Capítulo 3: Aspirando a las estrellas

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—Te enseñaré todo lo que tú quieras. Quédate conmigo y te enseñaré otra manera de vivir y ver la vida... —contestó a mi suspiro, regresando a mis labios para besarlos con ternura. Se alejó de ellos y me besó la mejilla, la punta de la nariz y la frente.

—Pensar en que acabo de recuperaros y que después de este curso no se sabe nada... Priya, no quiero tener que irme, ya sufrí bastante con mi chico. Me ha costado más de cuatro años poder pasar página y hay noches en las que me despierto sollozando. No quiero que me hagan daño y tampoco quiero hacerlo... —confesé, rompiendo en llanto. Esas inseguridades y pensamientos no dejaban de torturarme porque me vi muy sola y alejada de mis seres queridos, no quería volver a experimentarlo de nuevo.

—Shhhh, llora todo lo que necesites. Recuerda el carpe diem, disfruta del momento. Estoy aquí para ti, para lo que necesites... Te amo y eres una de mis mejores amigas, no quiero verte sufrir —susurró con ternura junto a mi oído, comenzando a acariciar mi largo y espeso cabello castaño para tranquilizarme—. ¿Yeleen ha vuelto a molestarte?

—No, creo que me equivoqué al juzgarla... No es mala persona, solo se siente muy presionada por el cargo de su madre como dueña de una de las galerías más prestigiosas, no quiere defraudarla ni ser una deshonra, por lo que el estrés deriva en esa personalidad. Hablamos como personas normales.

—Me alegro por ti y por ella. Si hubiera tenido algo que ver con el motivo de tus lágrimas, la mataría.

—¿Otra persona más a tu lista de homicidios? ¿Creía que Nath tenía preferencia?

—Cierto... Nath es un capullo que te ha hecho sentirte mal al no saber controlar a sus contactos... Creo que no es lo más adecuado que unaestudiante de Derecho quiera matar a alguien.

—Eso es cierto, pero conocerías tus condiciones como la palma de tu mano —bromeé hundiendo mi rostro en su pecho.

—¡Eh! Me haces cosquillas. Creo que no estás muy cómoda en este escritorio tan frío y duro, vamos a cambiar de sitio. —Con esas palabras, volví a verme en sus brazos, llevada como toda una princesa, cayendo ambas a la suavidad de mi cama de reducidas dimensiones.

Priya se encontraba recostada sobre uno de sus lados, apoyada en su codo y acariciando y mimando mis mechones castaños, sonriendo con ternura y calidez. El sol producía un efecto sublime en su piel y unos juegosde sombras que le daban cierto misticismo.

—Eres tan perfecta que esto parece irreal... —susurré, llevando una de mis manos a su rostro para intentar memorizarlo, ella besaba mi mano y sonreía embobada.

—Tú eres perfecta también. Creo que me idolatras un poco. —La modestia era uno de sus fuertes también, una de las pocas cosas que eran capaces de sonrojarla eran los cumplidos.

—Te sonrojas con cualquier cumplido —bromeé, robándole un beso suave y corto.

—No cualquier cumplido, solo si eres tú quien los dice. —Me tomó por la muñeca para atraerme a ella y volver a besarme con profundidad y pasión. Podría estar así toda una eternidad—. ¿Me dejarías sanar tu roto corazón a base de amor?

—¿De verdad que necesitas una respuesta? —pregunté con sarcasmo.

—Bueno, prefiero sentirme segura...

—Claro que sí, tonta. —Reí ante esa expresión avergonzada, juntando mi frente con la de ella y quedándonos así durante varios minutos.

—¿Quieres que dediquemos el resto del día a nuestras tesinas? —cuestionó con dulzura en su voz, conectando su mirada celeste con la esmeralda de la mía.

[Fanfic CDMU] [Priya] Enséñame a amarRead this story for FREE!