Capítulo único

38 6 0
                                        

El aire estaba impregnado con la fragancia de un perfume caro, uno que Sehun reconocía al instante, porque se había aferrado a su piel en más de una ocasión. Chanyeol estaba allí, apoyado contra la pared con esa sonrisa torcida que lo volvía loco, su camisa negra desabrochada lo suficiente como para revelar la línea de su clavícula. La luz tenue del bar hacía que sus ojos parecieran aún más oscuros, más peligrosos.

-¿Me estuviste esperando? -preguntó Sehun, fingiendo indiferencia mientras tomaba asiento en el taburete junto a él.

Chanyeol dejó su vaso sobre la barra y se inclinó apenas, el calor de su aliento rozando la piel de su cuello.

-Sabes que sí.

Sehun tragó en seco. No era la primera vez que jugaban a este juego, pero cada vez Chanyeol lograba desarmarlo más rápido. Sus dedos largos se deslizaron por la piel descubierta de su muñeca, apenas un roce, y aún así, Sehun sintió que su cuerpo entero reaccionaba.

-Sigues haciéndolo -susurró, con los labios rozando el borde de su vaso.

-¿Haciendo qué? -Chanyeol se hizo el desentendido, pero Sehun podía ver la diversión en su mirada.

-Tocarme como si fuera un accidente -respondió Sehun, mirándolo de reojo-, cuando sabes perfectamente lo que haces.
Chanyeol rió, bajo y grave.

-¿Quieres que deje de hacerlo?
Sehun odiaba lo fácil que era caer en su juego. Odiaba que con un simple toque, con un simple roce, su piel ardiera como si estuviera hecha para las manos de Chanyeol.

-No.

Era apenas un murmullo, pero lo suficientemente claro para que Chanyeol lo escuchara.

-Entonces ven conmigo -susurró en su oído, su voz ronca y grave, haciéndolo estremecer.

No era una petición. Era una promesa.

Sehun cerró los ojos por un segundo, sintiendo la calidez de la palma de Chanyeol deslizándose por su brazo, apenas tocándolo, dejándolo con la piel erizada y el deseo latiendo en su pecho.

Quizás algún día podría resistirse a esos dedos que lo marcaban incluso sin presionarlo.

Pero no hoy.

La noche era cálida, y el aire nocturno de la ciudad apenas lograba enfriar la piel de Sehun cuando salieron del bar. Chanyeol lo llevaba de la muñeca, sus dedos apenas rozándolo, como si estuviera probando hasta dónde podía empujarlo antes de que Sehun se apartara. Pero Sehun no lo hizo. No lo había hecho en mucho tiempo.
Subieron al departamento de Chanyeol en silencio, como tantas otras veces. No hacía falta hablar cuando el cuerpo de Sehun ya le respondía a cada gesto. Pero esta vez... esta vez se sentía distinto.
La puerta se cerró tras ellos, y antes de que Sehun pudiera dar un paso más, Chanyeol lo acorraló contra la pared. Sus manos se apoyaron a cada lado de su cabeza, su cuerpo inclinándose lo suficiente para que Sehun pudiera sentir su calor, su respiración entrecortada.

-Dímelo -susurró Chanyeol, su voz baja y ronca, casi una súplica.
Sehun parpadeó, confuso.

-¿Decirte qué?

-Que esto es solo un juego para ti. Que solo es físico.

Sehun sintió su pecho apretarse. No era la primera vez que estaban así, tan cerca, con el deseo ardiendo entre ellos, pero era la primera vez que Chanyeol hablaba con esa intensidad, con esa urgencia.

-¿Y si no lo es? -La pregunta escapó de sus labios antes de que pudiera detenerla.

Los ojos de Chanyeol se oscurecieron.

-Entonces dímelo.
Los dedos de Chanyeol se deslizaron por su mejilla, apenas un roce, tan delicado como siempre, pero esta vez con un temblor que delataba que él también estaba nervioso.

-Sehun...

El corazón de Sehun latía tan fuerte que apenas podía pensar. Sentía el calor de Chanyeol envolviéndolo, su toque ligero que siempre lo volvía loco, pero ahora, más que nada, sentía algo más profundo, más aterrador.

Sehun tragó en seco y, con un último respiro, dejó caer la barrera que tanto tiempo había mantenido en pie.

-No quiero que esto sea solo físico -susurró-. No quiero que seas solo un toque que me haga arder y luego desaparezca.

Chanyeol cerró los ojos un instante, como si sus palabras fueran un golpe directo a su pecho. Luego, con una sonrisa pequeña, llena de alivio, dejó caer su frente contra la de Sehun.

-Tampoco quiero que lo sea.
La confesión se derritió entre ellos como una llama suave pero imparable.

Sehun sintió los labios de Chanyeol rozar los suyos, primero apenas un roce, luego con más certeza. Se besaron lento, con años de deseo contenido y la certeza de que, esta vez, no se soltarían.

Chanyeol sonrió contra sus labios antes de murmurar:

-Por fin... puedo tocarte como realmente quiero.

El aire en la habitación se sentía denso, cargado de deseo y algo más profundo que ninguno de los dos se había atrevido a poner en palabras hasta ahora.
Chanyeol tenía a Sehun contra la pared, su aliento cálido rozando sus labios, sus manos firmes sujetándolo por la cintura, como si temiera que pudiera desaparecer en cualquier momento.

-Dime que me quieres -murmuró, su voz grave y temblorosa.

Sehun, con el rostro encendido y la respiración entrecortada, dejó caer la última barrera que lo contenía.

-Te quiero, Chanyeol.

La respuesta pareció romper algo dentro de él. Chanyeol se inclinó de inmediato, atrapando sus labios en un beso feroz, desesperado. Sus lenguas se encontraron en una batalla ardiente, sus manos recorriendo piel, despojando a Sehun de su ropa con una lentitud tortuosa, como si quisiera memorizar cada centímetro descubierto.

Sehun jadeó cuando Chanyeol lo empujó suavemente hacia la cama, su cuerpo cubriendo el suyo en un movimiento posesivo. La calidez de su piel contra la suya lo hacía arder, su boca explorándolo con besos húmedos y hambrientos.

-Siempre te he querido así -susurró Chanyeol contra su clavícula, dejando una marca en su piel-. Siempre.

Las palabras enviaron un escalofrío de placer por la columna de Sehun, haciéndolo arquearse bajo él. Sus manos se aferraron a los hombros de Chanyeol, sintiendo la tensión de sus músculos mientras se movía sobre él, tocándolo de una manera que hacía que su mente se nublara por completo.

Cada roce, cada embestida, cada susurro era una confesión silenciosa, una promesa de que esto no era solo un capricho pasajero.

-Chanyeol... más...

El sonido de su nombre escapando de los labios de Sehun, tan necesitado, tan entregado, encendió aún más el deseo en él. Chanyeol lo besó con fuerza mientras lo hacía suyo, su cuerpo marcando un ritmo que los llevaba al borde una y otra vez, hasta que finalmente el placer los envolvió por completo, haciéndolos temblar enredados el uno en el otro.

El silencio que quedó después solo fue interrumpido por sus respiraciones agitadas. Chanyeol no se apartó, simplemente deslizó una mano por el cabello de Sehun, con una ternura que contrastaba con la intensidad de lo que acababan de compartir.

-Me alegro que esto no sea solo una noche -murmuró, sus labios rozando la frente de Sehun.
Sehun sonrió, cansado pero satisfecho, enredando sus dedos con los de Chanyeol.

-No lo será más.

Porque esta vez, ninguno de los dos quería soltarse.

Touch It [One Shot]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora