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Yoongi suspiró dejando a su lado la pequeña mochila que llevaba, había tomado el tren de las diez de la mañana y con suerte llegaba a Daegu en un par de horas. Tenía libre ese fin de semana, había hablado con Jimin, era claro que ambos aún debían hacer muchas cosas para poder mudarse.


Jimin quería comenzar a empacar algunas cosas por lo que el menor decidió quedarse en Seúl para comenzar con esa pesada labor, al parecer Taehyung y Jungkook iban a apoyarlo; Yoongi por su parte deseaba visitar a su familia, quería hablar con su madre acerca de sus futuros planes con Jimin y quería hablar con su hermano para pedirle ayuda en caso de necesitar una camioneta para transportar cosas.


Además, Yoongi siempre disfrutó de viajar solo, no es que no quisiera tener a Jimin a su lado, por supuesto que sí, pero ese tipo de viajes cortos que realizaba le ayudaban a despejar su mente, después de todo algunas cosas nunca cambian y Yoongi siempre fue un chico un tanto solitario.


Necesitaba organizarse bien, el empleo lo tenía ocupado la mayor parte del tiempo, los nuevos proyectos en la compañía habían requerido de los compositores y editores, y él al ser parte de ese departamento se había vuelto completamente dependiente del trabajo. El pelinegro intentaba no sobrecargarse, cada que pasaba su hora del almuerzo o cuando se desvelaba pensaba en Jimin, le había prometido que iba a cuidar su salud, lamentablemente en muchas ocasiones tenía el tiempo contado para entregar su trabajo, la cafeína se había vuelto su fiel compañera, sin olvidar su estudio, era ahí donde pasaba la mayor parte del día.


Al ser una persona bastante perfeccionista y dedicada, le gustaba que las cosas salieran bien. La mayoría de las personas que lo conocían sabían que si algo no le gustaba en una canción, hacía hasta lo imposible para que quedara complacido, y eso le quitaba mucho más tiempo pero los resultados lo hacían sentir tranquilo y bien consigo mismo. Ahora que debía trabajar en equipo agradecía que no todo el trabajo quedaba sobre sus hombros, sus colegas laboraban bien, le agradaba el ambiente en el que se desarrollaban, cada quien respetando las opiniones y participaciones, hasta ahora no había surgido ningún percance y se había adaptado rápido a sus compañeros.


Algunas veces le costaba creer todo lo que estaba sucediendo en su vida, tenía esos pensamientos comparando su pasado con su presente, la manera en la que Jimin influía en su vida, había logrado ser parte de una compañía y trabajaba haciendo lo que más le apasionaba, música. ¿Cómo es que había sido tan afortunado? ¿Realmente todo iba a estar bien?  Esas y más preguntas circulaban por su mente, no era pesimista o dudaba de lo que podía lograr, solo le costaba asimilar que su vida estuviera en balance, después de tantos altibajos, el pelear por sus sueños había sido agotador y aún tenía muchos más que cumplir, sin embargo, ahora era un adulto con responsabilidades y una vida nueva que manejar, pronto se mudaría y compartiría más tiempo con Jimin, el vivir juntos no estaba en sus planes al inicio, y muchos podrán pensar que es precipitado; para Yoongi el tener cerca a Jimin le brinda estabilidad infinita, sin él ahí su vida pierde sentido.


Tal vez es por la manera en la que Yoongi decidió dejar entrar a alguien a su vida después de mucho tiempo, era verdad que algunas veces no valoró la palabra noviazgo, sus pensamientos eran simples, "Soy joven, ¿Para qué quiero a alguien a mi lado si ya estoy bastante arruinado?". Probablemente en ese momento no había madurado lo suficiente para entender que el estar solo muchas veces no es la mejor opción, no en el sentido de no querer expresar sus emociones, el error fue ese, dejarse asfixiar por sus propios demonios y no enfrentarlos, pensar que podía lograrlo solo y que no necesitaba de alguien para ser feliz. Quién diría que el Yoongi actual necesitaba no solo de Jimin, necesitaba de su familia, amigos, compañeros y por supuesto de él mismo.


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