Capítulo 8 - Premio a la mejor hermana mayor (En edición)

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Nunca me lo había preguntado. ¿Sigo enamorada de William? Tras hacerme esa pregunta, dos respuestas contradictorias, sin una razón ocurrente, se presentaron en mi cabeza, dejándome plenamente desconcentrada.

Si.

No.

Miré hacia mis manos y me puse a pensar. Tal vez deba reformar la pregunta, ¿alguna vez estuve enamorada de él? ¿O solo eran simples caprichos?

Me gustaría decir con certeza que nunca lo amé, que todo era por un capricho, pero si quería dejar de mentir, debería de empezar siendo honesta conmigo misma. Y ese es un buen comienzo.

Observé a mamá, la cual no me presionaba con su mirada, creo que ni siquiera esperaba una respuesta. Por lo que me dejó tranquila, ¡tenía más tiempo para pensar!

Creo que mamá me hizo esa pregunta, no con el fin de ella saber, sino para que yo misma reflexionara.

Si no estoy enamorada de él, entonces, ¿por qué quise darle celos? Aunque eso fue solo algo que hice por nervios... ¿no? Mentir y decir que Danny es mi novio fue por puros nervios.

Es una maldita estrella que debe de acostarse con tantas chicas hermosas y de poco coeficiente intelectual. ¿Cómo yo puedo luchar contra ello?

¿Quiero luchar por él?

Ya estaba confundida. ¡No me entendía a mi misma! Mamá al ver mi cara de confusión soltó una pequeña risa.

- Cuando me enamoré de tu padre fue peor...- habló con una pequeña sonrisa asomándose a través de sus labios.

Nunca hablamos de papá, al menos no con ella. Yo fui quién les explicó a mis pequeños hermanos que papá no volvería más. Fui yo quién, aún siendo una inocente niña, tuve que aceptar la realidad y dejar las niñerías atrás.

Y en sus ojos no notaba ningún resentimiento al hablar de él, era como una nostalgia, un recuerdo hermoso sobre su vida...

De pronto, quise saber más. Nunca supe la historia de mis padres.

- ¿Y cómo fue?

Mamá no me observaba, tenía la mirada perdida. De-de se había levantado del suelo ya hace un par de minutos a buscar flores... actitudes que se desvanecen con la edad.

- Todo comenzó un cuatro de julio. Lo recuerdo bien por que estaba viendo fuegos artificiales- sonrió mirando al cielo como si pudiera verlos-. Me dijo un piropo muy... desagradable.

No pensaba preguntarlo, de todas formas.

- Tenía quince años, y ese piropo me asustó. Me fui corriendo con mis hermanos mayores a explicarles lo que pasó.

Oh, no. Sawyer, Vincent y Cameron... para explicarlo mejor diré que ellos son algo brutos hasta con los abrazos cariñosos. Los tres se mudaron a escocia, ya hace mucho tiempo.

Digamos que, la última vez que los vi fue cuando nació De-de. Tampoco hablo mucho con ellos, es que viven en un campo escoces... dicen que no hay mucha recepción.

- Como ya te habrás imaginado, ellos golpearon a tu padre... estuvo internado un mes y medio- bajó su mirada a la tierra y la observó atentamente-. Me sentí tan mal que lo visité. Antes de que pudiera pedir disculpas, él se disculpó conmigo... diciendo que había sido terrible y que debería aprender a cerrar la boca cuando ve chicas bellas.

Me sonrojé con su comentario. ¡Eso era tierno! ¿O no? Me refiero a que la historia es linda, ninguno de los dos hubiera imaginado que terminarían casados y con tres hijos. Pero dejé de sonrojarme al recordar que él nos abandonó sin ninguna razón.

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