¡Hey, Alec!

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Alec le había llamado apenas el sol se puso. No sabía exactamente que sucedía pero estaba preocupado cuando la voz de su muy agitado amigo le citó en un cementerio Católico. Bueno, no le afectaba tanto como se suponía, era un total judío que no sabía que hacian los cristianos o católicos. Pero por respeto aprendió aunque sea a persignarse.

—¡Hey, Alec!—saludo al ver al azabache en esos colores tan oscuros. Siempre era así, desde que lo conoció—¿Y por qué la cita en tan improvisada?

—Simon—él de ojos azules le abrazo apenas lo tuvo cerca—necesito que no te enojes.

No entendió muy bien. Fue citado en tal lugar a esas horas de la noche. Cuando él azabache mayor solía invitarlo a su departamento a tomar un poco de sangre mientras hablan de como Jace, Clary, Izzy se encontraban de viaje. O como Jocelyn junto con Luke disfrutaban el mundo luego de haber podido hacer ese ritual para hacer sonreír a Clary.

—¿Qué sucede?—pregunto preocupado—¿Te pasó algo?—sujeto al hombre con fuerza. No quería soltarlo hasta asegurarse que Alec se encontrará de maravilla.

Entonces observó en silencio. Aún sin que Alec lo soltará como es que un azabache aparecía sostenía lo que parecía ser un cuerpo. Su cuerpo lleno de runas, y todos esos brillos innecesarios en sus armas entro en pánico alejándose de los brazos del mayor.

—¿Qué es esto?—grito dando un par de pasos atrás—Alexander, ¿Qué significa esto?

Alec gruñó por lo bajo y suspiro con suavidad mirando al de cabello marrón con intensidad. Como si nunca hubiera visto así a Simon.
Simon Lewis observó con curiosidad al chico que parecía estar muerto, se acercó con rapidez sin darse cuenta hasta que estuvo tocando lo. Sus dedos tocaron con incredulidad los rizos perfectos que enmarcaban el rostro de ángel. Cuando levantó la mirada observó a Alec que miraba incrédulo a Simon.

—¿Por qué lo trajiste?—cuestionó con los labios torcidos—¿y qué hace ese cazador de sombras aquí?—señaló con la cabeza al azabache que estaba cubierto de brillantina.

—Quiero que lo recibas—confesó sosteniendo la mano del menor. Lejos del cuerpo.

—No—Simon se negó mirando con desprecio a los dos ante la idea—¿te das cuenta lo perjudicial que puede ser para él! ¿sus emociones, la necesidad y el dolor que le causará..?

—No tiene a nadie más—hablo por primera vez él chico de los ojos delineados en azul—soy su única familia, prometo que no será una molestia

—Bien,—acepto al ver como Alec sostenía la mano del moreno—pero lo hago por Alec—afirmo—y si lo lastimas, me encargaré de lastimarte

Suspiro resignado cargando con una facilidad sorprendente al chico. Magnus observó sorprendido, él no pudo aguantar tanto tiempo el peso extra. Aún con todos los entrenamientos no era capaz de cargar a Raphael peso más que tú Santiago.

—Supongo que trajeron todo—sentencio mirando a Alec—por que necesito que alguien cave una tumba.

—Claro—señalo el aparente lugar en donde todo se realizaría.

—Bien, empiezen.

Ordenó solo observando y disfrutando de ver cavando como otro simple mundano. Pero se distrajo un poco en sus pensamientos sobre lo caprichoso que Alec se estaba comportando ante su aparente o no, relación con ese cazador de sombras.
Fue sacado de sus pensamientos cuando Alec le lanzó un poco de tierra al rostro.

—Ja, Ja, Ja que divertido—frunció el ceño, algo casi inexistente en él—bien. Es hora.

Lo sepultó con cuidado, observando el rostro del moreno con lágrimas contenidas en los ojos. Se persigno ante la sorpresa de Alec y su acompañante.

Él novato.¡Lee esta historia GRATIS!