamente brillaba tanto como su dueño. Se relajo notablemente recordando la voz de Simon pérdida entre el placer y sus pequeños gemidos que proclamaban su nombre. Sus dedos aferrándose a las sábanas, las manos acariciando su cabello. Esos labios rojos y suaves que le besaban hasta quedarse sin aire, algo que era completamente absurdo. Ya que no respiraban. Pudo recordar cómo murmuraba promesas en hebreo, un idioma que le resultaba imposible.
Podía sentirse inseguro ante lo poco que Simon había repetido durante toda la noche: “אני אוהב אותך רפאל. לנשוך אותי ולהפוך אותי לשלךno había logrado entender nada, pero estaba seguro que Simon tampoco lo hizo cuando empezó a reverenciar lo en español.

—No seas un cobarde—la voz de Magnus le saco de sus pensamientos—ve y dile como te sientes. No vaya a ser que ese tipo Stan; que por cierto es un vampiro altamente desagradable, se aproveche de tu descuido—lo saco de su sillón favorito para arrastrarlo hasta la entrada del desván—¡Y no regreses hasta que Stanley sea parte de la familia!—sentencio él gran brujo de Brooklyn cerrando la puerta en su cara.

—¡No necesitaba ser expulsado!—grito irritado caminando hasta el Dumort. Debería tomar una decisión antes de que la noche terminará, o Magnus sería capaz de torturarlo toda la eternidad por dejar pasar todo aquello que estaba sucediendo con Simon.

Se supone que era un One-shot. Pero luego pensé en Magnus. Y tal vez Raphael platicando algo de lo que sucedió. Y me ahogue en escribirlo. Así que pueden castigarme si quieren:
אני אוהב אותך רפאל. לנשוך אותי ולהפוך אותי לשלך.
Significa: Te amo. Raphael muerdeme y hazme tuyo. La verdad no sé hebreo :v no me juzgues por eso. Disfruten a Bane Shippeando Saphael a potencia.

Todo es culpa de Magnus Bane¡Lee esta historia GRATIS!