Capítulo 38

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Anne sonrió—. ¿Están seguros de que no quieren quedarse aquí, cielo? —preguntó la mujer, entregándole a Louis su pequeño niño envuelto en algunas mantas ya dormido. —Pasa de la media noche, puedo acomodar las sabanas de la habitación para invitados.

Harry sonrió, permitiendo que Louis saliera por la puerta principal antes que él—. Nos quedamos hoy en casa mamá, pero mañana vendremos a tomar el desayuno contigo, ¿te parece?

La mujer abrazó a su hijo y besó su mejilla con amor—. Por supuesto cielo, los estaré esperando. —se separó y fue hasta Louis, despidiéndolo y besó la regordeta mejilla de Ethan también—. Me encantó que vinieran a visitar, como una pequeña familia. Vengan más seguido, por favor. La vieja Anne se siente un poco solitaria por aquí.

Louis rió, devolviendo el besó de Anne—. Oh, por favor. No eres tan mayor, haré que Harry cumpla su palabra, mañana temprano estaremos aquí.

—¿No trabajarás?

Harry finalmente pasó un brazo por los hombros de Louis y acomodó la manta de Ethan para cubrirle de la fría noche.

—Sí, por suerte tengo el turno de la tarde. De todas maneras el Lunes comienzan las vacaciones navideñas, y podremos hacer más reuniones como éstas.

Anne asintió sonriente—. Me parece bien, que descansen mis amores. Nos vemos mañana.

—Buenas noches mamá. —se despidió Harry.

—Buenas noches cariño.

Louis también le sonrió—. Que duermas bien.

—Y tú, hasta mañana.

Unos momentos después se encontraban caminando por la acera, el viento estaba muy frío y Louis comenzó a tiritar para cuando se dio cuenta. Cubrió aún más a su niño y se repegó a Harry, quien le seguía abrazando.

—Te dije que usarás el otro abrigo.

Sonrió—. Por suerte no está muy lejos.

—¿Te gustó visitar a mamá? —dejó un beso en su frente.

—Por supuesto. Ella es muy amable y graciosa. Como tú.

—¿Quieres que te cuente un chiste de nock, nock?

Louis rió—. Te quiero mucho, pero esos chistes son pésimos.

Harry sonrió—. Knock, knock.

Louis suspiró—. ¿Quién es?

—Talandas.

—¿Qué Talandas?

—Yo muy bien, ¿y tú?

[...]

Habían llegado a la casa de Harry con Ethan aún dormido en los brazos de Louis, el frío estaba muy agresivo esa noche, dejando muy claro que las fechas de nevada estaban más que cerca. Entraron y Harry enseguida encendió la calefacción junto a las luces tenues que le daban un toque más calido a su hogar, cerraron las puertas con seguro y Louis sonrió junto a Harry quien le acompañó hasta las escaleras que guiaban a los dormitorios.

—¿Quieres un poco de leche antes de dormir? —preguntó amable mientras miraba a Louis. El castaño asintió despacio, unas severas ojeras debajo de sus brillantes ojos que le dejaban ver cansado y adorable.

Harry llevó sus manos hasta el pequeño vulto que era Ethan en esos momentos y Louis lo soltó sin más, dejando que Harry lo llevara a su pecho. Acurrucó al bebé y se acercó para besar despacio los labios delgados de Louis.

—Yo lo pondré cómodo. —susurró aún en su boca—. Estás cansado, voy a calentar esa leche para ti. Sólo dame un momento, ¿está bien?

Louis sonrió, dejando otro casto beso en los labios de Harry—. Te adoro —murmuró.

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