Capítulo X: Mascota inteligente [Parte 1]

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—¿Qué hay de la agenda?

—Actualmente suspendida, al igual que algunos socios de Haedogje Pa. Yo recomendaría que se cubriera un poco, Amo Jeon —comentó Woo—. Se ve un poco... cansado esta mañana.

JungKook soltó una carcajada y luego se frotó la nariz, sin duda, adolorida. Incluso la propia nariz y garganta de TaeHyung se sentían horriblemente secas, probablemente por haber inhalado demasiada cocaína. Su lengua estaba pesada, seca y pegada en su lugar. Mierda, incluso sentía rara su cabeza. Era una combinación de resaca retrasada y un bajón de haber injerido drogas; un latido sordo en su cabeza, justo detrás de sus ojos.

—¿A qué hora es el funeral, Woo? —preguntó JungKook, siendo claro que era la más importante de las premisas.

—9 am. Ahora son las 8 am y el viaje le tomará una media hora. Aconsejo que se prepare y se vaya lo antes posible. No está de moda llegar tarde a un funeral. —JungKook despidió a Woo y TaeHyung notó la mirada del mayor sobre él antes de salir de la suite. Tan pronto la puerta fue cerrada, el heredero se giró para mirar la cama.

—Cariño, despierta, tenemos que ir a un lugar.

—Mmm... no quiero —murmuró JiMin mientras se acurrucaba al costado de TaeHyung. Las mantas crujieron suavemente ante el movimiento. Contra toda queja, JungKook sin repetir lo que había dicho, fue hasta la cama y le quitó las sábanas de encima. Lo tomó firmemente de su brazo y lo obligó a que se sentara, provocando que la estrella porno se quejara con ruidos patéticos—. Estoy cansado...

—Todos lo estamos —atacó JungKook acomodando los cabellos negros del chico. TaeHyung vio que los ojos de JiMin se mantenían cerrados cada dos segundos que intentaba abrirlos—. Después de lo de anoche, me sorprende que estemos vivos. Ni se diga conscientes —bromeó el menor con una sonrisa. TaeHyung estaba de acuerdo con ello, los músculos de su abdomen y la parte superior de sus muslos le dolían. La idea de salir de la cama le resultaba un martirio—. Aun así, tenemos que asistir al funeral.

—...Maldición —maldijo JiMin mientras forzaba a abrir sus ojos. JungKook cruzó la suite desapareciendo de su campo de visión y perderse en las habitaciones de la planta baja y, después de un momento, escuchó el sonido de la regadera. TaeHyung sintió que algo se frotaba en su hombro y cuando quiso ver que era, notó que era la cabeza JiMin.

—Uh, JiMin, no te duermas.

—No estoy durmiendo —respondió JiMin con voz clara. Durante unos minutos, la suite estuvo en silencio, exceptuando por la ducha. En un momento sintió la mano de JiMin trazar círculos en su espalda baja—. Tae, ¿disfrutaste lo de anoche? —TaeHyung no sabía qué responder ante ello. Al no obtener respuesta, JiMin rio dulcemente—. Por supuesto que lo hiciste. Qué pregunta tan tonta hice.

—JiMin, ¿tú... tú lo disfrutaste? —preguntó en voz baja TaeHyung. Ante sus palabras, JiMin levantó la cabeza para mirarlo, manteniendo aún su mano en su espalda baja.

—Por supuesto que sí, Tae —respondió con una sonrisa, una que hizo que sus ojos se arrugaran ligeramente.

—Me refiero a si lo disfrutaste o lo disfrutaste. Porque tú eres... ya sabes... uh. —TaeHyung hizo una pausa y se humedeció los labios y, sin embargo, JiMin lo miraba sin juzgarlo—. Quería saber si...

—¿Si lo fingí? —preguntó JiMin mientras ladeaba su cabeza—. No soy una mujer, Tae, no puedo fingir mis orgasmos a voluntad. Y tampoco consumí drogas, sólo bebí champán. Nada de Viagra, no uso eso, otros actores los usan. Simplemente fuiste tú.

Por alguna razón esto hizo que TaeHyung se sintiera extraño. Quizás un poco orgulloso por el hecho de que JiMin le haya confesado que sus orgasmos se debían a él. Y si ese era el caso, entonces JungKook también había disfrutado anoche. ¿Por qué se sentía orgulloso de ello? No lo sabía. TaeHyung suponía que se debía a que era su primera experiencia sexual verdadera, no la mamada que le había hecho a JungKook antes. Tuvo el pensamiento de que la mayoría de las personas se sentirían orgullosas de sí mismas después de una noche como la que había tenido. También supuso que debía responder a JiMin, sin embargo, no era necesario. En vez de eso, se quedó callado y permitió que JiMin siguiera acariciándolo hasta que el sonido de la ducha se cortó y JungKook regresó a la habitación, secándose el cabello con una toalla. TaeHyung se percató de las pequeñas marcas de color rosa y unos cuantos moretones en su cuerpo, a lo largo del pecho y brazos, las curvas de sus hombros e incluso un par en sus muslos. El resultado de chupetones y mordiscos. ¿Qué marcas había dejado él? Se preguntó.

House of Cards - BTS [TRADUCCIÓN]¡Lee esta historia GRATIS!