De nuevo me encontraba en la cafetería en pleno horario de clase, aunque, de nuevo, mi profesor había faltado. Sabía que no debería salir de clase, pero tenía que repasar para un examen que tendría en un par de horas.

Esta vez no era la única que se encontraba allí, había un par de chicas de primero, alguno de cuarto y Harry Styles. Sonreí por inercia, no mucha gente conocía de verdad a ese chico, por eso me sentía afortunada al saber que yo no estaba en esa lista.

Harry nunca cambiará. Pensé.

Lo había conocido en mi segundo año, cuando lo habían trasladado a este centro. El primer día de clase fue la primera vez que lo vi, estaba siendo empujado por unos chicos de último curso –recuerdo que no me caían muy bien esos chicos- Me acuerdo de mi reacción al verlo en el suelo, indefenso, frente a ellos; corrí hasta ellos y le pegué a alguno en la ingle (hasta en aquellos tiempos era una rebelde).

Desde ese día no se metieron con Harry y yo empecé a hacerle compañía cuando lo encontraba por la biblioteca. No fue hasta un mes después que hablamos, no fue mucho, pero a partir de allí empezamos a ser amigos, puede que confidentes más bien.

Seguimos hablando cuando empezó a hacer amigos, pero las tardes en la biblioteca se fueron acabando progresivamente y, unos meses después, nuestra relación se basaba en saludarnos por los pasillos y hablar de vez en cuando.

Ahora tenía ganas de hablar con él.

Me levanté sin hacer mucho ruido, no quería molestar a las demás personas presentes. Harry se encontraba solo en una mesa, con un par de libros abiertos sobre la mesa. Trigonometría, pode leer en la portada de unos de los libros.  Hice una mueca ante eso, yo también tenía un examen de trigonometría hoy.

-         Hola Juliet –dijo, sin alzar la vista hacia mí, estaba apuntando alguna cosa en su libreta-.

-         Hola Edward –la contesté, sentándome en la silla a su lado, él solo bufó-.

Reí ante su reacción, sabía que su segundo nombre no era de su agrado, esa era una de las cosas en las que nos sentíamos identificados con el otro: a ninguno de los dos nos gustaba nuestro nombre por alguna razón.

Observé detenidamente todo lo que había sobre la mesa: libros, libretas, un estuche, su mochila y un batido de chocolate de la cafetería.

Bingo.

Cogí el batido y lo miré detenidamente, quería beber, pero al mismo tiempo sabía que las babas de Harry estarían por toda la pajita. ¿Qué más da? No es como si tuviera mononucleosis. Bebí lentamente, saboreando el chocolate. Sí, sin duda era mi sabor favorito.

Me atraganté al ver la cara de Harry, sinceramente, era divertido verlo con los cejas alzadas y negando lentamente la cabeza. Era divertido cuando hacía esas cosas.

-         Es. Mi. Batido –dijo, intentado hacerme llegar su intento de “cara asesina”, pero lo único que consiguió fue que me riera más-.

Dejé de nuevo el batido sobre la mesa ante la atenta mirada del chico. Le saqué la lengua, haciendo que riera. Sin duda, me encantaba su risa, era una de esas cosas que no muchos podían ver.

-         La próxima vez te compraré un batido, tranquilo.

-         Te recuerdo que ya me debes cinco –dijo-.

-         Bueno, pues en tu cumpleaños te los compro –le dijo riendo-.

-         ¿Te acordarás o tendré que enfrentare a la mirada horrorizada de tus amiguitas? –preguntó, haciendo una breve demostración de la cara que tendrían todas las chicas si llegara a hacer eso. Reí amargamente, tenía razón-.

Blue, Deep and Yours |Louis Tomlinson|¡Lee esta historia GRATIS!