El aborto es legal o clandestino, deciden ustedes

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Hoy vamos a hablar de:

Ni idea de cómo es en otros lados, pero acá un senador representa los intereses de su provincia

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Ni idea de cómo es en otros lados, pero acá un senador representa los intereses de su provincia. En Argentina son 24 provincias y en el Senado llegan tres por cada una. Al momento de votar una ley, la que pone las cosas en orden es el vicepresidente. En este caso, Michetti. Quien llevó a cabo la sesión de muy mala manera. Marcando una clara diferencia entre los que están en contra de la ley y los que están a favor. Dandole mucho más tiempo a los primeros a exponer y apurando y hasta interrumpiendo a los que dan más argumentos que sus creencias y moral. Llegado un punto, Michetti se paró (figurativamente) y se fue. A ese nivel.

Cabe aclarar que Michetti nunca ocultó su postura en contra del aborto. Ninguna de las que acompañan a Mauri lo hizo. Y ella fue una de las que cuestionó las excepciones del Código Penal, diciendo... me da impresión hasta repetirlo, que hay cosas mucho peores que una violación. Onda, seguí tu vida. Se caga en todas. Felicidades por representar tan bien al Estado.

El debate fue larguísimo. Empezó a las diez y media de la mañana del día miércoles 8 de agosto del 2018 y terminó a las tres y media de la madrugada del jueves 9. Los votos ya se sabían. Antes de empezar había una mayoría confirmada que iba a votar en contra. Al menos 37 contra 31 que estaban a favor. Después había indecisos o quienes se abstenían. Esto no cambió en ningún momento. A las ocho de la noche yo ya había perdido la es esperanza. Hice un esfuerzo enorme por escuchar a quienes están ahí. De hecho hoy me fije los nombres de los senadores pro-vida así NO LOS VOTO NUNCA MÁS.

No nos vamos de la plaza hasta que estos tipos se vayan, me decía un amigo. Y tenía razón. La vergüenza que me hicieron sentir algunos es de no creer. Y en serio lo intenté. Por eso acá traigo algunos de sus argumentos. Hablando en serio, el debate estuvo bueno. Al igual que el que se dio en diputados. Porque más que perder la fe en la política por completo, creo que me hizo tomar conciencia acerca de las elecciones.

Elegí cinco hombres y cinco mujeres y traté de que se dieran una idea de por dónde viene la cosa. Cada uno tenía diez minutos para hablar. Obviamente, también se cagaron en el tiempo, ya que estamos. A modo general les puedo decir que varios empezaron su discurso agradeciendo a un montón de gente como si estuvieran en la premiación del Martín Fierro. Porque sí, el país los estaba mirando, pero ninguno de nosotros los aplaudió. Al contrario.

Escuchando me di cuenta que lo que más les jode de la triada es el «gratuito». Los senadores hicieron mucho hincapié acá aún sin nombrar la palabra. Cuando decían que íbamos a abortar en cualquier momento y sin fundamento, usaban una definición de lo «gratuito» Y cuando ninguno tenía en cuenta lo traumático de la situación, sino que nos obligaban a parir, lo hacían basados en la segunda definición. Pero ni vamos a abortar en cualquier momento, ni nos sale gratis. Hay secuelas. Hay dolor y hay muertes.

También admitieron en más de una ocasión que no podían votar dejando de lado sus creencias y hasta les parecía injusto que algunos de sus compañeros senadores se lo hayan pedido. Injusto no, más bien lógico. No toda tu puta provincia responde a tus creencias. Deberías priorizar el bien común antes que el personal. Me cansé de escuchar discursos autorreferenciales. Llegado un punto ya no quería que me pidieran perdón por votar según su creencia. A ver, no sos ningún mártir. Estás mirando para otro lado y lo único que rescato de los 38 que votaron es la hipocresía con las que se manejaron. Se llenaron la boca hablando de una prevención que no existe.

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